La dura realidad en la cárcel de Brooklyn donde se encuentra Nicolás Maduro

Nicolás Maduro enfrenta duras condiciones de reclusión en el Metropolitan Detention Center de Brooklyn, un penal conocido por su régimen severo, alimentación precaria y encierro casi total.

 

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La situación de Nicolás Maduro, ex presidente de Venezuela, ha tomado un giro drástico desde su arresto en Estados Unidos.

En la cárcel de Brooklyn, conocida como el Metropolitan Detention Center, las condiciones son duras y la vida diaria se asemeja más a un combate por la supervivencia que a una estancia digna.

El almuerzo, por ejemplo, consiste en arroz blanco, tres salchichas y verduras cocidas que han perdido su color y frescura.

A esto se le añade un par de rebanadas de pan y un trozo de queque seco, acompañado de un sobre de aliño que intenta, sin éxito, aportar algo de sabor a una comida que parece más bien un castigo.

La cárcel no es un hotel; no está diseñada para ofrecer comodidades.

Esto es un lugar de confinamiento donde los acusados enfrentan serias acusaciones.

La imagen del paupérrimo menú fue compartida por un ex funcionario del gobierno estadounidense, quien ilustró así la calidad de la alimentación que se le ofrece al ex dictador venezolano.

Las condiciones son, en palabras de quienes han estado allí, simplemente horribles.

El régimen carcelario es severo, con 23 horas de encierro diario y un control absoluto sobre los movimientos de los internos.

La población penal no solo resiente la condena, sino también el estricto régimen al que están sometidos.

El Metropolitan Detention Center ha sido apodado “el infierno en la tierra” por quienes han tenido la experiencia de estar en sus celdas.

Estas son pequeñas, con un espacio que no supera los cinco metros cuadrados, donde el lavabo y el inodoro están hechos de concreto y metal, ocupando gran parte del reducido espacio.

El acceso a áreas de recreación y al aire libre es limitado, lo que refuerza el apodo de este penal.

Esta es la nueva realidad que enfrenta Nicolás Maduro mientras se lleva a cabo su juicio.

 

Del palacio al infierno: la cárcel de apuñalamientos, gusanos y muerte que  ahora encierra a Maduro

 

La atmósfera dentro de la cárcel es hostil.

Las agresiones entre los internos son comunes, así como los enfrentamientos con el personal carcelario.

La violencia es constante, y los informes sobre confinamientos de emergencia son frecuentes.

Muchos abogados han experimentado la frustración de llegar a visitar a un cliente solo para ser rechazados debido a un recuento de emergencia en curso.

El edificio del Metropolitan Detention Center también presenta serias deficiencias estructurales.

Problemas de calefacción y ventilación deficiente han sido denunciados, y la presencia de plagas es un tema recurrente en las quejas de los reclusos.

Durante un corte de energía que se prolongó por siete días en pleno invierno de 2019, las condiciones se tornaron extremas.

Los internos se vieron obligados a quemar su ropa para poder calentarse, lo que generó protestas y una indignación generalizada.

Con el paso del tiempo, las condiciones en el penal no parecen haber mejorado.

Varios jueces han calificado las condiciones de vida en este lugar como inhumanas y barbáricas.

La alimentación ha sido objeto de numerosas denuncias, y algunos exreclusos han afirmado que, en ocasiones, se les servía comida en mal estado o incluso con gusanos, lo que hace que la situación sea aún más crítica.

 

Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, la prisión más infame donde  está recluido Maduro

 

Sin embargo, a pesar de las duras condiciones que enfrentan los reclusos comunes, Maduro podría no estar compartiendo la misma realidad que el resto de la población penal.

Los prisioneros de alto perfil generalmente son separados del resto y alojados en una unidad especial.

Es probable que Maduro sea tratado de manera diferente, dada su notoriedad y el contexto de su detención.

Las medidas de seguridad y el tratamiento que recibe están acordes a la gravedad de los delitos que se le imputan, que incluyen presuntas redes de narcotráfico.

Esta prisión se ha convertido en la nueva casa, al menos temporalmente, de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, quien también se encuentra confinada en otro sector del penal.

La duración de su estancia en este lugar es incierta y dependerá de la duración del juicio que enfrenta.

La audiencia que tuvo lugar recientemente fue solo una de muchas que se llevarán a cabo en el futuro, lo que sugiere que ambos podrían estar en el llamado “infierno en la tierra” por un tiempo prolongado.

La vida en el Metropolitan Detention Center es un recordatorio de las duras realidades del sistema penitenciario estadounidense, donde las condiciones de vida son cuestionadas y donde la dignidad humana a menudo queda relegada a un segundo plano.

La situación de Maduro es un reflejo de este sistema, que, aunque destinado a castigar, a menudo se convierte en un espacio de sufrimiento y desesperanza para aquellos que se encuentran tras sus muros.

 

Cómo es el Metropolitan Detention Center, la cárcel en la que Nicolás Maduro  quedó detenido en Nueva York

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