La Caída del Fiscal Anticorrupción: Un Escándalo de Coimas en Miraflores
El exfiscal anticorrupción Henry Amenábar Almonte fue detenido en flagrancia tras recibir un soborno de 3000 dólares dentro de un baño público del centro comercial Larcomar en Miraflores

En un giro inesperado de los acontecimientos, el fiscal anticorrupción Henry Amenábar, quien durante años fue considerado un baluarte en la lucha contra la corrupción, se ha visto envuelto en un escándalo que ha sacudido a la opinión pública.
La historia comenzó el 18 de noviembre de 2025, cuando Saconetti Loja, un ciudadano bajo investigación, se encontró con Amenábar en un café en Miraflores.
En esa reunión, el fiscal, con un tono directo, le exigió una coima inicial de $20,000 para cerrar su caso.
“Como le dije por teléfono, aquí de lo que se trata es que usted salga de este proceso lo más antes posible”, le dijo Amenábar, dejando claro que su intención era clara y directa.
Saconetti, sintiéndose presionado, se negó a pagar la suma solicitada.
Sin embargo, el fiscal no se detuvo ahí.
“Usted sabe cuál es su economía. Su economía es muy buena. Basta mirar cómo se viste usted. Mire su reloj y su teléfono, parece un avión”, le respondió Amenábar, intentando justificar su demanda.
La situación se tornó más grave cuando un amigo de Saconetti, que estaba presente en la reunión, grabó toda la conversación sin que el fiscal lo supiera.

A medida que pasaban los días, las exigencias del fiscal se intensificaron.
En un mensaje enviado el 28 de noviembre, Amenábar expresó su preocupación: “Me preocupa mucho no tener noticias suyas. Recuerde lo que le comenté el primer día”.
La presión aumentó y el fiscal fijó el 2 de diciembre como la fecha límite para recibir el dinero de la coima.
“Al final, agotado por los retrasos, el fiscal se puso fuerte”, relató Saconetti, quien se sintió acorralado y sin opciones.
El día de la entrega del dinero, Saconetti llegó al lugar acordado, portando los billetes previamente impregnados con un reactivo químico.
“¿Acá le entrego?”, preguntó nervioso mientras se encontraban en el baño.
Amenábar, confiado, le indicó que sí.
“En una semana tendría todo resuelto”, aseguró el fiscal, sin saber que estaba a punto de ser capturado.
Tras la entrega de los $3,000, Saconetti salió corriendo en busca de la policía, quienes ya estaban al tanto de la situación.
Cuando las autoridades llegaron, Amenábar intentó mantener su autoridad.
“Escúcheme, señor, está hablándole de la policía”, le dijo a uno de los agentes, sin comprender que ahora él era el principal acusado.
Las pruebas eran contundentes: los billetes, fotocopiados y cubiertos con el reactivo, coincidían con el dinero del soborno.
“Usted está exhibiendo de forma voluntaria todos los bienes que están dentro de su pertenencia”, le indicaron los agentes, quienes se preparaban para arrestarlo.

El escándalo no tardó en resonar en los medios de comunicación.
El 4 de diciembre, Amenábar fue presentado ante la fiscalía, esposado y detenido, enfrentando una posible condena de hasta 15 años de prisión.
“Las consecuencias llegaron rápidamente”, informaron fuentes judiciales.
El 5 de diciembre, la Corte Superior de Justicia de Lima ordenó 8 meses de prisión preventiva por cohecho pasivo específico contra el Estado.
Los audios, videos y mensajes de WhatsApp de Saconetti fueron decisivos para la captura del fiscal.
“El hombre que alguna vez persiguió a los corruptos terminó sentado en el mismo lugar donde tantas veces colocó a otros”, reflexionaron los analistas sobre este caso que ha dejado una huella imborrable en la lucha contra la corrupción en Perú.
La historia de Henry Amenábar es un recordatorio escalofriante de que la justicia puede ser manipulada, y que aquellos que están encargados de protegerla pueden caer en la tentación.
Mientras tanto, la opinión pública espera respuestas y justicia en un país que ha sufrido demasiado por la corrupción en sus instituciones.