Vicky Dávila criticó duramente a Paloma Valencia y aseguró que el Centro Democrático atraviesa una profunda crisis interna, evidenciada por baja asistencia a su convención y fracturas en el uribismo.

En un escenario político cada vez más tenso, Vicky Dávila ha lanzado un ataque contundente contra Paloma Valencia, dejando claro que las cosas en el Centro Democrático no andan bien.
En medio de un ambiente de incertidumbre y desconfianza, Dávila afirmó: “La extrema derecha en Colombia está plenamente destruida”.
Esta declaración resuena en un momento en que Iván Cepeda Castro se destaca en todas las encuestas, generando un clima de temor entre los miembros de la oposición.
El pasado 15 de diciembre, Paloma Valencia fue designada como la candidata oficial del Centro Democrático.
Sin embargo, la situación se complicó aún más cuando se anunció que Iván Duque, el ex presidente y figura clave del partido, no sería parte de la convención que formalizaría esta elección.
“Tal vez no les pareció estratégico invitarlo”, comentó Dávila, subrayando la fragmentación interna del partido.
La convención, que se llevará a cabo en Bogotá, busca reunir a los seguidores del partido, pero la realidad es que la asistencia fue decepcionante.
“Se convocaron a 3,500 personas y ni siquiera lograron la mitad”, enfatizó Dávila, mostrando imágenes de un auditorio casi vacío.
“Esto encendió las alarmas en la campaña de Paloma Valencia”, añadió, sugiriendo que la falta de apoyo podría ser un indicativo del fin del uribismo.

Dávila no se detuvo ahí.
En su análisis, destacó que la revista Cambio había realizado una encuesta presidencial en la que Iván Cepeda lidera con un 28% de intención de voto, muy por delante de Abelardo del Esprilla, quien apenas alcanza el 15%.
“Esto confirma el fin del uribismo”, sentenció, dejando claro que la situación para la extrema derecha es crítica.
El contraste entre Cepeda y Valencia es evidente.
Mientras Cepeda se posiciona como el candidato fuerte, Dávila y Valencia luchan por mantenerse relevantes.
“Vicky Dávila está por delante de Paloma Valencia en las encuestas”, afirmó Dávila, resaltando cómo la ex periodista ha logrado captar la atención del electorado a pesar de su falta de experiencia política.
“Es increíble que alguien sin trayectoria política logre esto”, reflexionó.
El ambiente se torna aún más complicado cuando se considera la situación del presidente Gustavo Petro, quien, a pesar de las críticas, mantiene una imagen positiva.
“Petro tiene un 48.
8% de aprobación, lo que es histórico en los últimos seis meses de su mandato”, destacó Dávila, contrastando este dato con la creciente desaprobación hacia la extrema derecha.
En un momento crucial, Dávila se dirigió a los votantes: “Debemos salir a votar.
La consulta del Pacto Amplio muestra que Cepeda arrasa con un 69%”.
Este llamado a la acción resuena con fuerza en un electorado que, según las encuestas, se siente cada vez más desencantado con las opciones tradicionales de la derecha.

La situación electoral se complica aún más al considerar que, en una hipotética segunda vuelta, Cepeda podría superar a Abelardo del Esprilla con un 45% frente a 25%.
“Esto configura el fin de la extrema derecha en Colombia”, reiteró Dávila, quien no escatima en advertencias sobre la importancia de la participación electoral.
Mientras tanto, el clima de desconfianza entre los partidos de la derecha se intensifica.
“Si no logran unirse en torno a un solo candidato, será muy difícil derrotar a Cepeda”, advirtió Dávila, sugiriendo que la fragmentación podría ser la perdición de la oposición.
En este contexto, las palabras de Dávila resuenan con fuerza: “La extrema derecha está jodidamente mal”.
Con un panorama electoral tan incierto, el futuro del Centro Democrático y de sus candidatos se vislumbra sombrío.
La lucha por el poder en Colombia se intensifica, y con cada encuesta, la narrativa se vuelve más clara: el tiempo de la extrema derecha puede estar llegando a su fin.
Desde la tierra del trueno, en el Catatumbo, el mensaje es claro: “Las cosas como son”.
La presión está sobre los hombros de los líderes de la derecha, y la próxima consulta podría definir el rumbo político del país.
