El presidente Gustavo Petro ordena investigar los daños causados por Odebrecht y la falta de pago de multas en Colombia.
Se revelan contratos y leyes manipuladas que beneficiaron a la empresa mediante sobornos a políticos, generando indignación pública.

En un giro inesperado de los acontecimientos, el presidente Gustavo Petro ha ordenado a la cancillería de Colombia que, en colaboración con Estados Unidos y Brasil, se investiguen los daños y las reparaciones que la confesión del grupo Odebrecht ha generado al Estado colombiano.
Durante su intervención, Petro destacó la total impunidad de los brasileños que han incurrido en delitos en Colombia y enfatizó que Odebrecht no ha pagado un solo peso de las multas impuestas en el país.
La situación es alarmante y plantea serias preguntas sobre la integridad de los contratos entre Corfi colombiana y el Estado.
El mandatario colombiano ha solicitado a la fiscalía reabrir los casos relacionados con Odebrecht y encontrar a los destinatarios de los sobornos.
En este contexto, el caso de Bresge ha salido a la luz, revelando varios contratos que políticos colombianos gestionaron para beneficiar a Odebrecht, incluido el controvertido contrato de estabilidad jurídica firmado entre el Ministerio de Transporte y la concesionaria Ruta del Sol.
Este contrato, que se firmó el 31 de diciembre, tiene un trasfondo que involucra sobornos a congresistas, lo que ha generado un fuerte rechazo en la opinión pública.
Petro ha afirmado que la ley que fue aprobada el 26 de diciembre, solo cinco días antes de la firma del contrato, fue diseñada para favorecer a Odebrecht.
La rapidez con la que se gestionaron estos acuerdos ha llevado a muchos a cuestionar la transparencia del proceso.
“¿Cómo es posible que Néstor Humberto Martínez tuviera un contrato listo justo después de la aprobación de una ley nueva?”, se preguntan los críticos.
Esta situación ha puesto de relieve la necesidad de investigar los vínculos entre los políticos y las empresas involucradas en este escándalo.

La ley de estabilidad jurídica, instaurada en 2005, fue concebida para dar garantías a los inversores en Colombia, pero se ha convertido en una herramienta de manipulación.
Según Petro, la ley permite que los contratos firmados en un año no se vean afectados por cambios legislativos posteriores, lo que ha beneficiado a empresas como Odebrecht.
Al parecer, la compañía buscaba reducir sus obligaciones fiscales mediante sobornos a políticos, lo que ha llevado a una serie de reformas que han perjudicado al Estado.
El escándalo se profundiza cuando se revela que la ley 1607 de 2012, que se firmó el 26 de diciembre, fue manipulada para permitir que Odebrecht pagara menos impuestos.
El porcentaje que la empresa debía abonar se redujo a un irrisorio 4.
38% de la renta líquida gravable, lo que ha suscitado indignación entre los ciudadanos.
“Es inaceptable que mientras el país sufre las consecuencias de la corrupción, los responsables se beneficien de leyes diseñadas a su medida”, clama un activista.
La figura de Néstor Humberto Martínez se ha visto gravemente afectada por estas revelaciones.
A pesar de sus intentos de presentarse como un inocente, la evidencia sugiere que estuvo profundamente involucrado en la creación de contratos que favorecieron a Odebrecht.
“No se puede permitir que aquellos que han socavado la justicia y la transparencia en Colombia sigan impunes”, sostiene Petro.

En un contexto donde la corrupción ha sido un tema recurrente en la política colombiana, el presidente ha hecho un llamado a la acción.
“Es hora de que la justicia se aplique y que aquellos que han traicionado la confianza del pueblo colombiano enfrenten las consecuencias de sus actos”, afirmó.
La presión sobre la fiscalía para que reabra los casos relacionados con Odebrecht y otros escándalos de corrupción es más fuerte que nunca.
Los ciudadanos, por su parte, han comenzado a expresar su descontento.
“Estamos cansados de la corrupción y la impunidad.
Es momento de que se haga justicia”, gritan en las calles.
La indignación se ha traducido en protestas masivas, donde se exige una investigación exhaustiva y la rendición de cuentas de todos los involucrados en este entramado de corrupción.
El futuro de la política en Colombia está en juego.
La administración de Petro enfrenta un desafío monumental: restaurar la confianza del pueblo en sus instituciones y asegurarse de que la justicia prevalezca.
La lucha contra la corrupción es un camino largo y difícil, pero el presidente se ha comprometido a llevarla a cabo.
“Colombia merece un gobierno que luche por el bienestar de todos, no solo de unos pocos privilegiados”, concluyó Petro.
A medida que se desarrollan los acontecimientos, el país estará atento a las decisiones que tome la fiscalía y a cómo se manejarán las implicaciones de este escándalo.
La lucha por la verdad y la justicia apenas comienza, y el pueblo colombiano está decidido a no dejar que la corrupción se salga con la suya.