Vicky Dávila denunció presuntos vínculos de Abelardo de la Espriella con los hermanos Peña Redonda, señalados por su cercanía con Alex Saab y el llamado cartel de los soles.

En el torbellino político colombiano, la figura de Abelardo de la Espriella ha resurgido con fuerza, pero no sin controversia.
Vicky Dávila, reconocida periodista, ha puesto en el centro de la atención un asunto que podría cambiar el rumbo de la campaña presidencial.
Según Dávila, existe una conexión innegable entre Abelardo de la Espriella y el abogado Daniel Peña Redonda, quien ha sido subdirector de su oficina de abogados y tiene lazos estrechos con Alex Saab, el testaferro de Nicolás Maduro, líder del cartel de los soles.
“Los colombianos tienen derecho a saber la verdad sobre la relación de Abelardo con los Peña Redonda”, afirma Dávila con firmeza.
“Él quiere ser presidente y debe ser transparente sobre estos vínculos.
¿Cuál es su relación con los hermanos Peña Redonda, que están claramente conectados con el narcotráfico?”.
El escándalo estalló cuando Dávila publicó imágenes que supuestamente demuestran la cercanía entre Abelardo y los Peña Redonda.
“Desde hace tiempo, Vicky viene atacando al abogado”, señala un comentarista anónimo.
“Ella está en su derecho de investigar, pero muchos creen que su enfoque está desviado”.

La periodista no se detiene ahí.
En su análisis, menciona que la relación entre Abelardo y Alex Saab se remonta a cuando Saab estaba encarcelado en Estados Unidos.
En ese entonces, Abelardo era su abogado.
“Esto no es un tema personal, es profesional”, asegura Dávila.
“Siempre he denunciado a los corruptos y a los bandidos.
No puedo quedarme callada”.
Mientras tanto, la respuesta de Abelardo ha sido silenciosa.
“El candidato jamás ha respondido a estas acusaciones”, afirma un crítico.
“Esto genera más dudas sobre su integridad”.
La comunidad política se encuentra dividida.
Algunos apoyan a Dávila, mientras que otros la critican por “dividir a la derecha” y desviar la atención de la verdadera amenaza: Gustavo Petro.
“Es evidente que muchos en la derecha prefieren atacar a Vicky en lugar de enfrentar la verdad”, comenta un analista político.
“Prefieren unirse contra Petro que abordar las conexiones sospechosas de sus propios candidatos”.

Dávila ha sido clara en su postura: “El único enemigo aquí es el narcogobierno de Petro.
Quien no lo vea está ciego a la realidad del país”.
Sin embargo, su enfoque ha generado reacciones encontradas.
“Algunos la ven como una heroína, otros como una traidora”, dice un observador.
“El debate se ha vuelto personal”.
La tensión ha aumentado dentro de la comunidad opositora.
“El 60% de las reacciones a su publicación son críticas hacia Vicky”, revela un estudio de opinión.
“La gente está cansada de la división y prefiere la unidad contra Petro”.
Pero Dávila no se amedrenta.
“Estoy aquí para decir la verdad, no para complacer a nadie”, asegura.
En medio de este caos, Andrés Barreto, un abogado cercano a Abelardo, ha respondido a Dávila.
“Atacar a un abogado por sus clientes es criminalizar una profesión”, dice Barreto.
“Confundir a los abogados con sus clientes es un error grave”.
Dávila, sin embargo, no se detiene.
“¿Cuál es la relación de Abelardo con los Peña Redonda?”, pregunta insistentemente.

Mientras tanto, la presión sobre Abelardo aumenta.
“Los colombianos merecen un gobierno decente”, afirma un votante.
“No podemos permitir que alguien con tales vínculos aspire a la presidencia”.
La sombra del cartel de los soles se cierne sobre la campaña de Abelardo, y su silencio solo alimenta las especulaciones.
“Es hora de que Abelardo hable”, exige un grupo de ciudadanos preocupados.
“No podemos seguir ignorando la verdad por razones políticas”.
La situación se complica aún más cuando Dávila menciona que Andrea Peña Redonda, hermana de Daniel, trabajó como asistente de Saab.
“Esto no es solo una coincidencia”, advierte.
“Es un eslabón directo entre el candidato y el narcotráfico”.
La comunidad política observa con atención.
“Si Abelardo no responde pronto, su candidatura podría estar en peligro”, advierte un analista.
“La gente quiere transparencia, y si no la obtiene, buscará otras opciones”.
El tiempo corre para Abelardo de la Espriella.
La presión aumenta, y la verdad parece estar al borde de salir a la luz.
¿Podrá el candidato enfrentar las acusaciones y demostrar su inocencia, o se verá atrapado en un escándalo que podría costarle la presidencia? Los colombianos esperan respuestas, y la incertidumbre se apodera del ambiente político.