Un video mostró baja asistencia en un acto de Álvaro Uribe Vélez y generó debate sobre la capacidad de convocatoria del Centro Democrático.

Un video que circula en redes sociales volvió a poner en el centro del debate la capacidad de convocatoria del expresidente Álvaro Uribe Vélez y de su partido, el Centro Democrático.
En las imágenes se observa un evento político con una asistencia reducida, en el que varias sillas permanecen vacías mientras el exmandatario dirige un mensaje a los presentes.
“La organización de partido aquí es todavía muy débil. Son ustedes los que nos tienen que ayudar. A ver si ganamos Cámara, Senado y Paloma”, se le escucha decir durante su intervención.
En otro momento del acto, Uribe añade: “Yo se lo ruego humildemente”, frase que ha sido ampliamente comentada por usuarios en plataformas digitales, donde algunos interpretan el episodio como una señal de desgaste político, mientras otros lo atribuyen a factores logísticos o a la dinámica propia de las campañas regionales.
La senadora Paloma Valencia también aparece en el video, en medio de un ambiente que ha generado interpretaciones encontradas sobre el momento electoral del uribismo.
El contexto político se enmarca en una etapa preelectoral en la que distintas fuerzas buscan consolidar apoyos territoriales.
Analistas recuerdan que los actos públicos no siempre reflejan con exactitud la intención de voto, aunque reconocen que la percepción mediática puede influir en la narrativa política.
Paralelamente, otro hecho captó la atención pública en Barranquilla durante el Carnaval.
Héctor Amaris, conocido como “el Oso Yogi”, reapareció en la tradicional Batalla de Flores tras varios años de controversia.
Amaris fue señalado en investigaciones relacionadas con presuntas irregularidades en la construcción del megatanque de agua “7 de Abril”, proyecto contratado en 2015 durante la alcaldía de Alejandro Char en Barranquilla.

Según declaraciones conocidas en el proceso, el contratista Enrique Guzmán denunció en 2018 la existencia de una red de coimas vinculada a la obra.
De acuerdo con esos señalamientos, se habrían pagado 2.300 millones de pesos para cubrir compromisos derivados de la campaña electoral de ese año.
Amaris, considerado entonces cercano colaborador de Char, anunció en su momento que entregaría pruebas ante las autoridades, aunque dichas evidencias no se han hecho públicas.
La investigación sobre el megatanque, diseñado para abastecer de agua a cerca de 800.000 personas, fue trasladada en diciembre de 2025 de Bogotá a Barranquilla.
Este movimiento procesal generó reacciones diversas en el ámbito político y jurídico.
Mientras algunos consideran que el traslado responde a criterios de competencia territorial, otros expresan preocupación por la transparencia y celeridad del caso.
El debate también se extendió al ámbito económico tras la polémica por el incremento del salario mínimo decretado por el presidente Gustavo Petro.
En registros audiovisuales se recopilan declaraciones de dirigentes políticos que inicialmente cuestionaron la medida.
“Me da mucho miedo eso. Por ejemplo, a ella no le sirve este aumento del salario mínimo”, afirmó una congresista en referencia al ajuste salarial.
Otro dirigente señaló que el incremento representaba “la noticia mentirosa a los colombianos de que los enriquece” y advirtió que podría tratarse de “el populismo más peligroso”.

Sin embargo, semanas después, varios de esos mismos actores modificaron su discurso público.
“Todos nosotros no nos hemos opuesto ni nos opondremos al salario mínimo”, expresó uno de ellos en una intervención posterior.
Otro dirigente afirmó: “Le exigimos al gobierno que presente ya las modificaciones al salario mínimo que exige el Consejo de Estado, porque no podemos permitir que la ilusión de miles y millones de colombianos de tener mejores salarios vaya a terminar nula”.
Incluso se propuso “hacer un acuerdo político para que no se eche para atrás el incremento del salario mínimo”.
El contraste entre ambas posturas ha alimentado acusaciones de incoherencia política y oportunismo, mientras sectores empresariales y sindicales continúan evaluando el impacto real del aumento en el empleo y la inflación.
Economistas subrayan que el efecto del salario mínimo depende de variables como productividad, formalización laboral y dinámica regional.
En este escenario, la opinión pública observa una campaña marcada por videos virales, declaraciones cruzadas y procesos judiciales en curso.
La combinación de actos con baja asistencia, reapariciones polémicas y cambios de discurso evidencia un clima político altamente polarizado, donde cada intervención pública se convierte en un elemento más de disputa narrativa.
A medida que se aproximan las elecciones, los distintos liderazgos buscan reafirmar su base electoral mientras enfrentan cuestionamientos sobre gestión, coherencia y transparencia.
