Un video viral muestra a Álvaro Uribe Vélez caminando solo por Boyacá y es presentado como símbolo del desgaste político del uribismo y de la pérdida de apoyo ciudadano frente a su pasado marcado por escándalos y confrontación.

En las últimas horas, un video difundido en redes sociales ha reavivado el debate político nacional al mostrar al expresidente Álvaro Uribe Vélez caminando por calles de Boyacá sin el acompañamiento multitudinario que solía caracterizar sus recorridos.
Las imágenes, que rápidamente se viralizaron, han sido interpretadas por sectores críticos como una señal simbólica del desgaste político del uribismo y de la pérdida de respaldo popular en varias regiones del país.
En el registro audiovisual, un ciudadano se acerca al exmandatario y comenta su presencia solitaria.
La escena es utilizada por el narrador del video para sostener que “el pueblo colombiano se cansó” de una forma de hacer política asociada, según su relato, a episodios de parapolítica, falsos positivos, chuzadas, corrupción y uso indebido de bienes incautados al narcotráfico.
El tono del mensaje es confrontacional y busca contrastar la imagen del expresidente con la de figuras de la izquierda que, según el mismo discurso, hoy sí convocan multitudes.
“Solos como un hongo”, afirma el narrador al describir la escena en Boyacá, mientras sostiene que antes Uribe era recibido con aplausos y acompañamiento masivo.
La narrativa del video insiste en que el uribismo “está cosechando lo que sembró: violencia, miedo y mentiras”, y presenta la soledad del exmandatario como un símbolo político más que como un hecho aislado.

En contraste, el mismo material audiovisual muestra actos y concentraciones en Bogotá protagonizados por sectores alternativos y de izquierda.
Allí se escuchan consignas a favor de la continuidad del llamado “proyecto del cambio” y se exalta la figura del senador Iván Cepeda.
En uno de los fragmentos, se oye a asistentes corear: “Que sea presidente, que sea presidente”, en referencia a una eventual aspiración presidencial del congresista.
El narrador subraya que estas manifestaciones reflejan un respaldo ciudadano a reformas sociales como el aumento del salario mínimo, la reducción del salario de los congresistas, el control de la inflación y el impulso al turismo.
El video también aborda episodios de confrontación en movilizaciones recientes.
Se mencionan marchas en Tunja y Duitama donde simpatizantes del Centro Democrático habrían increpado a ciudadanos que portaban pancartas críticas con imágenes de Álvaro Uribe y del excongresista Ciro Ramírez.
“Les decían parásitos y les arrancaron los carteles”, afirma el narrador, quien atribuye estos hechos a una cultura política basada en la agresión y la estigmatización del contradictor.

Uno de los momentos más fuertes del relato se centra en la figura de la senadora Paloma Valencia.
El video recuerda los abucheos que recibió durante una visita a Boyacá y reproduce los gritos de algunos asistentes: “¡Fuera corrupta!”.
Para el autor del contenido, estos episodios explican por qué “el 2026 no es el año del uribismo” y por qué varias de sus figuras enfrentan rechazo ciudadano en espacios públicos.
El discurso audiovisual también se detiene en debates recientes sobre políticas sociales.
Se menciona la reducción gradual de semanas de cotización para la pensión de las mujeres, destacando que en 2025 se exigirán 1.275 semanas y que la cifra disminuirá progresivamente hasta llegar a 1.000.
El narrador defiende esta medida como un reconocimiento al trabajo de cuidado no remunerado que históricamente han asumido las mujeres.
“La ley no reconocía que muchas tuvieron que abandonar su proyecto de vida para cuidar a sus hijos”, señala.
En otro apartado, se hace referencia a la decisión del Gobierno de reducir el salario de los congresistas mediante decreto.
El video critica a medios y periodistas que cuestionan la medida y afirma que el Ejecutivo actuó así porque “las mayorías del Congreso prometieron bajarse el sueldo y no lo hicieron”.
La discusión se plantea como un pulso entre un Gobierno que impulsa reformas y una oposición que, según el narrador, bloquea los cambios estructurales.

El contenido incluye además un episodio relacionado con el concejal de Medellín Andrés Guri, quien fue citado por la Corte Suprema de Justicia tras realizar señalamientos en redes sociales contra Señal Colombia.
En el video se reproduce el texto de su retractación: “No me consta que Señal Colombia patrocine asesinos ni que celebraron el atentado contra Miguel Uribe de Turbay… Excusas y abrazo enorme a los trabajadores de Señal Colombia”.
Para el narrador, este hecho evidencia el límite entre el discurso agresivo en redes y las consecuencias legales.
Hacia el final, el video arremete contra figuras como Catherine Miranda y el representante Miguel Polo Polo.
A Miranda se le critica por cuestionar la formación académica del nuevo ministro de la Igualdad, Alfredo Acosta, y se responde con una frase contundente: “La mejor muestra de que los títulos académicos no garantizan buen proceder es usted misma”.
Sobre Polo Polo, se ironiza su presencia en plazas de mercado y su ausentismo en el Congreso, contrastando su salario con las condiciones de los trabajadores.
El mensaje concluye con un llamado político explícito de cara a las próximas elecciones legislativas, invitando a votar por alternativas distintas al uribismo y mencionando al joven líder afro Óscar Benavides como opción para representar a las comunidades afrodescendientes.
“No más títeres ni discursos vacíos”, insiste el narrador, cerrando un video que, más allá de la escena inicial en Boyacá, se ha convertido en un compendio de críticas, denuncias y apuestas políticas en un país que ya empieza a mirar con intensidad hacia el 2026.