El Banco de la República elevó la tasa de interés al 11,25%, lo que encarece el crédito para hogares, empresas y compradores de vivienda en medio de una coyuntura económica global compleja

 

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La decisión del Banco de la República de elevar la tasa de interés hasta el 11,25% ha intensificado la tensión entre el Gobierno colombiano y la junta directiva del banco central, abriendo un debate nacional sobre el rumbo de la política económica y sus efectos sobre el crédito, el empleo y el crecimiento.

El ministro de Hacienda, Germán Ávila, confirmó que el Ejecutivo adoptará medidas compensatorias para mitigar el impacto de esta decisión, al tiempo que criticó con dureza lo que considera una desconexión entre la política monetaria y la realidad económica del país.

“La política monetaria no puede estar aislada de la realidad del país ni del resto del manejo de la economía”, afirmó Ávila en una intervención pública, en la que insistió en la necesidad de coordinar las decisiones del banco central con la estrategia fiscal del Gobierno.

El incremento de las tasas ha encarecido el acceso al crédito, afectando directamente a los hogares con préstamos vigentes, a quienes buscan adquirir vivienda y a sectores productivos como la industria, la agricultura y las pequeñas y medianas empresas.

Según el ministro, este tipo de decisiones genera un efecto en cadena.

“Cuando uno sube las tasas de interés, suben los costos de los créditos hipotecarios, de la industria manufacturera, del sector agropecuario. Es más difícil crecer en Colombia”, explicó.

Ávila advirtió que el encarecimiento del crédito no solo limita la inversión, sino que también se traduce en precios más altos para los consumidores y en una menor generación de empleo.

“El impacto inmediato es dejar de generar puestos de trabajo y aumentar la tasa de desempleo”, señaló.

 

BANCO DE LA REPÚBLICA ELEVA TASA DE INTERÉS AL 11,25%

 

El conflicto se agravó tras la decisión del ministro de retirarse de una de las sesiones de la junta directiva del banco central, en señal de desacuerdo con un nuevo incremento de 100 puntos básicos.

El funcionario defendió esta medida como un llamado a ampliar el debate.

“Este no puede ser un debate de siete personas en un salón. Tiene que ser un debate nacional”, afirmó.

En respuesta, el Gobierno anunció la convocatoria de un foro amplio con participación de economistas nacionales e internacionales, universidades y sectores productivos, con el objetivo de replantear el enfoque de la política monetaria.

El ministro reveló que se busca invitar a figuras destacadas del pensamiento económico global para enriquecer la discusión.

“Queremos romper esa campana de cristal en la que a veces se analiza la economía desde una sola perspectiva”, dijo.

Desde la visión del Ejecutivo, la actual política del banco central responde a un enfoque monetarista que prioriza el control de la inflación por encima del crecimiento económico.

Ávila cuestionó especialmente la meta de inflación del 3%, calificándola como un “dogma”.

“¿Quién dijo que la economía colombiana tiene que equilibrarse necesariamente en el 3%? Podría ser 3,5% o 4% sin afectar su estabilidad”, argumentó.

 

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El ministro también señaló posibles conflictos de interés en la forma en que se toman decisiones dentro del banco central, al indicar que las encuestas utilizadas como insumo consultan principalmente a actores del sector financiero.

“Son los mismos que luego se benefician de las decisiones, porque participan en la compra de deuda pública”, afirmó.

En paralelo, el Gobierno anunció un paquete de medidas para contrarrestar el impacto del alza en tasas.

Entre ellas, se incluyen programas de subsidio y crédito de bajo costo para sectores estratégicos como la vivienda, la agricultura y la pequeña y mediana empresa.

Se prevé, por ejemplo, la ampliación de programas de mejoramiento de vivienda, incentivos a la construcción de vivienda de interés social y líneas de crédito subsidiado a través de entidades como Finagro y Bancóldex.

“El objetivo es garantizar que los sectores productivos no se paralicen y que la economía mantenga su dinámica de crecimiento”, explicó Ávila.

El contexto internacional también ha sido un factor clave en la discusión.

El ministro advirtió que el aumento de tasas se produce en medio de choques externos significativos, como el encarecimiento del petróleo y de los fertilizantes, lo que ya ejerce presión sobre la inflación.

“Ningún banco central en el mundo está tomando decisiones de esta magnitud en una coyuntura como la actual”, sostuvo.

 

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Desde el Gobierno se insiste en que estas condiciones requieren prudencia, no medidas que puedan profundizar la desaceleración económica.

El debate también ha adquirido un tono político, con críticas desde distintos sectores que cuestionan tanto la decisión del banco central como la reacción del Ejecutivo.

Sin embargo, Ávila rechazó las acusaciones de incumplimiento de sus funciones tras su salida de la junta.

“No vamos a ser inferiores a las decisiones que haya que tomar, pero lo importante es la responsabilidad con la economía del país”, afirmó.

En medio de esta confrontación, el país asiste a una discusión más amplia sobre el modelo económico y el papel de las instituciones.

Mientras el Gobierno defiende una estrategia orientada a estimular la producción y el empleo, el banco central mantiene su enfoque en el control de la inflación como prioridad.

El resultado de este pulso institucional podría definir el rumbo de la economía colombiana en un momento marcado por incertidumbre global y tensiones internas, en el que cada decisión tiene un impacto directo en la vida cotidiana de millones de ciudadanos.