Yidis Medina afirmó que su voto decisivo para permitir la reelección de Álvaro Uribe fue obtenido mediante presiones, amenazas y promesas de beneficios para su región.

En un impactante giro de los acontecimientos, Yidis Medina, excongresista colombiana, ha destapado una serie de irregularidades que rodean la reelección presidencial de Álvaro Uribe Vélez.
Medina, quien fue condenada a 47 meses de prisión, ha decidido romper su silencio y revelar cómo su voto a favor de la reelección fue adquirido bajo amenazas y presiones políticas.
La historia comienza en el año 2004, cuando Yidis Medina ingresó a la Cámara de Representantes para cubrir la licencia de Iván Díaz Mateus, quien se encontraba en prisión por corrupción.
En ese momento, Medina se unió a la Comisión Primera, donde se debatía la reforma constitucional que permitiría la reelección de Álvaro Uribe.
En esa misma comisión estaban figuras controvertidas como Ciro Ramírez, condenado por parapolítica, y Mario Uribe, primo del entonces presidente, quien también enfrentaba acusaciones graves.
A medida que se acercaba la votación, Medina fue testigo de cómo el ambiente político se tornaba cada vez más tenso.
A pesar de que muchos congresistas estaban en contra de la reelección, el 1 de junio de 2004, un grupo de 18 congresistas se reunió en la casa de Clara Isabel Pinillos.
Allí, Medina firmó un documento que proponía archivar el proyecto de reelección.
Sin embargo, su decisión pronto se vería influenciada por una serie de encuentros con altos funcionarios del gobierno.

El 3 de junio, en una entrevista, Medina anunció su apoyo al proyecto de reelección, justificando su cambio de postura con la promesa de que el gobierno invertiría en su región.
Este giro fue crucial, ya que su voto permitió que la reelección se aprobara con 18 votos a favor y 16 en contra.
Sin embargo, las consecuencias de esta decisión no tardaron en llegar.
Medina, quien había sido una figura clave en la aprobación de la reelección, pronto se convertiría en blanco de amenazas.
Tras anunciar su intención de publicar un libro sobre los eventos que rodearon su voto, recibió advertencias del Palacio de Nariño.
Funcionarios del gobierno le aconsejaron que tuviera cuidado, insinuando que podría haber repercusiones serias si decidía revelar lo que sabía.
La situación se complicó aún más cuando se dio a conocer que Medina había sido objeto de amenazas por parte de un dirigente político.
“Me dijeron que debía desistir de mis presiones relacionadas con el cumplimiento del pacto a cambio de mi voto”, relató Medina.
En una reunión con el presidente Uribe, este le pidió que lo ayudara, argumentando que era necesario para el país.
“Él quería salvar este país y necesitaba mi voto”, recordó.

A pesar de las promesas, Medina fue condenada, mientras que Uribe logró gobernar otros cuatro años.
La excongresista expresó su frustración al ver cómo el presidente continuaba en el poder, mientras ella enfrentaba las consecuencias de su voto.
“El que realmente debe pagar por esto es Álvaro Uribe Vélez”, afirmó con firmeza.
La revelación de Medina pone de relieve un sistema político lleno de corrupción y manipulación.
Las tácticas utilizadas para asegurar la reelección de Uribe incluyen no solo presiones directas, sino también la compra de votos y la creación de un ambiente de miedo entre los opositores.
Medina mencionó que existían “fuentes humanas” pagadas para desprestigiar a aquellos que se atrevían a cuestionar al gobierno.
“Esto no fue solo un voto; fue un intercambio de favores y amenazas”, declaró.
La excongresista también mencionó que otros políticos, como César Mauricio Velázquez, se encuentran fuera del país, huyendo de las consecuencias de sus acciones.
“Es un ciclo vicioso donde los que quedan a cargo son los que menos deberían estarlo”, concluyó.
El caso de Yidis Medina es un recordatorio escalofriante de los oscuros secretos que pueden esconderse tras las puertas del poder.
A medida que la sociedad colombiana sigue enfrentando los desafíos de la corrupción y la impunidad, las palabras de Medina resuenan como un llamado a la acción: “No podemos permitir que esto continúe. La verdad debe salir a la luz”.