Raúl Velasco transformó la televisión mexicana al convertir “Siempre en domingo” en el escenario donde innumerables artistas alcanzaron la fama.
Raúl Velasco, conocido como el hombre que condicionó el medio musical mexicano durante casi tres décadas, nació el 24 de abril de 1933 en Celaya, Guanajuato.
Desde sus primeros años, su vida estuvo marcada por la adversidad, creciendo en un hogar de escasos recursos.
Su familia, dueña de una pequeña tienda de abarrotes llamada La Violeta, le enseñó desde joven la importancia del trabajo duro.
Sin embargo, su infancia no fue fácil; en la escuela, sus compañeros lo apodaban “el marino” y “el violeto” debido a su forma de vestir y su contextura.
A pesar de sufrir acoso escolar, Velasco encontró su camino en el mundo de los medios de comunicación.
Comenzó su carrera como redactor deportivo en una revista local, donde escribió sobre frontenis, un deporte que lo apasionaba.
A los 20 años, se trasladó a la Ciudad de México, donde trabajó en el Banco Nacional de México y comenzó a escribir para varios periódicos, incluyendo El Heraldo y Novedades.
Fue en este entorno donde desarrolló su amor por el espectáculo y la música, lo que lo llevaría a convertirse en uno de los presentadores más influyentes de la televisión mexicana.

Su gran oportunidad llegó en diciembre de 1969, cuando fue elegido para dirigir “Siempre en domingo”, un programa musical que se convertiría en un fenómeno cultural.
La primera emisión se realizó el 14 de diciembre de ese año, y rápidamente se consolidó como el espacio donde todos los artistas deseaban presentarse.
Velasco tenía el poder de lanzar a la fama a nuevos talentos, y su programa se convirtió en el primer filtro para los aspirantes a la gloria musical en México.
Estrellas como Vicente Fernández, Juan Gabriel, Luis Miguel, Thalía y muchos otros debieron pasar por su escenario para alcanzar el éxito.
A lo largo de su carrera, Velasco se destacó por su estilo directo y a menudo hiriente.
Era conocido por sus comentarios punzantes, lo que le valió tanto admiradores como detractores.
Sus momentos incómodos con artistas como Shakira y Thalía son recordados como parte de su estilo provocador.
Sin embargo, también supo reconocer el talento, como lo hizo con Tina Turner, a quien presentó con gran respeto y admiración.

La influencia de Velasco no solo se limitó a la música.
A través de “Siempre en domingo”, promovió a celebridades internacionales, convirtiéndose en la puerta de entrada al mercado musical mexicano.
Artistas como Whitney Houston y las Spice Girls encontraron en su programa una plataforma para llegar a millones de espectadores.
Este poder de decisión sobre quién debía ser visto y escuchado lo convirtió en una figura temida y respetada en la industria.
Sin embargo, su vida no estuvo exenta de controversias.
Velasco fue espiado por la Dirección Federal de Seguridad durante más de tres décadas, debido a su influencia en la cultura popular y su conocimiento de secretos que podrían afectar al gobierno.
Aunque nunca fue considerado un peligro para el Estado, su cercanía con altos funcionarios y su capacidad de influir en la opinión pública lo convirtieron en un blanco de interés para las autoridades.
En el ámbito personal, Velasco tuvo dos matrimonios y varias relaciones amorosas con mujeres del medio artístico.
Su primera esposa fue Hortensia Ruiz, con quien tuvo a sus hijos Raúl, Claudia y Arturo.
Después de su separación, contrajo matrimonio con Dora, una alemana con quien tuvo otros dos hijos.
A pesar de su éxito, su vida personal estuvo marcada por rumores y especulaciones sobre sus relaciones, especialmente con artistas jóvenes como Yuri.

La salud de Velasco comenzó a deteriorarse en la década de 1990, cuando fue diagnosticado con hepatitis C, una enfermedad que en ese entonces era poco comprendida.
Su situación lo obligó a someterse a un trasplante de hígado en 1998, pero su salud continuó empeorando.
A pesar de sus problemas de salud, continuó trabajando hasta que “Siempre en domingo” se despidió el 19 de abril de 1998, después de 1480 emisiones que atrajeron a más de 350 millones de espectadores.
La última emisión del programa fue un evento emotivo, donde Thalía cantó “Amor eterno” con un mariachi, marcando un hito en la televisión mexicana.
A pesar de su éxito, se rumorea que la verdadera causa del cierre del programa fue un conflicto legal entre Velasco y la nueva dirección de Televisa, lo que llevó a una demanda que culminó en un acuerdo.
Raúl Velasco falleció el 26 de noviembre de 2006 en su casa de Acapulco, Guerrero, a los 73 años.
Su legado perdura en la historia de la televisión y la música en México.
A través de su trabajo, formó a varias generaciones de artistas y dejó una huella indeleble en la cultura popular.
Su vida es un recordatorio de cómo una figura puede influir en el destino de tantos, y cómo el espectáculo puede ser tanto un medio de celebración como una arena de desafíos personales.