Nacido en Chihuahua en 1915, Miguel Aceves Mejía superó una infancia marcada por la pobreza, la muerte de su padre y una severa tartamudez que transformó en impulso para su carrera artística

 

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Miguel Aceves Mejía nació el 15 de noviembre de 1915 en Chihuahua, México, en el seno de una familia humilde donde el esfuerzo cotidiano marcaba el ritmo de vida.

Su padre trabajaba en el ferrocarril y su madre se dedicaba a la costura, intentando sostener el hogar con recursos limitados.

A los siete años, la muerte de su padre a causa de una infección marcó un punto de quiebre definitivo.

“Ese día dejé de ser niño”, recordaría años después en entrevistas, aludiendo al peso emocional que lo acompañaría durante toda su vida.

Desde temprana edad tuvo que trabajar vendiendo periódicos en estaciones de tren, donde su potente voz comenzaba a llamar la atención.

Sin embargo, un episodio traumático —presenciar un asesinato a corta distancia— desencadenó en él una tartamudez severa que afectó profundamente su comunicación.

Paradójicamente, encontró en el canto una vía de escape.

“Cuando canto, no tartamudeo”, confesó en una ocasión, revelando el inicio de una relación íntima con la música que cambiaría su destino.

Su ingreso al mundo artístico no fue inmediato.

Trabajó como mecánico en la Ford mientras participaba en concursos locales de canto.

Tras ganar uno de ellos en Monterrey, logró presentarse en radio, iniciando así un camino lleno de obstáculos.

Más tarde formó el trío Los Porteños y viajó a Estados Unidos, aunque regresó a México decidido a triunfar en su tierra.

Durante meses, cantó frente a la emisora XEW esperando ser escuchado, hasta que el cantante Fernando Fernández lo descubrió y le brindó su primera gran oportunidad.

 

MIGUEL ACEVES MEJIA - GRANDES DE MEXICO

 

Aunque comenzó interpretando boleros y música tropical, su verdadera pasión era la música ranchera.

El momento decisivo llegó durante una huelga sindical que le permitió introducir el mariachi en la radio, marcando el inicio de su consolidación artística.

Su estilo, caracterizado por un falsete inconfundible, lo convirtió en una figura única.

“Nadie puede cantar como tú en ese tono”, le dijeron en una ocasión, frase que sintetizaba el reconocimiento a su capacidad vocal.

Durante una gira en Argentina, su talento impresionó profundamente al entonces presidente Juan Domingo Perón, quien al conocer su problema de tartamudez lo ayudó a acceder a tratamiento psicológico especializado.

Tras años de esfuerzo, logró superar esta dificultad.

A los 35 años, finalmente podía expresarse sin limitaciones.

Este logro marcó el despegue definitivo de su carrera.

Grabó más de 90 discos e interpretó cerca de mil canciones a lo largo de su trayectoria.

Participó en aproximadamente 60 películas, consolidándose como una figura central del cine y la música mexicana.

Su voz cruzó fronteras y se escuchó en América y Europa, convirtiéndose en un símbolo del género ranchero.

En su vida personal, contrajo matrimonio con Angelina Sánchez, con quien tuvo una hija, pero la relación se deterioró debido a su estilo de vida.

Más tarde encontró estabilidad junto a Rita Martínez, con quien compartió más de cinco décadas.

A pesar de sus excesos, nunca olvidó sus orígenes.

“Todo lo que soy se lo debo a mi madre”, afirmó en más de una ocasión.

 

Miguel Aceves Mejía para Niños

 

Uno de los momentos más significativos de su legado fue el descubrimiento del compositor José Alfredo Jiménez.

En un restaurante de la Ciudad de México, un joven mesero le pidió que escuchara sus canciones.

Aunque dudó inicialmente, accedió.

“Canta, a ver qué tienes”, le dijo.

Tras escucharlo, comprendió que estaba frente a un talento extraordinario y lo impulsó a iniciar su carrera.

Sin embargo, el paso del tiempo y los excesos comenzaron a cobrar factura.

En octubre de 2006, presentó síntomas respiratorios que derivaron en un diagnóstico de neumonía.

Fue hospitalizado en la Ciudad de México, donde su estado se agravó rápidamente debido al debilitamiento de su sistema inmunológico.

“Su cuerpo ya no responde como antes”, informaron los médicos a la familia.

El 6 de noviembre de 2006, a las 2:15 de la madrugada, Miguel Aceves Mejía falleció a los 90 años tras un paro cardiorrespiratorio.

Su partida marcó el final de una de las voces más emblemáticas de la música mexicana.

A pesar de los claroscuros de su vida personal, su legado artístico permanece intacto.

Su historia es la de un hombre que transformó el dolor en arte, la adversidad en fortaleza y el silencio en una voz que aún resuena en la memoria colectiva.

 

Miguel Aceves Mejía para NiñosPOSTALES DE AYER: MIGUEL ACEVES MEJÍA ANTES DE SER FALSETE DE ORO LA  ROSITA(CHICHUACHA) 1915-MÉXICO D.F. 2006.