Vicky Hernández denuncia cómo unos pocos controlan los recursos y el poder en Colombia, afectando la vida de la mayoría de los ciudadanos.

En una impactante entrevista, Vicky Hernández, la icónica actriz colombiana, ha desnudado la cruda realidad del país y ha puesto en evidencia a los “reyesuelos” que controlan lo público.
Con más de 50 años de carrera en cine, televisión y teatro, Hernández ha sido testigo de la violencia que ha marcado la historia de Colombia, no solo en las pantallas, sino también en su propia vida.
Su relato, lleno de emociones y reflexiones profundas, nos lleva a un viaje por las entrañas de una nación rica en recursos, pero empobrecida por la avaricia de unos pocos.
“Cuando miramos a nuestro alrededor, vemos que unos pocos se han apoderado de lo que es de todos.
Ellos controlan hasta cómo nos reímos”, afirma Vicky con una voz firme.
Su experiencia personal es desgarradora.
En 1985, tras recibir amenazas de muerte, tuvo que abandonar su país, dejando atrás a sus hijos.
“Salí de una grabación con lo puesto y no volví a ver a mis hijos durante nueve meses.
Eso nunca se sanó”, confiesa, revelando las cicatrices que la violencia ha dejado en su vida.
Hernández recuerda cómo, en su exilio en España, se sintió perdida y desolada.
Sin embargo, su amor por Colombia nunca se apagó.
“Siempre creí que este país es inmensamente rico.
Tiene océanos, selvas, montañas y una biodiversidad incomparable”, dice con orgullo.
Pero, a pesar de esta riqueza natural, ella se pregunta: “¿Cómo es posible que la vida sea tan difícil para tanta gente?”
La actriz critica con dureza el sistema que ha permitido que unos pocos acumulen poder y riqueza a expensas de la mayoría.
“El apellido Sarmiento Angulo es un claro ejemplo de cómo se han apoderado de lo público.
El Banco Popular, fundado en 1950, fue privatizado en 1996, y ahora los colombianos debemos pagar hasta 2053 para viajar por nuestras propias carreteras”, denuncia.
Para ella, esta privatización es símbolo de un país donde lo público ha dejado de serlo.
“Hoy, la ciudadanía se siente arrinconada.
¿Cuántos años llevamos viviendo así? Pero hay esperanza.
La gente está despertando”, asegura Vicky.
Ella observa con satisfacción que muchos colombianos están comenzando a cuestionar el statu quo.
“La revolución no está en la cabeza de la gente, pero el deseo de cambio es palpable.
Este país no va a retroceder”, sostiene con convicción.
Sin embargo, Hernández también reconoce que el camino hacia el cambio es difícil y doloroso.
“La gente está enojada, y muchos piensan que el país se hunde.
Pero para los que siempre han usurpado, eso es justo.
Ya era hora de que las cargas se distribuyan de otra manera”, argumenta.
La actriz cree que la conciencia social está creciendo y que la lucha por un país más justo es inminente.

“Es fundamental que la gente se prepare, que estudie y que aprenda a ser un buen ciudadano.
No se trata de seguir los cánones existentes, sino de desaprender lo que nos han enseñado y aprender de manera diferente”, enfatiza.
Para Vicky, el verdadero placer radica en conseguir lo que uno desea a través del trabajo honrado.
“No hay mayor gloria que levantar la cabeza sabiendo que no se le roba nada a nadie”, reflexiona.
A medida que la conversación avanza, Vicky comparte su esperanza de que, a pesar de los errores cometidos, el cambio es posible.
“Petro ha despertado a muchas personas y ha mostrado que se pueden hacer las cosas de otra manera.
Ya es tiempo de que la patria no sea más un feudo de unos pocos”, afirma con determinación.
La actriz concluye su discurso con un mensaje claro: “La gente tiene que seguir luchando, preparándose y trabajando.
La esperanza de que esto no se devuelve es real.
Este país, aunque doloroso y difícil, ya no va para atrás.
Hay un despertar que no se puede ignorar”.
Con estas palabras, Vicky Hernández se convierte en la voz de una nación que clama por justicia y equidad, recordándonos que la lucha por un futuro mejor está en nuestras manos.
