Juan Gabriel superó una infancia difícil y una injusticia legal para convertirse en uno de los artistas más icónicos de México.
Su música y composiciones, incluyendo éxitos como “Amor eterno”, rompieron barreras culturales y siguen inspirando a nuevas generaciones.

Juan Gabriel, conocido como el Divo de Juárez, fue uno de los artistas más influyentes de México, dejando una huella imborrable en la música popular.
Nacido como Alberto Aguilera Valadez en enero de 1950 en Parácuaro, Michoacán, su vida estuvo marcada por desafíos desde una edad temprana.
Su padre fue internado en un hospital psiquiátrico y su madre, Victoria Valadez Rojas, se vio obligada a cuidar de él y de sus nueve hermanos en condiciones difíciles.
En busca de un mejor futuro, la familia migró a varias ciudades hasta establecerse en Ciudad Juárez, donde Juan Gabriel descubrió su pasión por la música en un orfanato.
A los 13 años, comenzó a componer canciones, y su talento pronto lo llevó a un club nocturno llamado Noa Noa.
En 1966, tuvo su primer gran éxito interpretando una canción de Armando Manzanero, lo que marcó el inicio de su carrera musical.
Sin embargo, su vida dio un giro inesperado cuando fue arrestado injustamente por un robo que no cometió, pasando 18 meses en la cárcel de Lecumberri.
Durante este tiempo, su talento no se apagó; compuso varias canciones que más tarde lo catapultaron a la fama.
Su liberación llegó gracias a la intervención de la cantante Queta Jiménez, quien creyó en su inocencia y pagó su fianza.
Con su libertad recuperada, Juan Gabriel adoptó su nombre artístico y en 1974 lanzó su primer disco, que incluía la exitosa canción “Se me olvidó otra vez”.
A lo largo de su carrera, forjó una amistad entrañable con la cantante Rocío Dúrcal, quien interpretó muchas de sus composiciones más emblemáticas, incluyendo “Amor eterno”.
Sin embargo, esta relación se vio afectada por diferencias con las disqueras, lo que llevó a un distanciamiento entre ambos.

La vida personal de Juan Gabriel fue igualmente compleja.
A pesar de los rumores sobre su orientación sexual, él nunca se pronunció claramente al respecto.
Se le atribuyeron romances ocultos, incluido uno con un hombre llamado Marco, a quien dedicó la famosa balada “Amor eterno”.
La trágica muerte de Marco dejó una profunda huella en su vida, y la canción se convirtió en un homenaje a su amor perdido.
El deseo de Juan Gabriel de convertirse en padre lo llevó a adoptar cuatro hijos, siendo Iván Gabriel, nacido por fertilización in vitro, uno de ellos.
A lo largo de su carrera, Juan Gabriel no solo fue un compositor prolífico, sino también un artista que rompió barreras y desafió normas sociales en una época en que la homosexualidad era fuertemente criticada.
En 1982, su vida fue llevada al cine en la película “Es mi vida”, que relató su experiencia en la cárcel y su relación con Queta Jiménez.
A pesar de los altibajos en su carrera y vida personal, Juan Gabriel continuó cosechando éxitos y reconocimiento.
Su música resonó en toda América Latina y Europa, convirtiéndolo en un ícono cultural.

En la década de 2000, Juan Gabriel siguió brillando en el escenario, realizando presentaciones memorables y recibiendo numerosos premios.
Sin embargo, su vida estuvo marcada por tragedias, incluyendo un accidente en 2005 que lo dejó con múltiples fracturas.
A pesar de estos contratiempos, su amor por la música nunca flaqueó.
Su último disco, “Vestido de etiqueta”, fue lanzado en 2016, poco antes de su fallecimiento el 28 de agosto de ese mismo año.
La supuesta causa de su muerte fue un infarto agudo de miocardio, aunque no se realizó una autopsia que confirmara esta información.
Su funeral fue un evento masivo, con más de 700,000 personas presentes, convirtiéndose en uno de los sepelios más vistos en la historia de México.
El legado de Juan Gabriel perdura a través de sus canciones, que han sido traducidas a varios idiomas y continúan generando regalías.
A lo largo de su carrera, vendió más de 150 millones de discos, y su influencia sigue viva en la música latina.
A pesar de las especulaciones sobre su vida personal y sus preferencias sexuales, Juan Gabriel siempre se mantuvo fiel a sí mismo, afirmando en una entrevista que nunca tuvo preferencias sexuales definidas.
La historia de Juan Gabriel es un testimonio de resiliencia, talento y amor por la música.
Su vida y obra siguen siendo una fuente de inspiración para generaciones de artistas y fanáticos en todo el mundo.
Con su inconfundible estilo y su capacidad para tocar el corazón de la gente, el Divo de Juárez permanecerá en la memoria colectiva como uno de los grandes íconos de la música mexicana.
