Camilo Romero confrontó en un debate en vivo a María Fernanda Cabal, Vicky Dávila y Mauricio Cárdenas sobre el legado del Plan Colombia y la política antidrogas.

El debate fue directo, sin concesiones y con cifras sobre la mesa.
Camilo Romero advirtió desde el inicio que no eludiría ninguna confrontación: “No tengo ningún inconveniente de atender uno por uno”.
La discusión, transmitida en vivo, reunió a María Fernanda Cabal, Vicky Dávila y Mauricio Cárdenas en un intercambio que giró en torno al legado del Plan Colombia, la política antidrogas y los resultados en los territorios más golpeados por los cultivos ilícitos.
Para contextualizar su postura, Romero retrocedió al año 2000, cuando se aprobó el Plan Colombia con un paquete de ayuda de 1.300 millones de dólares por parte de Estados Unidos.
Recordó que, según evaluaciones conocidas en 2020, la estrategia no logró reducir de manera estructural la producción de coca.
Mencionó que en 2019 Colombia alcanzó 212.000 hectáreas cultivadas, pese a décadas de erradicación y fumigación.
“La comisión que existió en el 2020 dice con claridad, ‘El plan Colombia fue un fracaso. Acéptenlo. Si no de nosotros, de los gringos a los que ustedes le deben tanto’”, afirmó.
Las reacciones no tardaron.
“Lo que usted dice es absolutamente falso, Camilo.
Evaluaciones que se han hecho del plan Colombia son todas positivas”, respondió uno de sus contradictores.
Romero replicó: “Pueden leerse el informe de hace 5 años. Aquí le dejo el dato a Mauricio que me lo estaba pidiendo”.
El intercambio subió de tono cuando se cuestionó la gestión de Romero como gobernador de Nariño.
“Usted es responsable de un departamento lleno de coca”, le señalaron.
Él respondió con cifras: “Falso. En mi gobierno, después de 18 años, Mauricio, y ahí están las cifras de Naciones Unidas, fue en mi gobierno, por meterme al territorio, hablar con los campesinos productores de coca, por meterlos en una política pública de sustitución, que Nariño después de 18 años dejó de ser el departamento con más cultivos de uso ilícito”.

Romero detalló que la transición involucró a 17.000 familias y defendió la sustitución voluntaria como eje central.
“Tumaco dejó de ser el municipio con más cultivos de uso ilícito porque hicimos una transición con 17.000 familias.
Y sabe por qué no la hicimos con más, porque su gobierno no nos acompañó en ese entonces para la sustitución de cultivos de uso ilícito”.
Añadió que Tibú pasó a ocupar el primer lugar en hectáreas cultivadas.
“Esos son los datos y las cifras de la ONU y la certeza”.
El debate también abordó la política agraria del actual Gobierno.
Romero defendió la entrega de tierras y el acompañamiento productivo como alternativa estructural.
Recordó actos de adjudicación en los que se certificó la titularidad de predios a asociaciones campesinas.
“Desde hoy se firma esta acta de entrega donde certifica que ustedes serán las personas que estarán al frente de este predio”, citó, subrayando que la tierra se entrega con recursos para proyectos productivos.
Se mencionaron experiencias en municipios como Sardinata y El Tarra, así como la firma de acuerdos internacionales para la compra directa de café a productores, con acompañamiento técnico y garantía de comercialización.
“Vamos a tener viveros, vamos a entrar a las zonas cocaleras de Colombia, vamos a buscar hacer la paz, sembrar café, garantizar la compra de este café”, fue uno de los anuncios destacados durante la discusión.

Romero sostuvo que la seguridad económica es determinante para reducir los cultivos ilícitos.
“La base de la economía del país es la alimentación.
Un país sin alimentación no es nada”, expresó al referirse a la reforma agraria y a la inversión en educación superior en zonas afectadas por la violencia.
Señaló inversiones por más de 253.000 millones de pesos en infraestructura y alimentación escolar, así como la expansión de proyectos educativos que beneficiarían a más de 30.000 estudiantes.
Desde la otra orilla, sus críticos defendieron la política de seguridad de los gobiernos anteriores.
“El mayor ingreso per cápita que se ha dado en Colombia se dio en los dos periodos de Álvaro Uribe. Entonces, no mienta”, se escuchó en el estudio.
Romero insistió en que el enfoque militar no resolvió el problema estructural y reiteró que la sustitución concertada mostró resultados medibles en Nariño.
El cierre mantuvo la tensión inicial.
“Respetemos la inteligencia de la juventud que toma una posición y un criterio”, dijo Romero, en referencia al público presente.
La confrontación dejó expuestas dos visiones opuestas sobre la lucha contra el narcotráfico: una centrada en la seguridad y la erradicación, y otra en la reforma agraria, la inversión social y la sustitución voluntaria.
El cruce de cifras y acusaciones confirmó que el debate sobre el modelo antidrogas sigue siendo uno de los ejes más sensibles y polarizantes de la agenda nacional.