Iván Cepeda mostró fuerza política con una plaza llena en Barranquilla, usando la prueba social para proyectar liderazgo y sensación de victoria.

En el contexto político actual, la percepción pública se convierte en un factor determinante en la toma de decisiones.
Este fenómeno, conocido como prueba social, se manifiesta con claridad en la dinámica de los eventos políticos en Colombia.
En ocasiones, un restaurante o una discoteca llena puede influir en la elección de un lugar para cenar o divertirse.
De igual manera, en la política, el apoyo visible a un candidato puede generar una sensación de victoria, incluso antes de que se realicen las elecciones.
El reciente evento en Barranquilla, donde Iván Cepeda se presentó ante una multitud entusiasta, es un claro ejemplo de esta dinámica.
“Se vive, se siente, se pega”, exclamó Cepeda, mientras sus seguidores lo vitoreaban.
Este tipo de afirmaciones, cargadas de emoción, buscan reforzar la idea de un candidato fuerte y capaz, en un país donde la percepción puede ser tan poderosa como la realidad misma.
Sin embargo, la manipulación de la información y la imagen es una estrategia común entre los medios de comunicación.
A menudo, se observa cómo se presentan los eventos políticos de manera que favorecen a ciertos candidatos.
Un claro ejemplo de esto fue la cobertura mediática en torno a las manifestaciones contra el presidente Petro, donde se utilizó una imagen de una marcha a favor de él, haciéndola pasar por una protesta en su contra.

“¡Miren este apoyo popular del Tigre aquí en Cartagena!”, gritó uno de los asistentes, mientras otros a su alrededor aplaudían y vitoreaban.
Esta manipulación de imágenes y la narrativa que se construye alrededor de ellas son herramientas poderosas que los medios utilizan para influir en la opinión pública.
La contienda no se limita a quién llena más plazas, sino a quién logra convencer al resto del país de que su evento fue el más multitudinario.
“Llorarás y llorarás”, dijo Daniel Tavera, refiriéndose a la situación política actual, donde la percepción puede cambiar radicalmente la realidad.
La Universidad del Atlántico, símbolo de la educación pública, se ha convertido en un bastión democrático en medio de esta crisis, defendiendo la importancia de la educación en la sociedad colombiana.
El fenómeno de la prueba social también se manifiesta en la manera en que los políticos se presentan ante el público.
En un evento improvisado, Cepeda se dirigió a la multitud sin grandes recursos, pero con un mensaje claro: “Vamos a ganar la presidencia de Colombia de la mano de Dios todopoderoso”.
La autenticidad y la cercanía con la gente parecen ser factores que resuenan en un electorado cansado de las promesas vacías de otros candidatos.

Mientras tanto, los medios continúan jugando su papel, visibilizando las convocatorias de sus aliados políticos y ocultando las de sus adversarios.
“Esta portada no existiría si Cepeda fuera el que llevara la delantera”, se escucha en los pasillos de los analistas políticos, quienes discuten cómo la narrativa mediática puede cambiar el rumbo de las elecciones.
La guerra de percepciones se intensifica, y cada candidato busca no solo llenar plazas, sino también llenar mentes con la idea de que ellos son los verdaderos ganadores.
Así, la política en Colombia se convierte en un juego de apariencias, donde la imagen y la percepción son tan importantes como las propuestas y las ideas.
La manipulación de la información, la construcción de narrativas y el uso estratégico de la prueba social se entrelazan en un escenario donde cada palabra y cada imagen tienen el poder de influir en el destino de un país.
En conclusión, mientras los colombianos se preparan para las próximas elecciones, es fundamental que mantengan un ojo crítico sobre la información que consumen.
La realidad puede ser manipulada, pero la verdad siempre encontrará su camino.
La política no es solo un juego de números y plazas llenas, sino un reflejo de la sociedad y sus aspiraciones.
La verdadera victoria será para aquellos que logren conectar con el pueblo de manera auténtica y honesta.
