Mauricio Salazar reveló su cercanía con el artista, sus planes de comprar un avión más moderno y la intensa relación que tenía con la avioneta con la que cumplía su exigente agenda.

El pasado sábado 10 de enero de 2026, el mundo de la música popular colombiana se vio sacudido por la trágica noticia del fallecimiento de Yeison Jiménez en un accidente aéreo en Piapa, Boyacá.
En una emotiva entrevista con Mañanas Blu, Mauricio Salazar, representante de la firma de eventos Sírvalo y colaborador cercano del artista durante más de una década, compartió detalles conmovedores sobre la vida de Jiménez, su relación con la aeronave que lo llevó a la muerte y el impacto devastador que su partida ha dejado en su entorno.
“Estamos totalmente impactados, no hemos podido despertar de esta pesadilla”, expresó Salazar, visiblemente afectado.
“Compartimos con él, nos tomamos unos tragos, era como un hermano para nosotros”.
La cercanía entre Salazar y Jiménez era palpable, ya que Lina Jiménez, la hermana del artista, también formaba parte del equipo de Sírvalo.
“Él iba a recoger a su hermana, estábamos esperándolo para almorzar, y de repente, pasó de largo”, recordó Mauricio, con lágrimas en los ojos.
El accidente ocurrió tras un concierto en Málaga, Santander, donde Jiménez brilló ante su público.
“Nosotros estuvimos con él, con todo el equipo.
Recibimos la noticia de su muerte y no lo podíamos creer”, continuó Salazar.
La firma Sírvalo había estado a su lado a lo largo de su carrera, produciendo conciertos y eventos que marcaron su trayectoria artística.
“El concierto del Campín fue hace cuánto, Mauricio? El 26 de julio del año pasado, el día de su cumpleaños”, mencionó, destacando la importancia de esos momentos compartidos.
La conversación se tornó más profunda cuando se abordó la relación de Jiménez con su avioneta.
“Él decía que había comprado la avioneta porque era su juguete.
Era feliz con este aparato”, comentó Salazar.
Sin embargo, la avioneta no era nueva; tenía alrededor de 40 años.
“Era del 82 o 84, no era tan nueva, pero él estaba obsesionado con cumplir su agenda”, añadió, explicando que la aeronave le permitía viajar entre ciudades y cumplir con sus compromisos artísticos.
“Él tenía planes de comprar un avión más moderno este año”, reveló Salazar, lo que hizo que la tragedia fuera aún más desgarradora.
“Era una persona que vivía a mil por hora, siempre buscando estar en la cima”, dijo, refiriéndose a la pasión y dedicación que Jiménez tenía por su carrera.
“Nunca le oí pelear con nadie, era un hombre que no tenía rencor”, agregó, destacando la personalidad carismática del artista.
A pesar de su éxito, Jiménez también hablaba sobre el futuro y su posible retiro.
“Él decía que a los 35 años iba a cambiar de género musical, que quería dedicarse a la música cristiana”, recordó Salazar.
“Tenía un plan claro sobre su vida después de la música popular, quería llegar a México y explorar nuevos horizontes”, añadió, mostrando la ambición que caracterizaba al cantante.

La conversación también tocó el tema de los sueños y premoniciones.
“A veces hablaba de accidentes, de cosas que le preocupaban.
Era un hombre con una conexión especial con Dios”, dijo Salazar, quien compartió un momento inquietante en el que Jiménez había mencionado un problema con la avioneta en un show anterior.
“Él lo contó en un show en Medellín, y esa misma avioneta fue la que tuvo problemas en el Olaya Herrera”, recordó, lo que añade una capa de tragedia a la historia.
El día del accidente, la avioneta había estado en mantenimiento durante diciembre, y Salazar explicó que el vuelo del sábado fue el primero después de ese periodo.
“No tengo conocimiento de que alguien haya sentido algo raro en el vuelo”, dijo, pero la incertidumbre sobre el estado de la aeronave y su antigüedad pesaba en el aire.
En medio de la tristeza, se organizó un homenaje en el Movistar Arena para honrar la memoria de Jiménez.
“Habrá una eucaristía y artistas de música popular quieren cantar en su honor”, anunció Salazar.
“Todos los artistas han confirmado su asistencia.
Va a ser un lindo homenaje”, concluyó, dejando entrever la magnitud del cariño que el público y sus colegas sentían por él.
La pérdida de Yeison Jiménez no solo es un golpe para su familia y amigos, sino para toda una nación que lo vio crecer y convertirse en un ícono de la música popular.
Su legado perdurará en los corazones de quienes lo conocieron y en la música que dejó atrás.
