Yeison Jiménez construyó un imperio musical y empresarial valorado entre 5 y 10 millones de dólares antes de su trágica muerte.
La trágica partida de Yeison Jiménez, ocurrida el 10 de enero de 2026, no solo dejó un vacío en el corazón de sus seguidores, sino que también desató una serie de interrogantes sobre su considerable legado económico.
Con un patrimonio estimado entre 5 y 10 millones de dólares, Jiménez había construido un imperio en menos de una década, combinando su talento musical con una astucia empresarial poco común en el ámbito artístico.
Desde sus inicios, Jiménez mostró un interés innato por los negocios.
“Yo me crié en una plaza de mercado, donde aprendí sobre el movimiento del dinero y cómo funcionaba realmente el factor económico”, compartió en una de sus intervenciones.
En 2013, fundó su primera empresa, Promotora de Inversiones Jus, dedicada a la construcción.
“Comenzamos con proyectos pequeños, pero con el tiempo nos convertimos en promotores de hoteles y conjuntos residenciales”, recordó.
Este primer paso fue solo el inicio de una trayectoria que lo llevaría a crear nueve empresas bajo su nombre, incluyendo JJ Company y JJ Shows.
El accidente aéreo que le costó la vida dejó a su familia y a la industria musical en estado de shock.
Sin embargo, la tragedia también reveló una compleja red de intereses económicos y familiares.
“El legado de Yeison no solo es musical; es un reflejo de su visión como empresario”, afirmaron cercanos al artista.
Su compañía, YJ Company SAS, centralizaba la producción de espectáculos y la gestión de bienes raíces, mientras que su pasión por los caballos lo llevó a fundar un criadero especializado en ejemplares de Paso Fino.

Jiménez no se limitó al entretenimiento; su portafolio inmobiliario abarcaba cinco propiedades en Estados Unidos y un ambicioso proyecto de construcción de 700 viviendas en el Valle del Cauca.
“Estamos haciendo un proyecto agropecuario que representa una inversión de 40,000 millones de pesos”, mencionó en una entrevista, destacando su compromiso con el desarrollo sostenible y las energías renovables.
La distribución de su fortuna, sin embargo, se complica ante la ausencia de un testamento claro.
Según las leyes colombianas, sus tres hijos, Taliana, Santiago y Camila, tienen derecho a heredar la mayor parte de sus bienes.
“Mis hijos son lo más importante para mí”, declaró en varias ocasiones, enfatizando su deseo de asegurar su futuro.
Sonia Restrepo, su esposa durante más de diez años, también juega un papel crucial en la repartición patrimonial.
Como cónyuge, tiene derecho a la liquidación de la sociedad conyugal, lo que le garantiza el 50% de los bienes adquiridos durante el matrimonio.
A pesar de la claridad en la sucesión, la muerte de Jiménez ha destapado controversias.
Camila Galviz, una joven que publicó fotos y mensajes en redes sociales, ha sido objeto de especulación.
“No soy la amante de Yeison; solo éramos amigos”, defendió en medio de la tormenta mediática.
Sin embargo, la percepción pública ha sido implacable, creando un ambiente de tensión en torno a su legado.
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Desde el punto de vista legal, la aparición de una supuesta amante no altera significativamente el panorama sucesoral.
Para que Galviz o cualquier otra persona ajena a la familia pueda reclamar derechos patrimoniales, debe demostrar la existencia de una unión marital, lo que en este caso parece complicado.
“La ley colombiana protege la sociedad conyugal preexistente”, explicaron expertos en derecho sucesoral, anticipando que el proceso legal podría extenderse por meses, si no años.
Mientras tanto, la incertidumbre reina sobre quién administrará YJ Company SAS y cómo se gestionarán los proyectos en curso.
“La ausencia de Yeison deja un vacío operativo que deberá ser llenado por administradores o herederos”, señalaron analistas del sector.
La lucha por el control de su legado empresarial ya ha comenzado, y la historia de Jiménez se convierte en un espejo de las complejidades que rodean la vida y la muerte en el mundo del espectáculo.
En última instancia, la historia de Yeison Jiménez es un reflejo de la realidad colombiana, donde el talento y el trabajo pueden construir fortunas en un abrir y cerrar de ojos, pero donde la muerte expone las fragilidades de las estructuras familiares y legales.
“Es una historia de amor y redención, pero también de secretos y sombras que amenazan con reclamar su parte”, concluyeron sus allegados, mientras el país entero observa cómo se desenvuelve esta drama familiar y financiero.
