Gustavo Petro sacudió el escenario político al recordar sus denuncias contra Santiago Gallón y vincularlo con el paramilitarismo y hechos que rozan al entorno de Álvaro Uribe.

En un giro inesperado de los acontecimientos, el presidente Gustavo Petro ha puesto en jaque al expresidente Álvaro Uribe Vélez con una serie de declaraciones que han resonado en los medios de comunicación y en la opinión pública.
Durante su reciente visita a Estados Unidos, Petro abordó temas delicados relacionados con el narcotráfico y el paramilitarismo, en particular, la figura de Santiago Gallón, un narcotraficante vinculado a la historia oscura de Colombia.
Petro, conocido por su estilo directo y provocador, no dudó en recordar que había denunciado a Gallón en el año 2007 durante un debate sobre el paramilitarismo en el Senado.
“Denuncié a Santiago Gallón en mi debate sobre el paramilitarismo en Antioquia.
Mencioné que hacía parte de la convivir El Cóndor, al lado de alias El Tubo, quien se dedicaba al robo de gasolina en la hacienda Huacharacas, propiedad de Álvaro Uribe Vélez”, afirmó Petro, desafiando a Uribe y recordando un episodio que muchos preferirían olvidar.

Las palabras de Petro no solo revivieron viejas heridas, sino que también descolocaron a Uribe, quien había mantenido un perfil bajo ante las recientes controversias.
“Santiago Gallón asesinó por celos al futbolista Andrés Escobar, un hecho que acabó con la imagen internacional del país.
Ayer asesinaron a Santiago Gallón en México”, continuó Petro, subrayando la importancia de alejar de la política a aquellos que han utilizado el poder para el crimen.
El expresidente Uribe, quien intentaba mejorar su imagen y apoyar a su candidata Paloma Valencia, se vio obligado a enfrentar las acusaciones de Petro.
Este último, con su característico tono desafiante, cuestionó por qué los medios de comunicación no ofrecían un contexto más amplio sobre la muerte de Gallón.
“Cuando pasa algo relacionado con el gobierno de Petro, le revisan hasta la fecha de nacimiento.
Pero cuando se trata de un narco como Gallón, solo dicen que lo asesinaron y ya”, expresó Petro, evidenciando lo que considera un doble estándar en la cobertura mediática.

En medio de esta controversia, Petro también destacó el éxito de su visita a Estados Unidos, donde fue recibido con honores.
“Doy por terminada mi agenda oficial en los Estados Unidos.
Una visita que inició con la reunión con el presidente Trump y culminó con la entrega de 11 vehículos blindados al gobierno colombiano”, anunció Petro, enfatizando que su viaje fue todo un éxito, a pesar de las críticas de algunos medios que sostenían que no había logrado nada.
La entrega de estos vehículos blindados, que ya se encontraban en Colombia a la espera de un trámite administrativo, fue un momento clave que contradice las afirmaciones de que Petro no había hecho avances significativos durante su visita.
“Los medios tienen que cubrir esta noticia, aunque sea a regañadientes”, comentó Petro, sugiriendo que la relación entre Colombia y Estados Unidos se encuentra en un buen estado.
El presidente Petro no solo se limitó a defender su gestión en el exterior, sino que también hizo un llamado a la población antioqueña para que se aleje de personas vinculadas al narcotráfico y al paramilitarismo.
“Es clave que en las elecciones el pueblo antioqueño aleje a este tipo de personas que usan el poder para el crimen”, insistió.

Las imágenes de su llegada a la Casa Blanca, donde fue recibido con alfombra roja y la presencia de altos funcionarios del gobierno estadounidense, contrastan con las narrativas de quienes intentan minimizar su importancia.
“El fotógrafo que estuvo presente documentó todo.
Petro entró por la puerta principal y fue Donald Trump quien se acercó a darle la mano”, relató Petro, desafiando las críticas que intentan deslegitimar su visita.
Este episodio ha generado un fuerte debate en la política colombiana, donde las tensiones entre el uribismo y el gobierno de Petro se intensifican.
Mientras Uribe intenta levantar su imagen, Petro continúa desafiando el statu quo y revelando verdades incómodas que muchos prefieren ignorar.
En conclusión, el enfrentamiento entre Petro y Uribe no solo refleja las tensiones políticas actuales, sino que también pone de manifiesto las profundas divisiones en la sociedad colombiana.
Con cada declaración y cada revelación, Petro parece decidido a desafiar a aquellos que han utilizado el poder para perpetuar el ciclo de violencia y corrupción en el país.
La pregunta que queda en el aire es: ¿cómo responderá Uribe ante estas acusaciones y qué impacto tendrán en el futuro político de Colombia?