Un sicario asesinó a Miguel Ángel Sandoval Baca en Sullana tras dispararle más de 18 veces frente a su familia

 

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En una escena que ha conmocionado a la provincia de Sullana, en el norte de Perú, un sicario irrumpió en una reunión familiar para asesinar a Miguel Ángel Sandoval Baca, de 39 años, disparándole más de dieciocho veces en presencia de sus seres queridos, en un acto de violencia que refleja el aumento de la criminalidad en la región.

El hecho ocurrió aproximadamente a las 21:20 horas del domingo, en la avenida Par Vial, asentamiento humano 17 de Enero, cuando Sandoval Baca se encontraba junto a varios familiares y amigos celebrando un momento de esparcimiento en la puerta de su vivienda.

Según las imágenes captadas por cámaras de seguridad, un hombre llegó en motocicleta sin mediar palabra, se acercó y comenzó a disparar de frente contra la víctima.

La escena fue estremecedora: el atacante, con el rostro descubierto, abrió fuego con una arma de grueso calibre, realizó una primera ráfaga y se retiró unos pasos.

Sorprendentemente, regresó al lugar y continuó disparando reiteradamente contra Sandoval Baca, rematándolo frente a testigos atónitos.

 

Piura: Sicario acribilla a un hombre en la puerta de su casa en Sullana |  EDICION | CORREO

 

Uno de los asistentes intentó intervenir para salvar al hombre, pero fue alcanzado por las balas y resultó herido.

Pese a los esfuerzos de sus familiares por trasladar a la víctima al hospital, las graves lesiones causadas por los disparos hicieron que Sandoval Baca falleciera antes de llegar al establecimiento de salud, según confirmaron fuentes médicas.

El herido fue llevado de emergencia a un centro hospitalario local, donde se recupera de las heridas sufridas.

Las autoridades policiales llegaron al lugar para acordonar la escena y recabar pruebas, incluido el registro de las cámaras de seguridad que captaron el rostro del sicario y la secuencia del ataque.

Estas imágenes han sido incorporadas a las diligencias preliminares para identificar al perpetrador y esclarecer el móvil del crimen.

Según primeras hipótesis manejadas por la Policía Nacional del Perú, la ejecución estaría vinculada a ajustes de cuentas relacionados con el tráfico ilícito de drogas, dado que Sandoval Baca era investigado por presunta participación en actividades de microcomercialización de estupefacientes.

Otra línea de investigación apunta a conflictos por la invasión de terrenos, lo que podría haber desencadenado retaliaciones entre grupos rivales.

 

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Esta hipótesis cobra fuerza ante la posible utilización de una mini Uzi u otra arma de guerra similar, que podría haber sido empleada también en homicidios recientes en la zona, aumentando la sospecha de que un grupo armado organizado opera con total impunidad en la región.

La violencia en Sullana no es un hecho aislado.

Se reporta que en lo que va del año han ocurrido más de 25 asesinatos violentos, muchos de ellos aún sin esclarecer ni con responsables detenidos.

Habitantes del sector han expresado su indignación y miedo ante la creciente inseguridad, denunciando que “ya no se puede transitar con tranquilidad por las calles” y pidiendo con urgencia la intervención del Ministerio del Interior para frenar la ola de crímenes.

La comunidad ha manifestado su desesperación a través de redes sociales y medios locales, donde reclaman una mayor presencia policial y acciones concretas de inteligencia que permitan ubicar y capturar a los criminales implicados en estos ataques sangrientos.

“Queremos sentirnos seguros nuevamente”, declaró un vecino que presenció los hechos, subrayando el clima de temor que se ha apoderado de la provincia.

 

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El caso ha reabierto el debate sobre el aumento de la criminalidad en Perú: entre enero y marzo de 2026 se reportaron 518 homicidios a nivel nacional, lo que representa un promedio inquietante de cinco a seis muertes violentas por día, o un asesinato cada cuatro horas.

Estas cifras superan los datos de años anteriores y demuestran que las medidas implementadas hasta ahora no han logrado frenar la escalada de violencia.

Los investigadores también buscan determinar si el mismo sicario estaría vinculado a otros hechos de sangre recientes, como un homicidio ocurrido días antes en el distrito de Castilla, Piura, donde se usó un tipo de arma semejante.

Este posible patrón de violencia organizada preocupa a las autoridades y a la población, que observa con alarma la creciente presencia de grupos armados capaces de perpetrar ataques con armas de guerra.

Hasta el momento, no se han reportado detenciones relacionadas con este crimen ni con otros casos de sicariato en Sullana, lo que ha generado críticas hacia la labor policial por parte de líderes comunitarios y ciudadanos.

El silencio frente a la evidencia capturada por cámaras de seguridad ha profundizado el sentimiento de impunidad y vulnerabilidad entre la población local.

Mientras tanto, las autoridades continúan con las diligencias para identificar al sicario y su posible red de apoyo, así como para esclarecer plenamente las motivaciones detrás del brutal asesinato de Miguel Ángel Sandoval Baca, cuyo nombre se suma tristemente a la lista de víctimas de la violencia que azota al norte del país.

 

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