La noticia del trágico fallecimiento de Yeison Jiménez ha generado una onda de choque que ha traspasado las fronteras de Colombia, dejando un vacío irreparable en la música popular y en los corazones de millones de seguidores.
El joven que alguna vez vendió aguacates en la central de abastos de Bogotá y que, con una determinación inquebrantable, escaló hasta convertirse en el máximo exponente de su género, ha emprendido su último viaje.

En un domingo marcado por el luto, las figuras más rutilantes de la industria musical latina se han unido en un clamor de dolor, respeto y gratitud por la vida de un artista que, por encima de todo, nunca olvidó sus raíces.

Desde las primeras horas tras confirmarse el accidente aéreo en Paipa, las redes sociales se transformaron en un altar digital.
J Balvin, uno de los embajadores globales de la música urbana, fue de los primeros en romper el silencio.
Compartiendo una fotografía cargada de camaradería, el “Niño de Medellín” dedicó palabras que reflejan la fraternidad entre colegas: “Te vas como un grande, gracias por tu energía”.
Este sentimiento fue compartido por Carlos Vives, quien, desde la cercanía geográfica de Manizales, confesó la dificultad de subir al escenario bajo el peso de la noticia.
“No es fácil salir a cantar hoy con esta tristeza en el corazón.
Mucha fuerza para su familia”, escribió el samario, subrayando el impacto emocional que la partida de Jiménez ha tenido en la unión del gremio artístico colombiano.
El eco de una hermandad internacional La tristeza no solo se limitó a sus compatriotas.
Natalia Jiménez, la potente voz española con corazón mexicano, publicó un extenso y desgarrador mensaje.
La cantante recordó la complicidad que los unía, especialmente en México, donde Yeison era apodado cariñosamente como “el colombiano más mexicano”.
“Primo, amigo, fuiste cómplice y aliado en muchas batallas que nunca tuviste idea de lo importantes que fueron en mi vida.
Te adelantaste en el camino y no puedo entenderlo”, expresó la intérprete, evidenciando que el carisma de Yeison había tejido redes de amistad profunda más allá de las estrategias comerciales.
Por su parte, Sebastián Yatra reveló una coincidencia escalofriante: apenas cinco días antes de la tragedia, ambos se encontraban escuchando maquetas y planeando música juntos.
“Me contaste sueños que aún querías cumplir.
Créeme que los cumpliste.
Donde sea que vayas, te están esperando con los brazos abiertos para que les conviertas sus penas en alegría”, señaló Yatra.
Esta revelación subraya la vitalidad con la que Yeison vivía sus últimos días, siempre proyectando el crecimiento de su género hacia nuevos horizontes.
Un legado de superación y éxito sin precedentes La trayectoria de Yeison Jiménez será recordada como el manual definitivo de la superación personal en Colombia.
Su ascenso no fue gratuito; estuvo cimentado en una ética de trabajo que lo llevó a hitos históricos.
En 2024, el artista logró la hazaña de agotar tres fechas consecutivas en el Movistar Arena de Bogotá y, más recientemente, llenar el Estadio El Campín, hitos que antes parecían reservados exclusivamente para estrellas del pop o el rock internacional.
Yeison demostró que la música popular —la música del pueblo— tiene la dignidad y la fuerza para conquistar los templos del entretenimiento.
Pipe Bueno, su gran amigo y compañero de mil batallas en el escenario, compartió una reflexión sobre la finitud de la vida que ha resonado con fuerza entre los fanáticos: “Todavía no logro procesar esta noticia.
La vida es frágil y finita, por eso hay que vivirla intensamente y amar sin medida.
Hoy el género popular está de luto porque perdimos a alguien que le dio un sentido enorme a esta industria”.
Pipe destacó que la huella de Yeison no solo reside en sus récords de ventas, sino en su forma de habitar el mundo, siempre con la frente en alto y el corazón dispuesto para sus amigos.

La oración de sus colegas y el adiós de la familia popular El sentimiento de orfandad se extendió a figuras como Jessi Uribe y Paola Jara.
Uribe, en un gesto de respeto tradicional, publicó un video realizando una oración y afirmando: “Hoy canto y me pongo el sombrero por ti, mi hermano.
Te vas como un gigante”.
Paola Jara, visiblemente afectada, destacó el legado inmenso que el intérprete de “Aventurero” dejó en el género: “Sé que donde estás seguirás cantando con el corazón.
Vuela alto, amigo”.
Johnny Rivera, otro de los pilares del género popular, se sumó a la incredulidad generalizada, lamentando los “tantos sueños por cumplir” que quedaron truncados en la pista de aterrizaje.
Incluso en sus últimas publicaciones en redes sociales, realizadas apenas unas horas antes del siniestro, se podía ver a un Yeison entregado a su público, disfrutando del clímax de su carrera.
Esas imágenes hoy sirven como un testimonio agridulce de su pasión.
Como bien mencionó el artista Luis Alonso en su mensaje de despedida: “Tu energía y tu música van a vivir siempre con nosotros.
Valió la pena, muchachos, valió la pena”.
Un mensaje para la eternidad La partida de Yeison Jiménez nos deja una lección profunda sobre la valoración del momento presente.
Detrás del brillo de la fama, los estadios llenos y los premios, había un ser humano que siempre agradeció a “su madre santa” por no rendirse y a su familia por ser el motor de su existencia.
Colombia pierde a un ídolo, pero gana una leyenda cuya voz seguirá resonando en cada cantina, en cada feria y en cada hogar donde se brinde por el amor y el desamor.
La luz de Yeison Jiménez brilla hoy de manera distinta: cálida, serena y eterna.
Su música, grabada en la historia cultural de un país que lo vio nacer en la humildad y morir en la gloria, es el consuelo para quienes hoy sienten su ausencia.
Como él mismo solía decir en sus momentos de mayor triunfo: “Que toda la gloria sea para Dios”.
Descansa en paz, Aventurero.