La música latina ha perdido a uno de sus más grandes exponentes.
William Anthony Colón Román, conocido como Willy Colón, falleció a los 75 años en un hospital de Bronxville, Nueva York, rodeado de su esposa Julia y sus cuatro hijos.
Su partida, aunque esperada debido a complicaciones respiratorias, ha dejado un vacío profundo en el mundo de la salsa y en los corazones de sus seguidores.
Colón no solo fue un trombonista excepcional, sino también un productor, un activista y un pionero que ayudó a definir el sonido de una generación.
Nacido el 28 de abril de 1950 en el sur del Bronx, Willy Colón creció en un entorno de pobreza y dificultades.
Sin embargo, su talento musical se hizo evidente desde una edad temprana.
Comenzó a tocar la flauta en la escuela y, a los 11 años, se adentró en el mundo del clarinete.
A los 13, ya dominaba la trompeta, pero fue el trombón el que se convirtió en su instrumento insignia.
Su pasión y dedicación lo llevaron a ser descubierto por el productor dominicano Johnny Pacheco, quien lo firmó con Fania Records.
En 1967, con apenas 16 años, Willy Colón lanzó su primer álbum, **El Malo**, que se convirtió en un éxito inesperado.
Colón formó una poderosa asociación con el cantante Héctor Lavoe, y juntos produjeron una serie de álbumes icónicos que definieron la salsa como la conocemos hoy.
Temas como “Calle Luna, Calle Sol”, “Juana Peña” y “El Día de Mi Suerte” resonaron en bodas y celebraciones, convirtiéndose en himnos de la cultura latina.

Sin embargo, la vida de Colón no estuvo exenta de desafíos.
La adicción a las drogas de Lavoe afectó profundamente su relación y su carrera.
A pesar de sus esfuerzos por ayudar a su amigo, la lucha contra la adicción fue devastadora.
La muerte de Lavoe en 1993 dejó una marca imborrable en Colón, quien continuó su carrera, pero con el peso de esa pérdida.
A finales de los años 70, Willy Colón decidió arriesgarse al asociarse con el panameño Rubén Blades.
Juntos lanzaron **Metiendo Mano** y el monumental álbum **Siembra**, que es considerado el más importante en la historia de la salsa.
**Siembra** no solo presentó ritmos pegajosos, sino que también abordó temas sociales y narrativas que resonaron con la experiencia de los latinos en Estados Unidos.
Canciones como “Pedro Navaja” y “Plástico” se convirtieron en clásicos que aún se escuchan hoy.
A lo largo de su vida, Willy Colón fue un ferviente defensor de los derechos de los inmigrantes y un activista social.
Ocupó posiciones en varias organizaciones, incluyendo la Asociación de Artes Hispanos y la Fundación Proinmigrantes de la ONU.
Sin embargo, su apoyo a figuras políticas controvertidas, como Donald Trump, generó críticas y desencanto entre algunos de sus seguidores.
Este contraste entre su activismo y sus decisiones políticas dejó a muchos preguntándose sobre la autenticidad de su compromiso con las causas que defendía.

A lo largo de su carrera, Willy Colón acumuló más de 40 álbumes, con numerosos discos de oro y platino, y vendió más de 8 millones de copias en todo el mundo.
Su música no solo entretuvo, sino que también sirvió como vehículo para el cambio social y la reflexión.
Colón demostró que la salsa podía ser más que un ritmo para bailar; podía contar historias, expresar luchas y celebrar la vida.
La muerte de Willy Colón el 21 de febrero de 2026, dejó un silencio palpable en el Bronx y en toda la comunidad latina.
Su legado perdurará a través de su música, que sigue sonando en radios y fiestas, recordándonos la riqueza de la cultura latina y la importancia de contar nuestras historias.
La vida y carrera de Willy Colón son un testimonio del poder de la música para trascender barreras y unir a las personas.
Su historia es una mezcla de triunfo y tragedia, de lucha y celebración.
Aunque su trombón esté ahora en silencio, las melodías que creó seguirán resonando en nuestros corazones, recordándonos que la música es un lenguaje universal que puede tocar el alma y desafiar al mundo.
Sin duda, la salsa no sería lo que es hoy sin la influencia de Willy Colón.
Su astucia musical y su pasión por la justicia social han dejado una huella indeleble en la historia de la música latina, y su legado continuará inspirando a futuras generaciones de artistas y amantes de la música.