El set de filmación de “The Chosen” vivió un momento extraordinario donde actores y equipo técnico se conmovieron hasta las lágrimas durante escenas clave.

En un día aparentemente normal en el set de filmación de “The Chosen”, ocurrió un suceso que transformó el ambiente y tocó profundamente a todos los presentes.
Las cámaras no solo capturaron actuaciones; registraron momentos de auténtica emoción y espiritualidad que dejaron a los actores y al equipo técnico en lágrimas.
Lo que comenzó como un día de grabación se convirtió en una experiencia trascendental, conectando a los actores con algo mucho más grande que ellos mismos.
Jonathan Roumie, quien interpreta a Jesús, no veía su papel en la escena de la Última Cena como un simple trabajo.
Era un momento cargado de significado histórico y espiritual que requería una preparación profunda.
“No solo quería actuar como Jesús, quería transmitir la esencia y el significado de ese momento crucial en la historia del cristianismo”, comentó Roumie.
Para él, la escena representaba el establecimiento de una nueva alianza, un punto de inflexión en la historia de la humanidad.
El elenco se sumergió en las tradiciones judías para preparar la grabación.
Participaron en una cena de Pascua guiada por el rabino Jason Sell, donde aprendieron a realizar cada gesto y bendición con precisión.
“No solo se trataba de actuar con precisión, sino de sentir genuinamente el significado de ese ritual”, explicó uno de los actores.
Durante la filmación, la conexión entre el Éxodo y la crucifixión se hizo palpable, simbolizada por la sangre que salvó a los primogénitos de Israel y la sangre de Cristo en la cruz.

A medida que se desarrollaban las escenas, algo extraordinario sucedió.
Las emociones comenzaron a fluir sin previo aviso, y las lágrimas brotaron de manera natural.
“Fue realmente surrealista y especial”, compartió uno de los actores, describiendo cómo el tiempo parecía detenerse.
Noa James, quien interpreta a Andrés, reveló que no tuvo que pensar en cómo actuar, ya que la intensidad del momento lo invadió.
“Las emociones surgieron de forma natural, sin ensayos”, dijo, mientras recordaba cómo los actores se abrazaban entre tomas, llorando juntos.
Elizabeth Tabish, quien da vida a María Magdalena, vivió un momento especialmente poderoso.
Grabó una de las escenas más emotivas de la serie, donde Jesús escucha y permite que las mujeres lo sirvan.
“Al final del día, estaba completamente deshidratada de tanto llorar”, confesó.
Para ella, no fue solo actuación; fue una experiencia personal y espiritual.
Otro momento de gran impacto fue la filmación de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, donde más de 600 extras gritaban “¡Hosana al hijo de David!”.
En ese instante, Roumie sintió lo que Jesús podría haber experimentado al entrar en la ciudad.
La emoción no solo afectó a los actores.
Miembros del equipo técnico salían del set para recomponerse emocionalmente, y Dallas Jenkins, el director, a menudo se encontraba incapaz de gritar “¡corte!” porque estaba abrumado por la emoción.
Algunos miembros del equipo, que ni siquiera creían en Jesús, se acercaron a Jenkins después para confesarle que nunca habían vivido algo así.
“Fue un momento transformador”, comentó uno de los presentes.

George Harrison Santus, quien interpreta a Juan, también se sintió abrumado por la emoción.
“No parecía trabajo, parecía adoración”, afirmó.
Para Jonathan Roumie, todo parecía orquestado por algo más grande.
Después de filmar la escena de la Última Cena, tenía programada una charla en un Congreso eucarístico Nacional.
A pesar de sus dudas sobre cómo podría hacerlo, se dio cuenta de que había un propósito mayor en su participación.
“El tiempo de Dios estuvo claramente presente en todo esto”, reflexionó.
Lo que ocurrió en el set fue más allá del guion.
No eran solo actores recitando líneas; eran personas viviendo una experiencia profundamente transformadora.
“A veces en Tierra Santa, ni los actores pueden distinguir dónde termina la historia y dónde comienza el milagro”, dijo un miembro del equipo.

Esta experiencia abrió los ojos de muchos para ver cómo la historia de Moisés y el Éxodo se conecta directamente con Jesús, reforzando la percepción de una gran narrativa divina.
La quinta temporada de “The Chosen” promete llevar esta experiencia extraordinaria a los espectadores, desde la intensa emoción de la entrada en Jerusalén hasta los momentos íntimos de la Última Cena.
El público no solo es invitado a mirar, sino a sentir.
Como dice Paras, quien interpreta a Mateo, las emociones inesperadas lo golpearon en momentos que ni el guion anticipaba.
“No fue solo una actuación, fue algo vivo, algo que hizo que incluso los actores lloraran por razones que no podían explicar del todo”.
Este momento especial está a punto de llegar a las pantallas.
La serie no es simplemente otra producción bíblica; es una invitación a experimentar momentos históricos de una manera nueva y personal.
La quinta temporada de “The Chosen” promete conmover a todos, y el público está invitado a compartir esta experiencia con amigos y familiares, conectándose con el verdadero sentido de la existencia.