Eulalio González “El Piporro” reveló que nunca estuvo presente en el sepelio de Pedro Infante, aunque su imagen aparece en la película Así era Pedro Infante

En el México del cine de oro, pocas amistades artísticas fueron tan entrañables como la que unió a Pedro Infante con Eulalio González “El Piporro”, un comediante, cantante y actor regiomontano cuyo ingenio y carisma lo convirtieron en una figura inolvidable del entretenimiento nacional.
Lo que muchos desconocen, y que el propio Piporro llegó a revelar en años posteriores, es que algunos de los momentos más emblemáticos en los que se le ve junto a Infante no ocurrieron como muchos creen en tiempo real, sino que fueron reconstrucciones cinematográficas que después alimentaron mitos y confusiones en torno a su relación personal y profesional.
Eulalio González Ramírez nació el 16 de diciembre de 1921 en Los Herreras, Nuevo León, y antes de ser actor ya había probado suerte como locutor en radio, un medio que lo formó en la dicción, la interpretación y el arte de contar historias.
Fue en la famosa radionovela Ahí viene Martín Corona, protagonizada por Pedro Infante, donde González dio vida al personaje que lo inmortalizaría: El Piporro, un mentor cómico y sabio del héroe norteño interpretado por Infante.
Sobre la pantalla, su química fue tal que el director Miguel Zacarías decidió adaptar la radionovela al cine en 1952, con Pedro Infante como Martín Corona y Piporro como su inseparable compañero.
A pesar de tener apenas treinta años durante el rodaje, González fue caracterizado con maquillaje para interpretar a un hombre mayor, y ese papel cimentó el apodo que lo acompañaría durante toda su vida artística.

Meses, años y décadas después, Piporro recordó con sinceridad que, aunque su nombre y su imagen quedaron ligados para siempre a la figura de Pedro Infante, su presencia en algunos de los homenajes cinematográficos al ídolo sinaloense no fue literal.
En una entrevista donde hablaba de su vida y carrera, mencionó que nunca estuvo realmente presente en el sepelio de Pedro Infante, aunque su rostro aparezca en un cortometraje incorporado en la película Así era Pedro Infante (de 1963), hecha como homenaje después del accidente fatal del cantante en 1957.
En sus propias palabras: “Yo en realidad no estuve en el sepelio… lo pusieron ahí, inclusive salió Javier Solís también, pero yo no estaba en la Ciudad de México en ese momento”.
Esto no significa un olvido de su parte, sino que las imágenes incluidas en el film provinieron de grabaciones o tomas posteriores que se integraron para recrear el ambiente de duelo colectivo.
La película Así era Pedro Infante incluyó escenas en las que una multitud de colegas y artistas del cine lloraban la pérdida del ídolo en el Panteón Jardín, donde fue sepultado.
Entre esos rostros aparecen figuras como Fernando Soler, Sara García y Marga López, quienes sí asistieron a homenajes, pero la aparición de Piporro y del cantante Javier Solís en ese material ha generado confusión, pues son secuencias que parecen capturas de diferentes momentos o aniversarios luctuosos, no del día exacto del funeral.
La explicación fílmica más plausible es que el director Ismael Rodríguez —gran amigo y colaborador de Infante— armó este collage visual para transmitir el impacto emocional que causó su partida.

Lejos de restar mérito, esta revelación de Piporro habla de la admiración profunda que sintió por Pedro Infante durante toda su vida.
El comediante no solo trabajó con él en cine, sino que el mismo Infante fue quien lo integró al proyecto de Martín Corona, impulsando su carrera desde la radio hacia la pantalla grande.
En entrevistas posteriores, Piporro siempre habló con respeto y cariño del sinaloense, a quien consideraba un amigo y mentor dentro de la industria.
Más allá de aquel rumor sobre el funeral, lo que realmente une a estos dos gigantes del entretenimiento mexicano es una carrera compartida en varias películas: desde Ahí viene Martín Corona hasta otros títulos como Cuidado con el amor (1954) y Escuela de música (1955), donde Piporro y Pedro Infante volvieron a coincidir en roles memorables que quedaron grabados en la memoria del público.
La relación entre ambos fue también musical.
Piporro no solo actuaba junto a Infante: en varias ocasiones compuso temas que el ídolo interpretó o promovió, consolidando así una conexión artística que trascendió los papeles cómicos o secundarios.
Una de esas canciones, El Gorgorello, surgió como un gesto de gratitud hacia Pedro Infante, quien siempre creyó en su talento y lo ayudó a abrir puertas dentro de la industria musical y cinematográfica.

Pese a los chismes y anécdotas que rodean a estas figuras, hay un consenso entre historiadores y amantes del cine nacional: Piporro y Pedro Infante formaron una de las duplas más queridas del cine mexicano, combinando humor, música y carisma en una etapa dorada que marcó a varias generaciones.
El primero supo capitalizar su estilo único de comedia norteña —mezcla de picardía, sabiduría popular y ritmo musical— para complementar la presencia imponente de Infante en la pantalla.
Incluso después de la muerte de Infante, Piporro continuó rindiéndole tributo en numerosas entrevistas, recitales y eventos, recordando con emoción aquellos primeros años en que compartieron micrófono y cámaras.
“Yo quería ser locutor… no sabía que sería actor, pero la vida me llevó hasta aquí, y gracias a Pedro yo tuve la oportunidad de mostrar lo que podía hacer”, llegó a decir en alguna conversación, reflejando la humildad y el reconocimiento hacia su compañero de escena.
Hoy, casi siete décadas después de que el público escuchó por primera vez a Martín Corona y su leal Piporro en la radio, la leyenda de ambos sigue viva.
Las películas, la música y las historias contadas por quienes los conocieron o trabajaron con ellos conforman un legado que sigue emocionando a nuevas generaciones.
Y aunque algunos detalles —como su presencia en el funeral de Pedro Infante— se hayan reconstruido o reinterpretado con el paso del tiempo, lo que permanece incuestionable es la huella indeleble que estos dos artistas dejaron en la cultura popular mexicana.

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