Elon Musk generó polémica al usar la frase “plata o plomo”, asociada a Pablo Escobar, en medio de tensiones políticas relacionadas con Venezuela y los recursos estratégicos de la región.

En un giro inesperado de los acontecimientos, Elon Musk, el hombre más rico del mundo, ha hecho una declaración que ha sacudido las redes sociales y la política latinoamericana.
Su comentario, “plata o plomo”, resuena con la historia oscura de Pablo Escobar, el infame narcotraficante colombiano que utilizó esa frase para describir su método de coerción y soborno.
Pero, ¿qué significa realmente este mensaje para la relación entre Musk y el presidente colombiano Gustavo Petro?
La referencia a Escobar no es casualidad.
Musk, conocido por su ambición y su búsqueda de recursos estratégicos, ha mostrado interés en Venezuela, un país que, a pesar de sus problemas económicos, posee vastas reservas de minerales estratégicos como coltán y tierras raras, esenciales para la fabricación de baterías y tecnología espacial.
En un momento en que la demanda de estos recursos está en aumento, la situación política en Venezuela se convierte en un campo de batalla geopolítico.
El presidente Petro, al enterarse de las palabras de Musk, no se quedó callado.
Respondió con firmeza: “Señor Elon Musk, eso no contesta mi pregunta.
No doy plomo y tengo plata ni pido.
He sido elegido para hacer justicia a mi pueblo”.
Con estas palabras, Petro no solo defendía su posición, sino que también hacía un llamado a la paz y la diplomacia, en contraste con el enfoque amenazante de Musk.
La tensión entre los dos líderes se intensificó cuando Musk mostró una imagen de Nicolás Maduro, el presidente venezolano, capturado.
Este acto fue interpretado como una amenaza directa hacia Petro, sugiriendo que la intervención militar podría ser una opción viable si no se lograban los objetivos deseados.
“Esto no es solo un juego, es una lucha por el control de recursos vitales”, afirmaron analistas políticos.

El gobierno colombiano ha estado observando con preocupación la escalada de tensiones en la región.
En un comunicado oficial, Petro expresó su compromiso con la paz y la soberanía, rechazando cualquier acción militar unilateral que pudiera agravar la situación.
“Colombia reafirma su compromiso con los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas”, enfatizó, insistiendo en la necesidad de un diálogo constructivo entre las naciones.
Sin embargo, Musk parece estar jugando en un nivel diferente.
Su relación con el gobierno de Estados Unidos y sus contratos con el Pentágono le otorgan una influencia considerable en la política internacional.
La posibilidad de que Musk esté utilizando su poder económico y tecnológico para influir en los asuntos venezolanos no es descabellada.
“Elon Musk necesita vender Starlink y ha mostrado interés en proporcionar internet satelital en países con crisis institucional”, señalaron expertos en relaciones internacionales.
Venezuela, con su historia de apagones y censura, se convierte en un terreno fértil para las operaciones de Musk.
La falta de acceso a la información y la comunicación efectiva en el país podría facilitar la expansión de su empresa, Starlink, en un contexto donde la población busca desesperadamente formas de conectarse con el mundo exterior.
“Un cambio de régimen abriría el mercado para Starlink en toda la región”, afirmaron analistas.

La ambición de Musk no se limita a la tecnología espacial.
También está profundamente interesada en los recursos naturales que Venezuela tiene para ofrecer.
Con las mayores reservas de petróleo del mundo, el país podría ser un aliado estratégico para Tesla y SpaceX, que dependen del combustible fósil y otros recursos para sus operaciones.
“Musk necesita materias primas baratas y seguras para sus baterías”, añadieron los expertos.
En medio de esta compleja red de intereses, el mensaje de Musk es claro: la geopolítica moderna está marcada por la lucha por los recursos y el poder.
Su referencia a Escobar no solo es un guiño a la historia, sino también un recordatorio de que en el juego del poder, las amenazas pueden ser tanto verbales como físicas.
La respuesta de Petro, centrada en el amor y la libertad, contrasta fuertemente con la lógica de poder que Musk parece representar.
A medida que la situación en Venezuela continúa evolucionando, la tensión entre Musk y Petro podría tener repercusiones significativas para la región.
La pregunta que queda es: ¿estamos viendo el surgimiento de un nuevo tipo de imperialismo, donde las figuras empresariales toman el control de la política internacional, utilizando tácticas que una vez fueron exclusivas de los narcotraficantes?
Solo el tiempo dirá cómo se desarrollará esta historia, pero una cosa es segura: el mundo está observando.
