Hace apenas 23 minutos, una noticia sacudió a la comunidad artística y a los seguidores de la televisión mexicana: el trágico final de Sergio Goyri, un actor reconocido por sus papeles icónicos en telenovelas y cine.

Más allá del impacto inmediato, esta historia invita a reflexionar sobre la trayectoria de un hombre que vivió intensamente su carrera, enfrentó polémicas y desafíos personales, y dejó una huella imborrable en la industria del entretenimiento.
Sergio Goyri nació el 14 de noviembre de 1958 en Puebla, México, en una familia con fuertes lazos en el cine nacional.
Era sobrino nieto de Raúl de Anda y sobrino de Juan José Pérez Padilla, figuras destacadas en la industria cinematográfica mexicana.
Sin embargo, en su juventud, Sergio no soñaba con la actuación; su gran pasión era el fútbol.
Entrenó junto a grandes figuras como Hugo Sánchez y formó parte de las fuerzas básicas de clubes importantes como América y Pumas.
La exclusión abrupta de su equipo fue un golpe duro, pero también una bendición disfrazada que lo llevó a descubrir su vocación artística.
Decidió estudiar actuación en Estados Unidos, en la prestigiosa Pasadena Playhouse, y luego se integró a la Compañía Nacional de Teatro en México, donde consolidó su formación.
Su debut en televisión ocurrió entre 1975 y 1976 con un papel secundario en la telenovela “Mundos Opuestos”.
Aunque modesto, este papel fue la puerta de entrada a una carrera que avanzó lentamente, con participaciones en cine y televisión, enfrentando rechazos y dificultades económicas.
La perseverancia y la disciplina fueron clave para que, en la década de 1980, su carrera tomara un rumbo firme.

En 1982, su participación en la telenovela “El Maleficio” marcó un antes y un después.
Su actuación llamó la atención y, dos años después, recibió su primer premio TVyNovelas, consolidando su posición en la industria.
A lo largo de los años, se destacó por interpretar personajes complejos y variados, ganando reconocimiento por su versatilidad.
Durante la década de los 90 y principios del 2000, Sergio se convirtió en uno de los villanos más icónicos de las telenovelas mexicanas, conocido como el “hombre del sombrero negro”, un cacique autoritario y atormentado.
Proyectos como “El Premio Mayor”, “Sin Pecado Concebido”, “Duelo de Piones”, “Soy tu Dueña” y “Corazón Indomable” ampliaron su fama y alcance internacional.
Sin embargo, la carrera de Sergio no estuvo exenta de polémicas.
En 2019, se vio envuelto en una grave controversia tras proferir comentarios racistas contra la actriz Yalitza Aparicio.
Este episodio generó una ola de indignación y afectó profundamente su imagen pública, reduciendo sus oportunidades laborales y aumentando su aislamiento mediático.
En 2025, volvió a ser noticia por declaraciones despectivas hacia campesinos que protestaban, lo que reavivó críticas y confirmó una desconexión con amplios sectores sociales.
A pesar de sus disculpas públicas, estas controversias dejaron una marca duradera en su reputación.

A partir de la segunda mitad de la década de 2010, las oportunidades en televisión comenzaron a disminuir para Sergio, enfrentando un periodo de menor visibilidad y trabajo.
La pandemia de 2020 agravó esta situación, obligándolo a buscar alternativas para sostenerse, como abrir un taller mecánico especializado en autos clásicos.
Paralelamente, retomó el teatro, participando en obras que le permitieron mantener viva su vocación artística y conectar directamente con el público.
Este periodo de introspección y menor exposición le permitió replantear su carrera y su vida personal.
Sergio tuvo una vida familiar compleja, con dos matrimonios y cinco hijos.
De su primer matrimonio nacieron Sergio, Omar y Oliver, mientras que con la actriz Telli Filipini tuvo a Serlock y Silock, quienes siguieron caminos propios en el deporte y la música.
Actualmente, mantiene una relación estable con Lupita Arreola, quien ha sido un pilar fundamental en los momentos difíciles.
Sergio también disfruta de su rol como abuelo, valorando la familia como un refugio y fuente de fortaleza.

En 2021, Sergio enfrentó un grave problema de salud al ser hospitalizado por una hernia que se complicó con COVID-19.
La experiencia fue un llamado de atención sobre la importancia del cuidado personal y la fragilidad de la vida.
Esta etapa lo llevó a valorar más la tranquilidad, la familia y la gratitud.
A pesar de los golpes y las dificultades, Sergio Goiri continúa trabajando y reflexionando sobre su legado.
Su historia es un testimonio de resiliencia, aprendizaje y la complejidad de una carrera artística marcada por luces y sombras.