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El 7 de septiembre de 2025, Paula Andrea Quintana, de 30 años, celebraba su cumpleaños sin saber que ese día marcaría el final de su vida.

Su relación con César Augusto Urrego, un hombre de 42 años, había sido tumultuosa, llena de separaciones y reconciliaciones, pero ese día, la violencia que había acechado su vida de manera constante, se desbordó.

César la mató y luego prendió fuego a la casa en un intento de eliminar cualquier evidencia que pudiera dejar rastro de su crimen.

Sin embargo, su huida fue corta; 44 días después, fue capturado, pero la tragedia de Paula y su familia sigue siendo una herida abierta.

Sergio Quintana, el padre de Paula, recuerda con dolor el primer encuentro con César.

“La primera impresión fue decirle a mi hija que ese tipo no me parecía buen sujeto para ella.

Transmitía maldad, algo negativo”, relató en una entrevista.

A pesar de sus advertencias, Paula eligió seguir con César, y aunque su familia no compartía la relación, ellos la respetaron.

Sin embargo, el tiempo mostró que las sospechas de su padre no estaban equivocadas.

El comportamiento de César fue cada vez más tóxico.

“Él no solo la maltrataba físicamente, sino también psicológicamente, diciéndole que tenía un cuerpo feo y que mejor mujeres que ella existían”, recuerda Gina, la hermana de Paula.

La relación se volvió insostenible, y después de varias separaciones y peleas, Paula decidió terminar con él.

No obstante, la violencia siguió presente, incluso cuando ella intentó reconstruir su vida.

 

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El 7 de septiembre, Paula pasó la tarde con su familia.

Fue un cumpleaños diferente, lejos de la tradicional fiesta familiar, pero aún así, era especial.

“Quiero que sea diferente, que sea especial”, dijo Paula antes de salir a un pequeño establecimiento con su hermana.

A las 6:20 p.m., Paula llegó sola, sin su hijo Juan Diego, quien estaba en un torneo deportivo.

Mientras pasaban la tarde, Paula le confesó a su hermana que ya no quería volver con César, que su alma se había “envejecido” por la relación, y que esta vez era definitiva.

Sin embargo, él la llamaba insistentemente, algo que la hermana pudo comprobar.

A las 10 de la noche, Paula se despidió para ir a entregar una plancha a una amiga, como había acordado.

No regresó hasta la madrugada, y su hermana, con un presentimiento extraño, se preocupó.

A las 2:43 a.m., Paula la llamó, sorprendida porque había recuperado la moto que César le había robado.

El contacto con César parecía cada vez más tenso.

Paula le dijo que iba a ir a entregar las llaves a su hermana, y poco después, le envió un mensaje, indicándole que estaría de regreso pronto.

Sin embargo, Paula nunca regresó.

Un par de horas después, la hermana recibió una llamada que cambiaría la vida de todos.

“Paula está muerta”, le dijeron.

La tragedia golpeó con fuerza, y cuando la familia llegó a la casa, el horror estaba por doquier.

La escena era espantosa.

La casa había sido incendiada, y dentro, el cuerpo de Paula yacía sin vida.

 

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La policía pronto descubrió que César había intentado eliminar las pruebas, quemando la casa y tratando de destruir todo lo relacionado con su crimen.

“Lo que este tipo hizo fue un acto de locura, de psicópata”, señaló la hermana.

En la cocina de la casa, encontraron una torta de cumpleaños, intacta, con un mensaje que decía: “Feliz cumpleaños, bebé, te amo mucho”.

Este detalle, entre muchos otros, dejó claro que el crimen había sido premeditado.

El 17 de octubre, 44 días después del asesinato, César fue capturado en una operación que involucró a la policía y un equipo especializado que lo persiguió hasta una zona complicada del Magdalena Medio.

El hombre que había huido como un criminal desesperado fue finalmente atrapado, pero la justicia aún tenía que abordar las complejidades de su crimen.

El caso de Paula ha dejado una marca profunda en su familia.

“La vida de mi hija me la quitó Dios, pero este hombre la mató”, expresó su padre con dolor.

La tragedia no solo es un recordatorio de la violencia doméstica y los vínculos tóxicos, sino también de cómo las decisiones equivocadas pueden destruir vidas de manera irreversible.

La justicia aún sigue su curso, pero el dolor de perder a Paula sigue presente, tanto en su familia como en la comunidad que la conoció.

 

Fue capturado el responsable del feminicidio de Paula Andrea Quintana |  Bogotá | WRadio