El Servicio Nacional de Aprendizaje fortaleció su enfoque rural bajo la dirección de Jorge Eduardo Londoño, impulsando un modelo que sitúa al campesinado como eje de la formación técnica y productiva

En el marco de la Segunda Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural, el protagonismo del Servicio Nacional de Aprendizaje (Servicio Nacional de Aprendizaje) marcó uno de los momentos más destacados del encuentro.
Bajo la dirección de Jorge Eduardo Londoño y con el respaldo del presidente Gustavo Petro, la entidad ha impulsado una transformación orientada a colocar al campesinado en el centro de la formación técnica y productiva del país.
Durante el evento, Londoño explicó el sentido de esta apuesta institucional.
“El presidente Gustavo Petro cuando nos nominó como directores del Servicio Nacional de Aprendizaje SENA, nos encomendó la misión de hacer del SENA un SENA casi campesino”, afirmó.
Según detalló, entre el 50 y el 60 % de los alimentos que consumen los colombianos proviene de la economía campesina, razón por la cual consideró indispensable fortalecer este sector como garantía de soberanía alimentaria.
“La razón es bien profunda y tiene un contenido social interesante.
Son ellos quienes aseguran la soberanía alimentaria”, sostuvo el director, quien insistió en que la meta es “retomar esas raíces del SENA y volverlo un SENA al servicio del campesinado y de las clases populares”.
En ese contexto, subrayó la necesidad de reconocer al campesinado como “un sujeto activo de la sociedad colombiana” y de saldar la “deuda histórica” que el país mantiene con este sector.
Una de las estrategias centrales de esta transformación es Campesena, iniciativa que busca llevar la formación directamente a las veredas y municipios.
“Es el SENA el que va a las veredas, el SENA el que va a los municipios y no el campesino el que viene al SENA”, explicó Londoño.
La propuesta incluye la flexibilización de requisitos académicos, de modo que “hoy un campesino, una campesina que solamente sepa leer y escribir puede acceder a la formación complementaria o a la formación técnica”.

El director destacó además que cualquier campesino o campesina puede convertirse en instructor, lo que permite rescatar y certificar saberes tradicionales.
“Estamos rescatando los saberes del campesinado, pero también certificamos el conocimiento de los campesinos”, afirmó, señalando que alrededor de 160.
000 personas del sector rural ya han sido certificadas.
En materia de emprendimiento, Londoño explicó que se logró modificar el acceso al Fondo Emprender para permitir la participación de asociaciones campesinas.
“Incluimos un artículo a través del cual se permitió que las asociaciones campesinas pudieran acceder al Fondo Emprender porque antes era única y exclusivamente para proyectos individuales”, precisó.
Con esta reforma, aseguró, se fortalece el trabajo colectivo y se amplían las oportunidades productivas en el campo.
La conferencia también sirvió como vitrina internacional para el modelo colombiano de formación rural.
Según relató el director, un experto brasileño en reforma agraria y agroecología expresó que no conocía “en el mundo un sistema tan robusto de formación campesina como el del Servicio Nacional de Aprendizaje”.
Para Londoño, este reconocimiento demuestra que el país avanza en la consolidación de un modelo integral que combina acceso a la tierra con capacitación técnica.
En el evento se resaltó igualmente el papel del Ministerio de Agricultura en la implementación de la reforma agraria.
Londoño reconoció el liderazgo institucional que ha permitido que cerca de 700.
000 hectáreas estén destinadas a procesos productivos.
“Serán productivas y serán una herramienta de felicidad siempre y cuando nosotros podamos continuar con ese proceso formativo para el campesinado colombiano”, afirmó.

Las voces del campesinado también tuvieron espacio.
Una lideresa social expresó su gratitud por el reconocimiento institucional que, según dijo, históricamente había sido negado.
“Ya no nos miran a nosotros como ‘que se vayan para allá los campesinos’.
Nos reconocen como lo que somos”, manifestó.
En su intervención recordó los años de violencia que golpearon a las organizaciones rurales y reivindicó la resistencia del sector: “Aun cuando nos pusieron los paramilitares y la motosierra a la espalda y el fusil de frente, no nos dejamos acabar y aquí estamos”.
El ambiente en la conferencia reflejó un discurso de reivindicación social y de apuesta por el desarrollo rural con enfoque territorial.
El modelo promovido por el SENA se presenta como un instrumento para consolidar la reforma agraria más allá de la entrega de tierras, integrando capacitación, emprendimiento y fortalecimiento organizativo.
Con esta estrategia, el Gobierno busca que la transformación del campo colombiano no se limite a la redistribución de predios, sino que esté acompañada de formación técnica, reconocimiento cultural y sostenibilidad productiva.
En palabras de Londoño, se trata de “hacer del campesino el sujeto más importante en el Servicio Nacional de Aprendizaje”, una apuesta que, según sus promotores, redefine el papel del Estado en la Colombia rural y proyecta una nueva narrativa sobre el desarrollo del campo.
