Mari Noriega perdió a sus dos hijas, Sheridan Sofía y Kayy Nicole, quienes fueron asesinadas en un crimen ocurrido en Malambo, Atlántico, en el carnaval de 2026.

 

thumbnail

 

Sheridan Sofía Hernández Noriega, una niña de 14 años, soñaba con celebrar sus 15 años junto a su familia, pero la tragedia la arrebataría de su hogar antes de poder cumplir su deseo.

El 18 de febrero de 2026, junto a su hermana mayor, Kayy Nicole de 17 años, fueron invitadas a una fiesta en Malambo, Atlántico, un lugar que marcaría el final de sus vidas.

Ambas hermanas, inseparables y llenas de sueños, no regresarían nunca más a sus casas.

Mari Noriega, madre de las víctimas, compartió con nosotros su doloroso relato sobre los días previos a la tragedia.

Según cuenta, todo comenzó en el sábado de Carnaval, cuando sus hijas fueron presentadas a unos jóvenes, entre ellos Fabián y Tata, con quienes pasarían la tarde del martes de Carnaval.

Aunque al principio se mostraron reacias, finalmente accedieron a ir, sin saber que aquella decisión marcaría el fin de sus vidas.

“Ellas me pidieron permiso para salir.

Yo les dije que no, que no fuera, pero ellas insistieron.

El chico, Fabián, les había advertido que no fueran, pero algo les decía que debían ir”, relata Mari, con la voz entrecortada.

Tras recibir mensajes de texto y llamadas insistiendo en que fueran, las hermanas se dirigieron a la fiesta.

Cuando Mari trató de contactarlas, los teléfonos estaban apagados.

Sin respuesta, comenzó a desesperarse.

 

Madre de menores asesinadas en Malambo contó cómo se enteró del crimen  contra sus dos hijas: 'No me querían decir nada'

 

La angustia de Mari creció cuando recibió un mensaje de texto de uno de los chicos, quien les dijo que las niñas estaban secuestradas y exigió un rescate de 50 millones de pesos.

Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, los mensajes se volvieron más macabros, acompañados de fotos y videos perturbadores.

“Yo supe en mi corazón que mis hijas no iban a regresar”, afirma Mari, con la mirada fija en el suelo.

La tragedia llegó el 2 de marzo, cuando Mari recibió la noticia de que dos cuerpos de menores habían sido encontrados en un paraje de Malambo.

Después de una larga espera, el dolor se confirmaba: eran sus hijas.

“El cuerpo de Sheridan Sofía estaba en avanzado estado de descomposición, pero la ropa y los detalles que me describieron coincidían con lo que yo sabía de ella”, relata Mari, su rostro se ilumina momentáneamente al recordar los rasgos que la hicieron reconocer a su hija en medio de la oscuridad.

El presunto responsable de estos crímenes, Fabián, un joven de 19 años, huyó a Venezuela, pero no antes de dejar tras de sí una estela de destrucción.

En su fuga, fue ultimado por las autoridades venezolanas el 12 de marzo.

Mientras tanto, Tata, quien también participó en la muerte de las hermanas, sigue siendo considerado menor de edad, lo que ha causado gran indignación en la comunidad, ya que no será juzgado como un adulto.

“No puede ser que un chico de 17 años mate a sangre fría y por ser menor no vaya a la cárcel”, subraya Mari, visiblemente afectada por la impunidad que rodea a los asesinos de sus hijas.

 

Madre de menores asesinadas en Malambo contó cómo se enteró del crimen  contra sus dos hijas: 'No me querían decir nada'

 

Para Mari, la muerte de sus hijas no solo es una pérdida irreparable de dos vidas, sino un recordatorio del peligro que acecha a los jóvenes en la calle, atrapados en el círculo vicioso de la violencia y la delincuencia.

“Mis hijas no eran malas, no andaban en bandas.

Si ellas hubieran estado en una banda, no les habría pasado esto”, dice Mari, con lágrimas en los ojos, defendiendo la inocencia de sus hijas.

El dolor de perder a dos hijas en un acto tan cruel es insoportable.

Sin embargo, Mari sigue luchando por la memoria de Sheridan Sofía y Kayy Nicole.

Hoy, en vez de celebrar el cumpleaños de su hija menor en su casa, como lo había prometido, se encuentra en un cementerio, junto a los cuerpos de sus niñas.

“Las quiero aquí, en su cama, como todos los años.

Pero esta vez, solo tengo un vacío que no puedo llenar”, concluye, con un suspiro lleno de dolor y resignación.

A pesar de la tragedia, Mari busca justicia y ayuda para su familia.

Con la esperanza de que, al menos, las autoridades actúen con rapidez para hacer justicia por sus hijas y evitar que otros jóvenes caigan en el mismo destino, sigue buscando respuestas en un país donde la violencia y la impunidad parecen reinar.

 

Madre de menores asesinadas en Malambo contó cómo se enteró del crimen  contra sus dos hijas: 'No me querían decir nada'