Jeremy Wade reveló que el fin de River Monsters no se debió a la falta de historias, sino a la desaparición real de muchas especies en los ríos que exploró.

A lo largo de su carrera, Jeremy Wade ha sido conocido como el maestro de la pesca de criaturas extraordinarias, un explorador que ha llevado a los espectadores a los rincones más oscuros y peligrosos del mundo acuático.
Sin embargo, a sus 69 años, Wade ha decidido cerrar el capítulo de su famoso programa River Monsters, dejando a sus seguidores con una pregunta inquietante: ¿qué sucedió realmente con la serie?
Durante años, Wade convirtió leyendas en pesadillas vivientes, extrayendo criaturas misteriosas de las aguas más peligrosas del mundo.
Pero, de repente, el programa desapareció sin previo aviso.
En una reciente conversación, Wade compartió la verdad detrás de esta decisión, revelando que no se trataba solo de monstruos acechando bajo la superficie, sino de los oscuros secretos que los ríos han estado ocultando.

“Esto no es solo sobre la pesca, es sobre entender lo que hay bajo la superficie”, comentó Wade.
Su fascinación por los ríos comenzó en su infancia, mientras otros niños se entretenían con el fútbol, él observaba el agua en movimiento, tratando de adivinar qué criaturas se escondían debajo.
“Era inevitable que me sintiera atraído por ello”, recordó.
Con el tiempo, esta curiosidad lo llevó a estudiar zoología en la Universidad de Bristol y a enseñar biología en varios países.
Sin embargo, las paredes del aula pronto comenzaron a sentirse como una jaula.
“Cada cheque de pago era un boleto a algún lugar más salvaje”, confesó.
Así, Wade comenzó a explorar ríos que devoraban personas, recopilando historias que, aunque muchos consideraban supersticiones, alimentaron su obsesión por lo desconocido.

La serie River Monsters se emitió por primera vez en 2009 y rápidamente cautivó a la audiencia.
Cada episodio se desarrollaba como una historia de detectives, donde Wade reunía pistas de leyendas locales y evidencia científica.
“Cuando pescaba un monstruo, no solo estaba atrapando un pez; estaba demostrando que los mitos y la biología a veces se encuentran en el mismo río”, explicó.
La serie se convirtió en un fenómeno, ganando popularidad y respeto tanto entre científicos como entre el público general.
Sin embargo, el éxito trajo consigo una presión creciente.
“Las audiencias querían más: peces más grandes, historias más extrañas”, recordó Wade.
Esto llevó a que las expediciones se volvieran más peligrosas, llevándolo a entornos extremos, desde los brumosos Himalayas hasta los ríos radiactivos cerca de Chernobyl.
“El verdadero peligro no siempre estaba en el agua”, reflexionó, señalando que la naturaleza misma se convirtió en un enemigo implacable.
Con el paso de las temporadas, Wade comenzó a notar un cambio.
“Los ríos que antes estaban llenos de vida comenzaron a quedarse vacíos”, dijo.
La contaminación, las presas y la deforestación empezaron a afectar la fauna acuática.
“Cuando volví a lugares que había filmado antes, el silencio en las aguas era ensordecedor”, lamentó.
La emoción de la pesca se transformó en una tristeza silenciosa, y el programa comenzó a reflejar la realidad de la extinción.

Finalmente, en 2017, Wade anunció que River Monsters llegaría a su fin.
“He encontrado todos los monstruos que valía la pena encontrar”, declaró, pero detrás de su declaración había una verdad más profunda.
Con el tiempo, Wade reconoció que no se trataba solo de la falta de peces, sino de la extinción de especies.
“Detuvimos la caza porque no quedaba nada por cazar”, resumió.
Después de la cancelación de River Monsters, Jeremy Wade no se retiró.
En cambio, cambió su enfoque hacia la conservación.
Sus nuevos programas, como Mighty Rivers y Dark Waters, se centran en la supervivencia de los ecosistemas acuáticos.
“Ahora quiero salvar lo que queda de ellos”, afirmó.
La curiosidad que lo llevó a perseguir leyendas se ha transformado en un compromiso por proteger lo que queda de la vida en los ríos.
A medida que Wade continúa su viaje, su mensaje es claro: “Respeta las aguas o un día dejarán de contar sus historias”.
La historia de Jeremy Wade es un recordatorio de que los verdaderos monstruos no son solo aquellos que acechan en las profundidades, sino también los que amenazan la vida misma en nuestros ríos.
