Un abuelito de 89 años denunció públicamente la corrupción y la falta de honorabilidad de varios congresistas colombianos, cuestionando el uso del título “honorable”.

En una reciente intervención que ha resonado en los corazones de muchos colombianos, un abuelito de 89 años se alzó con valentía para expresar su descontento hacia el comportamiento de algunos congresistas en el país.
Con una voz firme y llena de experiencia, comenzó su discurso recordando la tradición jurídica que otorga el título de “honorables” a los miembros del Congreso, un término que, según él, ha perdido su verdadero significado debido a la conducta de ciertos representantes.
“¿Debería nuestro Congreso todavía llevar el título de honorable?”, se preguntó, enfatizando que este tratamiento no es un reconocimiento personal, sino una forma de respeto al cargo y a la dignidad del Congreso como poder del Estado.
Sin embargo, la indignación se hizo palpable cuando mencionó a Miguel Polo Polo, un representante cuya conducta, a su juicio, desmerece el título que ostenta.
“Honorables representantes de la Comisión Primera, la definición de honorable difícilmente describe a un representante como Miguel Polo Polo”, afirmó con firmeza.
El abuelito relató una anécdota personal que ilustraba su frustración.
“Me mandaron unas botas talla 50 cuando yo soy talla 40.
O sea, mandaron unas botas con una talla superior más alta a lo que en realidad mide mi pie.
Además de eso, me mandaron dos botas del pie izquierdo y huelen como a pecueca y como a marihuana”, exclamó, reflejando la desilusión que siente hacia un sistema que parece ignorar las necesidades y derechos de los ciudadanos.

Su discurso no se limitó a quejas personales; también abordó la corrupción que, según él, ha arraigado en el Congreso.
Habló sobre Ciro Ramírez, otro congresista que está siendo investigado por corrupción.
“Usted es un hombre que tiene por costumbre la desvergüenza.
Tiene el descaro de venirnos a dar lecciones de moral sobre lo que se llama respetar la justicia.
Vaya y responda usted ante la justicia primero y después da cátedra sobre qué es respetarla”, le dijo, dejando claro que la indignación popular es un sentimiento compartido.
El abuelito también mencionó un proyecto de ley que busca prohibir el uso de la expresión “honorable” para referirse a los congresistas.
“Se prohíbe el uso de la expresión honorable senador u honorable representante a la Cámara en las actuaciones que se adelanten en el Congreso de la República”, leyó, señalando que la honorabilidad no se otorga por el cargo, sino por la condición propia del ser humano.
“¿Cómo le podemos llamar honorable a estas personas?”, cuestionó, desafiando a la audiencia a reflexionar sobre la validez de ese título.
Con una voz cargada de historia, recordó momentos críticos de la política colombiana.
“A mis 89 años, me siento orgulloso de haber trabajado por esta nación.
Desde que tenía 11 años y medio, cuando mataron a Jorge Elías el Gaitán, he estado luchando por este país.
Hoy me siento orgulloso y todavía tengo fuerzas para defender el movimiento”, declaró, evocando la memoria de aquellos que han luchado por la justicia en Colombia.

El abuelito hizo un llamado a la Corte Suprema de Justicia, pidiendo que se haga justicia y que se lleve a la cárcel a aquellos que han traicionado la confianza del pueblo.
“Vamos todos a pedir cárcel para JP, para Lina Garrillo y para Polo”, instó, reflejando el clamor de muchos colombianos que sienten que la justicia ha sido burlada.
Su intervención culminó con un mensaje claro sobre la corrupción en el Congreso.
“Este Congreso ha sido corrupto desde hace mucho tiempo.
Rojas Pinilla le tocó serlo por corruptos, por infames y por miserables”, afirmó, dejando a la audiencia con una sensación de urgencia y necesidad de cambio.
El abuelito de 89 años no solo es un símbolo de la resistencia y la lucha por la justicia, sino también un recordatorio de que la dignidad y el respeto deben ser la base de cualquier institución democrática.
Su llamado a la acción resuena en un país que busca recuperar la confianza en sus líderes y en el sistema político.
