Una empresaria de Villavicencio denunció la salida no autorizada de 600 millones de pesos de su cuenta empresarial en Bancolombia, tras tres transferencias realizadas en pocos minutos sin validaciones de seguridad, según su versión.

Una empresaria de Villavicencio denunció la desaparición de 600 millones de pesos de su cuenta empresarial en Bancolombia, en un caso que se ha convertido en uno de los episodios bancarios más virales del año en Colombia.
La protesta pública de la familia afectada, que incluyó el encadenamiento de una de sus integrantes en la entrada de una oficina de la entidad financiera, desató un intenso debate sobre la seguridad de las cuentas empresariales y los protocolos frente al fraude digital.
El episodio comenzó el 18 de febrero, cuando Karina, la empresaria afectada, se presentó en una sede del banco ubicada en el centro comercial Primavera Urbana, en Villavicencio, acompañada de dos familiares.
Según su denuncia, el día anterior se habrían realizado tres transferencias electrónicas por un total de 600 millones de pesos desde su cuenta empresarial hacia otra cuenta, en cuestión de minutos.
“En 3 minutos sacaron 600 millones. No pidieron autorización, no pidieron token, nada. Se pasaron los protocolos de seguridad por encima. No es justo”, aseguró Joanón, empresario y miembro de la familia, al relatar lo ocurrido.
Karina sostiene que en ningún momento recibió solicitudes de verificación adicionales, como token digital, confirmación de seguridad o validación de identidad.
Según su versión, el dinero simplemente salió de la cuenta sin que se activaran los mecanismos de control habituales para este tipo de transacciones de alto monto.
La familia afirma que las operaciones se registraron alrededor de las 12:45 del mediodía.
Ante lo que califican como falta de respuesta efectiva por parte de la entidad bancaria, decidieron realizar una protesta pacífica frente a la oficina.
Una de las mujeres de la familia se encadenó en la entrada del establecimiento, mientras Karina grababa un video que posteriormente se viralizó en redes sociales.

“Bancolombia no me responde. Estamos haciendo una protesta pacífica para que nos escuchen, para que nos devuelvan el dinero, para que se garantice que nuestra plata está segura”, expresó la empresaria en el video que rápidamente circuló en plataformas digitales.
Las imágenes del encadenamiento y las declaraciones de la familia generaron una ola de reacciones.
Cientos de usuarios comenzaron a compartir experiencias similares, denunciando transferencias no autorizadas, demoras en los tiempos de respuesta y dificultades en la atención de casos relacionados con presuntos fraudes electrónicos.
Para muchos, el caso encendió una alarma sobre la vulnerabilidad de los sistemas digitales y la exposición de las cuentas empresariales a ataques informáticos o suplantaciones.
El temor a los fraudes digitales ha venido en aumento en Colombia, especialmente en un contexto donde las transacciones electrónicas se han convertido en la principal vía de movimiento de recursos, tanto para personas naturales como para empresas.
En este escenario, la denuncia de una suma tan significativa ha amplificado la preocupación ciudadana.
Frente a la controversia, Bancolombia emitió un comunicado en el que manifestó su preocupación por la situación y aseguró que el caso fue investigado y gestionado internamente.
No obstante, la entidad señaló que, por reserva bancaria, no puede entregar detalles específicos sobre el proceso ni sobre las conclusiones de la revisión.

La institución afirmó además que ha estado en comunicación con el cliente desde el primer reporte y que se adoptaron las medidas correspondientes de acuerdo con sus protocolos.
Sin embargo, no precisó públicamente si los recursos fueron restituidos o si se determinó algún tipo de responsabilidad.
Mientras tanto, la familia insiste en que el banco debe asumir la responsabilidad por lo ocurrido.
Consideran que, si efectivamente no se activaron mecanismos de autenticación reforzada para validar las transferencias, existiría una falla en los controles de seguridad que debería ser aclarada.
El caso continúa generando debate en redes sociales y en distintos sectores empresariales, donde crece la inquietud sobre la robustez de los sistemas de protección ante operaciones de alto valor.
La historia de Karina ha trascendido el ámbito local y se ha convertido en un símbolo del miedo que muchos sienten ante la posibilidad de perder sus ahorros por maniobras que, aseguran, escapan a su control.
A la espera de una resolución definitiva y de mayor claridad sobre lo sucedido, la familia mantiene su exigencia de respuestas.
Lo que comenzó como una denuncia puntual en una oficina bancaria terminó convirtiéndose en un tema de conversación nacional sobre confianza, seguridad digital y responsabilidad financiera en el sistema bancario colombiano.
