Libertad Lamarque: La Eterna Novia de América y su Triste Despedida - News

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Libertad Lamarque: La Eterna Novia de América y su Triste Despedida

La consagrada artista argentina Libertad Lamarque se vio obligada a emigrar a México a fines de la década de 1940 tras un fuerte cruce profesional con Eva Duarte durante el rodaje del film “La cabalgata del circo”

 

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Libertad Lamarque, la icónica figura del cine y la música argentina, nació el 24 de noviembre de 1908 en Rosario.

Desde temprana edad, mostró un talento excepcional que la llevó a convertirse en la primera artista en ostentar el título de “Novia de América”, un reconocimiento que más tarde sería también otorgado a otras grandes figuras como Lucero.

Su carrera comenzó en un entorno familiar donde el arte era valorado, gracias a su padre, Gaudencio Lamarque, un hojalatero con una pasión por el espectáculo.

Él creó una agrupación infantil que permitía a los niños participar en festivales benéficos, lo que fue el primer paso de Libertad hacia los escenarios.

A los 15 años, se trasladó a Buenos Aires para unirse a una compañía de teatro, donde permaneció cuatro años y participó en 15 obras.

Fue durante estos ensayos que se descubrió su talento para el canto, lo que la llevó a grabar su primer disco en 1926 para la RCA Víctor, marcando el inicio de su carrera musical.

En 1930, su nombre se unió a la corriente principal del tango, un género que había estado dominado por voces masculinas.

Libertad rompió con este estereotipo y se convirtió en una de las voces más representativas del tango, grabando más de 400 discos en una variedad de géneros, incluyendo boleros, valses, zambas, rumbas y rancheras.

 

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Su incursión en el cine comenzó de manera inesperada cuando una amiga le sugirió participar en una película.

Así, apareció en el film mudo “Adiós Argentina”, lo que le abrió las puertas del séptimo arte.

En 1933, participó en la primera película sonora de Argentina, “¡Tango!”, y rápidamente se consolidó como una figura central en el melodrama argentino, conocida como “la eterna sufridora” por los papeles que interpretaba.

En 1940, recibió el premio a la mejor actriz extranjera en Yugoslavia, y su fama se extendió más allá de las fronteras argentinas.

Sin embargo, su carrera no estuvo exenta de controversias.

Durante el rodaje de “La cabalgata del circo” en 1945, un incidente con Eva Duarte, quien más tarde se convertiría en la primera dama de Argentina, marcó un giro dramático en su vida.

Se dice que Libertad le propinó un bofetón a Eva, lo que generó una enemistad que impactó su carrera.

A pesar de su éxito en el cine argentino, se vio obligada a huir a México debido a la presión política y social que enfrentó en su país natal.

En México, Libertad encontró un nuevo hogar y continuó su carrera en el cine de oro mexicano, convirtiéndose en una de las actrices más recordadas de esa época.

Su talento y carisma la llevaron a ser una figura querida en el país, donde trabajó hasta la década de los 70.

Su última participación en el cine fue en “La sonrisa de mamá” junto a Palito Ortega, mientras que su legado continuó en la televisión, donde cautivó a nuevas generaciones.

 

Hablar del talento de Libertad Lamarque es recordar una voz que no solo  cantaba, sino que acariciaba el alma. Con una sensibilidad única, Libertad  convirtió cada canción en un suspiro, cada escena

 

A finales de los años 90, Libertad tenía el papel de la madre superior en la telenovela “Carita de ángel”.

Fue en el rodaje de esta serie donde comenzó a sentirse mal, lo que la llevó a ser hospitalizada.

Lamentablemente, falleció el 12 de diciembre de 2000 a causa de una pulmonía, dejando inconclusa su participación en la telenovela.

Su lugar fue asumido por Silvia Pinal, pero el vacío que dejó Libertad en el mundo del espectáculo fue irreparable.

A lo largo de su vida, Libertad Lamarque enfrentó numerosos desafíos, tanto en su carrera como en su vida personal.

Su primer matrimonio con Emilio Romero fue tumultuoso y estuvo marcado por problemas de abuso y alcoholismo.

A pesar de estos obstáculos, encontró una nueva oportunidad en el amor con el pianista Alfredo Malerva, quien iluminó su vida en sus últimos años.

Libertad Lamarque no solo fue una figura emblemática del tango y el cine, sino también un símbolo de resistencia y talento.

Su voz y su arte trascendieron generaciones, y aunque nunca logró reconciliarse completamente con su país natal, su legado perdura.

La historia de Libertad es un testimonio del poder del arte para superar adversidades y conectar con el corazón de las personas.

Su vida y su carrera seguirán siendo recordadas como un capítulo importante en la historia del entretenimiento en América Latina.

 

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