La final de Desafío Siglo XXI desató polémica por la aplicación de una regla que exigía que ambos integrantes presionaran el botón al mismo tiempo para detener el cronómetro.

La final de *Desafío Siglo XXI* quedó marcada por una controversia que ha ido creciendo con el paso de las horas.
Lo que inicialmente parecía una discusión menor en redes sociales se transformó en un debate amplio sobre la aplicación de una regla clave durante la prueba definitiva, con señalamientos que apuntan directamente a la actuación del juez y a la producción del programa.
Todo gira en torno a una instrucción que fue explicada públicamente antes de la última competencia.
El juez fue enfático al detallar la dinámica: “Cuando terminaran la prueba, los dos integrantes del equipo debían llegar juntos y oprimir el botón”.
Añadió además: “Cuando lleguen tienen que estar los dos integrantes del equipo y van a oprimir el botón. Cuando opriman el botón los de abajo se van los dos al mismo tiempo. Si no, el contador no se activaba o no se detenía”.
La claridad de esa explicación es precisamente el punto que hoy genera controversia.
Durante la transmisión, las cámaras mostraron cómo Rata y Valentina completaron su tramo y, tal como se había indicado, presionaron el botón de manera simultánea.
En ese momento no hubo observaciones ni interrupciones.
Sin embargo, cuando llegó el turno de Zambrano y Miriam, la escena fue distinta.
En las imágenes que circulan en redes y que han sido analizadas cuadro por cuadro por seguidores del programa, se observa que Zambrano presiona el botón mientras Miriam no alcanza a tocarlo.
El cronómetro se detiene de inmediato.

Esa diferencia en la ejecución desató una ola de comentarios.
Para muchos televidentes, si la regla exigía que ambos integrantes presionaran el botón al mismo tiempo, el contador no debió detenerse hasta que se cumpliera esa condición.
La interpretación estricta de la norma es la base de los cuestionamientos actuales.
“Si aplicamos la regla exactamente como fue anunciada, el contador debió seguir corriendo hasta que ambos tocaran el botón”, sostienen numerosos comentarios en plataformas digitales.
La discusión no se limita a una apreciación técnica.
Algunos seguidores han planteado que, si una norma se aplica de manera distinta a cada equipo, el resultado podría verse afectado.
En redes sociales comenzó a circular con fuerza la expresión “final direccionada”, acompañada de fragmentos del video en los que se comparan ambas escenas.
Aunque no existe pronunciamiento oficial que reconozca irregularidades, la percepción pública se ha intensificado.
A este episodio se sumó otro elemento que avivó la controversia.
En un video difundido posteriormente se observa a Andrea felicitando a Zambrano con la copa en un momento en que, según la narrativa del programa, él aún no había llegado oficialmente a Cartagena.
Además, la copa aparece sin el nombre grabado, detalle que para algunos usuarios alimenta sospechas sobre la cronología de los hechos.
Las reacciones no tardaron en multiplicarse.
“Los seguidores del desafío no son ingenuos, analizan cada segundo”, comentaba un usuario en una de las publicaciones más compartidas.
La sensación de inconformidad se ha expandido especialmente entre quienes respaldaban al equipo que quedó en segundo lugar.

Hasta ahora, la producción del programa no ha emitido un comunicado detallado sobre la aplicación específica de la regla en ese momento decisivo.
Tampoco se ha anunciado revisión formal del resultado.
Sin embargo, el debate ha abierto la puerta a especulaciones sobre posibles reclamaciones formales si alguno de los participantes considera que existió una aplicación inconsistente de la norma.
Es importante señalar que, más allá de las interpretaciones en redes, no existe confirmación oficial de que se haya cometido una irregularidad.
El propio relato que circula en plataformas digitales aclara que “esto no es una acusación directa, es un análisis basado en lo que muestran las imágenes y los seguidores en redes”.
No obstante, la discusión pública continúa creciendo y mantiene la atención sobre la transparencia en competencias televisadas de alto perfil.
La final, que debía cerrar la temporada con celebraciones, dejó en cambio un clima de debate.
El programa, que históricamente ha contado con una audiencia fiel y activa, enfrenta ahora el reto de preservar la confianza de sus seguidores.
En producciones de este tipo, donde cada segundo puede definir un título, la precisión en la aplicación de las reglas es fundamental.
Mientras tanto, los videos continúan circulando y acumulando reproducciones.
La escena del botón, repetida una y otra vez, se convirtió en el símbolo de una final que pasó de la euforia a la controversia.
El desenlace oficial mantiene su validez, pero el debate público evidencia que, cuando la percepción de equidad se pone en entredicho, el impacto trasciende la competencia y se instala en la conversación nacional.
