🚨 ¡Mascre en Funral Naro! 56 Sicrios del CJG Abtidos en un Atque Brtal

🚨 ¡Mascre en Funral Naro! 56 Sicrios del CJG Abtidos en un Atque Brtal

La noche del domingo, en la funreria Jardines del Recuerdo, se llevó a cabo un evento que se tornó en un verdadero horor.

Mientras los sicrios de la célula del fallecido Rodrigo Medina, alias “El Cachrro”, se reunían para despedir a su líder, los Murciélagos decidieron que era el momento perfecto para eliminar a toda la célula.

Con una precisión escalofriante, entraron a la funreria a las 9 de la noche, armdos y decididos a llevar a cabo un exermino.

 

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El atque fue brtal.

En solo 12 minutos, 56 sicrios fueron abtidos, y 17 civiles resultaron herdos por el fueo cruzado.

La escena en la sala de velación se asemejaba a un matdero, con sngre por todas partes y curpos tendidos en el suelo.

Este atque no solo representa un mensaje de vnganza, sino también una declaración de gerra dentro del propio cárel.

Los Murciélagos sabían que el funral era el lugar ideal para llevar a cabo su plan, ya que la mayoría de los sic*rios estaban desprevenidos y en un estado emocional vulnerable.

Rodrigo Medina, conocido como “El Cachrro”, no era un simple sicrio.

A sus 34 años, era comandante de plaza del CJG en Tepatitlán y controlaba una célula de casi 100 sicrios.

Su merte en un enfrntamiento con el ejérito había dejado un vacío que sus leales intentaron llenar al organizar un funral digno de un líder.

Sin embargo, lo que no sabían era que su propia ambición y la trición que planeaban contra el Menho habían sellado su destino.

El atque fue metódico.

Los Murciélagos llegaron en seis camonetas, bloqueando las salidas y abriendo fueo sin piedad.

La confusión reinó en la funreria, donde los sicrios intentaron defenderse, pero estaban en desventaja total.

La balcer* duró aproximadamente ocho minutos, y después se convirtió en una cacría despiadada.

Los Murciélagos no mostraron piedad, remtando a los her*dos y persiguiendo a aquellos que intentaban esconderse.

 

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La brtalidad de este atque no solo se limitó a los sicrios; también hubo víctimas inocentes.

Entre los 17 herdos se encontraban empleados de la funreria, que no tenían ninguna relación con el crmen organizado.

La tragedia se intensificó al saber que las hijas de El Cachrro, de apenas 9 y 11 años, presenciaron la mascre desde una mesa, traumatizadas para toda la vida.

Este evento no solo marca un punto bajo en la gerra contra el narcoráfico, sino que también plantea preguntas sobre la moralidad y la humanidad en un mundo donde la v*olencia se ha normalizado.

El CJG ha demostrado que no respeta ni los funrals, ni las familias, ni los códigos tradicionales del naro.

Este atque es un claro mensaje a cualquier célula que considere independizarse: la trición se paga con sngre.

Sin embargo, esta brtalidad también puede tener repercusiones para el CJG.

Cada vez que cruzan una línea así, erosionan los códigos que mantenían cierto orden en el mundo del narcoráfico.

La lealtad construida sobre el t*rror es frágil y puede romperse en el momento en que alguien vea una oportunidad de escape.

Mientras tanto, las familias de los 56 murtos enfrentan decisiones desgarradoras.

Reclamar los curpos significa arriesgarse a ser vistos como objetivos por los Murciélagos, mientras que abandonarlos significa vivir con la culpa de no darles una sepultura digna.

La funreria Jardines del Recuerdo probablemente nunca se recuperará de esta mascre; su reputación ha quedado manchada para siempre.

El mensaje que los Murciélagos han enviado es claro: no hay refugio, no hay reglas, y la obediencia absoluta es la única opción.

Este atque no solo ha desmantelado una célula del CJG, sino que también ha creado un clima de trror absoluto donde nadie confía en nadie.

Los próximos días serán cruciales para ver cómo los sobrevivientes de la célula de El Cachrro responden a esta brtalidad.

La lucha por el control del territorio en Tepatitlán está abierta, y el CJG no tardará en enviar a un nuevo operador para tomar el control.

 

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En conclusión, la mascre en el funral de El Cachrro es un recordatorio escalofriante de la brtalidad del narcoráfico en México.

Cada vez que se cruzan límites morales, se crea un ciclo de volencia que no tiene fin.

La pregunta que queda es: ¿cuánto tiempo más podrá el país soportar esta pesadilla? La respuesta es incierta, pero lo que es seguro es que la gerra contra el narcoráfico está lejos de terminar.

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