Leo, participante de El Desafío, relató su infancia en Turbo, marcada por una familia unida, la ausencia de su padre y el deseo de salir adelante para apoyar a los suyos.

Leo, un joven de 29 años originario de Turbo, Antioquia, ha compartido su vida y sus experiencias en el programa “El Desafío”.
Su infancia, según él, fue perfecta a pesar de la ausencia de tecnología, lo que le permitió disfrutar de juegos y momentos con sus amigos.
“Me divertí, fui muy travieso, me pegaron muchísimo”, recuerda con una sonrisa.
Su familia está compuesta por su abuela, dos tías y dos primas, mientras que su madre trabajaba arduamente para mantenerlos.
En cuanto a su padre, Leo lo describe como “ausente”, lo que dejó un vacío en su vida: “Siento que me hizo falta ese afecto paterno”.
En el año 2020, Leo inició una relación que, aunque comenzó como una amistad, rápidamente se transformó en algo más profundo.
“Terminamos una relación y empezamos como un proceso de pareja, de crecer y hacer proyectos juntos”, dice.
Sin embargo, en 2023, la relación se tornó conflictiva.
“Todo el tiempo yo era el malo”, confiesa, mientras recuerda las discusiones constantes que desgastaron su conexión.
Leo decidió poner fin a la relación, pero su expareja no estaba dispuesta a dejarlo ir: “Ella dijo que si no era para ella, no era para nadie”.

La situación se volvió aún más complicada cuando Leo se sintió víctima de acoso.
“Ella me hacía sentir como si yo fuera el culpable de la situación”, explica.
“Me decía que era un loco, un psicópata, que la maltrataba”.
Leo se siente confundido: “Pero, ¿en qué momento te maltraté?”.
A pesar de sus esfuerzos por alejarse, la presión emocional lo afectó profundamente.
“Yo realmente la quería muchísimo”, admite, y recuerda cómo su expareja a menudo amenazaba con terminar la relación o con involucrarse con otra persona.
La gota que colmó el vaso fue cuando Leo conoció a un amigo en el gimnasio, quien le comentó que su expareja había estado diciendo que estaba soltera.
“Al escuchar eso, me llené de ira y le hice el reclamo.
Desde ahí, todo se acabó realmente”, dice con tristeza.
A pesar de las dificultades, Leo decidió participar en “El Desafío” en 2025, buscando no solo demostrar su fuerza, sino también utilizar la experiencia como una forma de terapia personal.
“El desafío es un sueño tanto mío como de mi familia”, afirma con determinación.

Leo siempre soñó con estar en el programa, enfrentando obstáculos y superando retos.
“Mi mayor sueño es poder comprarle una casa a mi familia”, comparte, mientras destaca su lema: “Tu cuerpo es tu empresa”.
Su participación en el programa ha sido notable, logrando una popularidad significativa en Colombia.
“Creo que le van a salir campañas por todos lados, le va a ir bien”, predice un comentarista, admirando su físico y dedicación.
“Leo, ¿vas a lograr lo que te propongas si te alejas de este tipo de mujeres tóxicas?”, le preguntan en el programa.
La respuesta de Leo es clara: “Sí, estoy decidido a hacer lo mejor para mí”.
A medida que su historia se desarrolla, Leo se convierte en un símbolo de superación y resiliencia, demostrando que, a pesar de las adversidades, siempre hay un camino hacia adelante.
La experiencia de Leo en “El Desafío” no solo representa un reto físico, sino también una oportunidad para sanar y crecer.
“Es hacer próspero en primer lugar”, concluye, dejando claro que su viaje apenas comienza.
Con su historia, Leo inspira a otros a enfrentar sus propios desafíos y a recordar que, aunque el camino sea difícil, siempre hay una luz al final del túnel.
