Shakira cerró el año con un show íntimo y exclusivo en el Hard Rock Hotel de Miami, iniciando una mini residencia de tres noches que destacó por la cercanía con el público y una atmósfera de lujo y emoción.

Shakira decidió despedir el año de la manera más impactante posible y lo hizo con un movimiento que dejó a todos hablando.
La artista colombiana ofreció un show íntimo y privado en el Hard Rock Hotel de Miami, un escenario tan icónico como la propia cantante, donde la música, la emoción y la cercanía con el público se combinaron en una experiencia irrepetible.
No fue un concierto cualquiera, fue una declaración de poder artístico y una celebración personal que marcó el cierre de un año histórico en su carrera.
Bajo el concepto de una mini residencia exclusiva de tres noches consecutivas, Shakira regresó a los escenarios con una propuesta pensada para conectar de forma directa con sus seguidores.
En el imponente hotel Guitar Hard Rock, la cantante apareció radiante, segura y llena de energía, demostrando que su relación con el público atraviesa uno de sus mejores momentos.
El ambiente fue elegante, vibrante y cargado de emoción, con un público privilegiado que pudo disfrutar de una Shakira cercana, auténtica y entregada por completo.
El repertorio fue un viaje por sus grandes éxitos, esos que han marcado generaciones, combinados con momentos especiales preparados únicamente para quienes vivieron el show en vivo.
Cada canción fue recibida con aplausos, coros y una complicidad evidente entre la artista y la audiencia.
La conexión fue tan fuerte que por momentos el concierto se sintió más como una reunión íntima que como un espectáculo de gran estrella internacional.

Este regreso a los escenarios no fue casual.
Días antes del evento, Shakira había viajado a Barranquilla para pasar la Navidad junto a su familia y celebrar un momento profundamente significativo, el cumpleaños número 80 de su madre, doña Nidia Ripoll.
Durante su estancia en su ciudad natal, la cantante fue vista compartiendo con la gente de manera sencilla y cercana, caminando por la ciudad y disfrutando de espacios cotidianos sin perder la sonrisa ni la calidez que siempre la han caracterizado.
Uno de los momentos más comentados ocurrió cuando un seguidor relató que pudo hablar con Shakira en un restaurante.
El encuentro fue breve, pero dejó una huella imborrable.
El admirador le contó que sus hijos estudian en uno de los colegios de la Fundación Pies Descalzos, proyecto social creado por la propia artista.
La reacción de Shakira fue inmediata y llena de orgullo.
“De verdad, infinitas gracias”, expresó emocionada al escuchar que la fundación ya contaba con una segunda generación de estudiantes graduados.
Con una sonrisa genuina, preguntó por los nombres de los niños y celebró cada logro como si fuera propio, dejando claro que su compromiso social es tan real como su pasión por la música.
Tras esta visita cargada de afecto y raíces, Shakira regresó a Miami para retomar su agenda y concentrarse en el gran cierre del año.
Los tres shows exclusivos en el Hard Rock no solo marcaron su retorno triunfal al escenario, sino que también se convirtieron en un evento de alcance global.
La presentación del 31 de diciembre fue transmitida a nivel internacional como parte del especial de Año Nuevo de la cadena CNN, permitiendo que millones de personas alrededor del mundo fueran testigos de este momento especial.

La transmisión internacional transformó el concierto en un acontecimiento cultural, reafirmando el estatus de Shakira como una de las artistas latinas más influyentes de todos los tiempos.
Su presencia, su voz y su dominio del escenario confirmaron que atraviesa una etapa de madurez artística plena, en la que cada paso está cuidadosamente pensado, pero cargado de emoción genuina.
El año que se despide ha sido inolvidable para la cantante.
Música nueva, récords, presentaciones memorables y una reconexión poderosa con su público han definido esta etapa.
Lejos de apagarse, Shakira parece haber encontrado una nueva fuerza creativa que la impulsa hacia adelante con más claridad y determinación que nunca.
Cada aparición pública, cada concierto y cada gesto refuerzan la imagen de una artista que no solo sigue vigente, sino que continúa marcando el ritmo de la industria musical.
Este cierre de año en Miami no fue un punto final, sino un punto y aparte.
La cantante ya se prepara para recibir un nuevo ciclo cargado de proyectos ambiciosos, nueva música y una gira mundial que promete llevar su energía renovada a escenarios de todo el planeta.
El 2026 se perfila como un año de grandes sorpresas, y todo indica que Shakira está lista para volver a sorprender, emocionar y conquistar, una vez más, al mundo entero.
Con este show exclusivo, Shakira no solo despidió un año exitoso, también reafirmó su lugar como ícono global, artista completa y mujer que transforma cada experiencia en arte.
Una noche privada, un escenario de lujo y una estrella que brilló con luz propia dejaron claro que cuando Shakira sube al escenario, no hay despedidas, solo nuevos comienzos.
