Valentina habló abiertamente sobre su relación con Lucho, aclaró lo ocurrido con María C y aseguró que siempre priorizó su juego dentro de la competencia.

La recta final del reality **Desafío del Siglo XXI** ha estado marcada por revelaciones personales, estrategias de juego y tensiones sentimentales.
En una conversación directa y sin evasivas, Valentina abrió su corazón y respondió a los episodios que definieron su paso por la competencia, desde su vínculo con Lucho hasta los momentos incómodos que vivió con Eleazar en el cubo de eliminados.
Al ser consultada sobre lo ocurrido tras su salida temporal y el supuesto quiebre con Lucho, fue clara: “No, pues nada.
Yo estaba en mi juego, no se desbarató nada”.
Aunque reconoció que conversaron después de lo sucedido, admitió que no recibió toda la información desde el inicio.
“Sí, claro. Dejamos las cosas todas como muy claras y él me contó todo lo que había sucedido”.
Sin embargo, añadió con franqueza: “Pues me omitió detalles, pero a la final siempre me iba a dar cuenta y mi intuición nunca falló”.
Sobre María C, con quien Lucho compartió momentos mientras Valentina seguía concentrada en la competencia, mantuvo una postura serena y sin dramatismos.
“Primero entregada al amor no estaba porque yo estaba supercentrada acá en el juego”, explicó.
Y frente a lo ocurrido entre ellos sentenció: “Si lo disfrutó, pues fue bien por ella y por él porque no voy a culpar a ninguno de los dos”.
La declaración reflejó una actitud más enfocada en su rendimiento que en conflictos externos.

Valentina también reconoció que su inicio en el programa estuvo marcado por la inseguridad.
“Sí, en la primera etapa fui un poco débil”, confesó, aunque matizó de inmediato: “Débil no, siempre estuve ahí aguerrida, pero no confiaba en mí”.
Relató que al compararse con otros deportistas dudó de su lugar en la competencia: “Yo decía, ‘¿qué estoy haciendo acá, me equivoqué de reality?’”.
El cambio llegó cuando entendió la dinámica del juego y decidió apostar por sí misma: “Métale la ficha porque usted puede llegar demasiado lejos y creo que me funcionó”.
En cuanto a estrategias, aseguró que su prioridad fue resistir.
“Estrategia fue no dejarme salir del juego. O sea, fuera los muertes que fuera, yo dije: ‘Aquí no puedo dejarme sacar’”.
Aunque fue enviada en múltiples ocasiones a pruebas de eliminación, negó haber sido manipulada.
“Siento que muchas veces me vieron como una ficha débil (…) pero no siento que alguien me haya cogido así directamente de comodín”.

Las críticas más fuertes las dirigió hacia algunos compañeros.
Señaló a Juan y Katiuska como los más “doble cara”.
“Siento que ellos pensando en ellos mismos pasaron por encima de todo el mundo sin importar lo que estaban haciendo”.
Sobre Juan fue más directa: “Pensó ser una persona muy estratégica, pero a la final no lo fue. Fue una persona un poco bruta”.
En el caso de Katiuska, explicó que su fuerte temperamento y la alianza entre ambos terminó jugando en su contra, recordando que “aquí solamente gana uno”.
Respecto a Abraham, ofreció una visión distinta a la percepción general.
“Abraham es una persona muy linda. Yo con él compaginé demasiado”, afirmó, pese a que otros lo cataloguen como villano.
“Aunque todo el mundo diga que es el villano (…) él es una buena persona”.
Uno de los momentos más comentados fue su confesión sobre Eleazar.
Aunque reconoció que en la casa chocaban con frecuencia, en el cubo compartieron un tiempo más tranquilo.
Sin embargo, admitió que hubo episodios incómodos.
“Sí, en las noches fue como un poco tensionante”, relató al confirmar que él “se te insinuó”.
Contó que marcó límites con claridad: “Yo, ‘Sí, amigo, córrete’”.
Explicó que no existía atracción y que, además, no quería generar una imagen equivocada: “Primero no me atraía. Segundo, sentía que iba a quedar un poco mal (…) pero también pensé en mí y dije: ‘No, o sea, si no me gusta, ¿por qué me voy a meter con alguien que no?’”.

En lo personal, aseguró estar en un momento de plenitud.
“Mi corazón superfeliz por llegar a la final. Estoy super enamorada de lo que he podido lograr”, expresó con emoción visible.
Incluso, al proyectar el desenlace del programa, mostró seguridad en sí misma: “Obviamente Valentina”.
No obstante, evitó descalificar a sus rivales en términos absolutos.
“Yo creo que todos son merecedores de estar aquí hasta este punto y llegamos los mejores”.
Sobre Zambrano comentó que es “una persona compleja” y “un poco egocéntrico”, aunque considera que “sabiéndolo manejar es una buena persona”.
Entre decisiones personales tajantes, también dejó frases contundentes: “¿Con quién no? Lucho. ¿Con quién nunca? María C”.
Declaraciones que evidencian que, más allá de la competencia física, las emociones y las lealtades han sido determinantes en su recorrido.
En la etapa definitiva del Desafío del Siglo XXI, Valentina se muestra más segura, empoderada y enfocada.
Su historia combina resiliencia deportiva, aprendizajes afectivos y una transformación interna que, según sus propias palabras, la tiene “superfeliz” y lista para disputar el título.