🎤 A sus 60 años, Francis Rosario finalmente admite lo que todos sospechábamos

Francis Rosario reveló a los 60 años los sacrificios personales detrás de su éxito, incluyendo el dolor de separarse de su hija y decisiones difíciles para priorizar a su familia.

 

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Nunca me sentí cómoda con esa idea, y sé que a muchos tampoco les gustará escucharla, pero lo que me tocó vivir fue profundamente doloroso.

Separarme de mi hija cuando era tan pequeña fue una de las decisiones más duras de mi vida, algo que no debería pasarle a ninguna madre.

Así comienza la conmovedora historia de Francis Rosario, una mujer que ha desafiado los límites y ha dejado una huella imborrable en la música del merengue.

Francis, quien se convirtió en un ícono del escenario, no solo por su talento, sino por su valentía al abrir puertas que antes estaban cerradas para las mujeres en la música, comparte su viaje lleno de sacrificios y sueños.

“Hoy quiero abrir mi corazón y compartir una historia intensa, marcada por sacrificios, sueños y una fuerza que me obligó a seguir adelante”, dice con voz firme y decidida.

Desde sus inicios, Francis se destacó no solo como una figura llamativa sobre el escenario, sino como una líder en un mundo dominado por hombres.

“Fui parte de un cambio histórico al demostrar que una mujer podía liderar y brillar al frente de una orquesta, transformando para siempre el rumbo del merengue”, afirma, recordando cómo su estilo único y su forma de bailar la convirtieron en un referente.

 

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A lo largo de su carrera, Francis ha vivido momentos de gloria, pero también ha enfrentado desafíos personales que pocos conocen.

“En este video no solo verán mi trayectoria artística, también escucharán de mi propia voz confesiones y experiencias que nunca antes había revelado”, comparte, invitando al público a conocer su lado más humano.

La vida de Francis no ha estado exenta de dolor.

La llegada de su hija Katy, por cesárea, fue un momento de alegría, pero también de incertidumbre.

“Todo parecía normal durante el embarazo, pero su nacimiento nos tomó por sorpresa y marcó uno de los momentos más intensos de mi vida; aún recuerdo pensar que nunca había visto una bebé tan hermosa”, recuerda con nostalgia.

La crianza de sus tres hijos, Katy, Roberto y Obed, ha sido una prioridad para ella y su esposo, Roberto.

“En la crianza de mis hijos, tanto mi esposo como yo hemos puesto por encima de todo los valores espirituales, porque lo material es pasajero, pero lo que se forma en el corazón permanece”.

Sin embargo, el camino no siempre ha sido fácil.

Francis revela que en 1991, durante una gira por las Islas Canarias, sufrió la pérdida de un embarazo.

“Fue un golpe devastador para Roberto y para mí, y surgieron comentarios crueles que señalaban mis movimientos en el escenario como la causa”, confiesa.

A pesar del dolor, la fe fue su sostén.

“Siempre he creído que aunque no entendamos el momento, Dios nos acompaña paso a paso”, afirma con determinación.

 

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A lo largo de los años, mientras su carrera despegaba, Francis se dio cuenta de que el brillo de los escenarios y los aplausos comenzaron a sentirse insuficientes.

“Después de cada concierto había una sensación de ausencia, como si algo esencial faltara”, dice, reflexionando sobre su búsqueda de un propósito más profundo.

“No queríamos que Katy creciera repitiendo mi historia, viviendo separaciones constantes o expuesta desde tan pequeña al ojo público”, explica sobre la decisión de alejarse de la orquesta.

Finalmente, Francis dio el paso más difícil de su vida: apartarse de Los Hermanos Rosario.

“Hablé con Rafa, el director de la orquesta, y le expliqué que necesitaba salir porque mi familia era mi prioridad y no tenía intención de volver”, recuerda.

A pesar de las dudas y los comentarios de quienes pensaban que todo seguiría igual sin ella, Francis se sintió en paz con su decisión.

“Mi historia no se resume solo a los aplausos ni a los años de escenario.

Lo que realmente me define es haber abierto una puerta que antes estaba cerrada”, dice con orgullo.

Hoy, a sus 60 años, Francis Rosario sigue siendo un símbolo de fortaleza y resiliencia.

“El verdadero tesoro que encontré fue la paz interior, algo que no se compra ni se pierde con el tiempo.

El dinero y la fama van y vienen, pero la fe y el amor permanecen”, concluye con una sonrisa, dejando claro que su legado va más allá de la música; es un testimonio de fe, familia y propósito.

 

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