¡Emocionante! Petro Almorzó con Habitantes de Calle y Estuvo al Borde de las Lágrimas en su Discurso

Gustavo Petro compartió un almuerzo navideño en la Casa de Nariño con habitantes de calle y poblaciones vulnerables, en un gesto simbólico de inclusión y solidaridad.

 

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La Navidad llegó a Colombia con un acto conmovedor que ha dejado huella en el corazón de muchos.

El presidente Gustavo Petro, en un gesto de solidaridad y empatía, compartió un almuerzo navideño con habitantes de calle en la Casa de Nariño, un evento que no solo fue un banquete, sino un mensaje poderoso de inclusión y humanidad.

Era la tarde del 24 de diciembre de 2025, y mientras el país se preparaba para celebrar la festividad, el presidente Petro hizo su entrada triunfal en la plaza de armas de la Casa de Nariño.

A su llegada, el ambiente se llenó de emoción.

Los habitantes de calle, que a menudo son ignorados por la sociedad, se acercaron para saludarlo, buscando una foto o simplemente un momento de conexión.

“Todo el mundo quería una foto con él, todo el mundo le decía cosas bonitas”, relató uno de los presentes, visiblemente conmovido por la calidez del encuentro.

El presidente, visiblemente emocionado, comenzó su discurso con un mensaje claro: “Los últimos serán los primeros”.

Estas palabras resonaron en el corazón de los asistentes, muchos de los cuales no podían contener las lágrimas al escuchar a su líder hablar de ellos con tanto respeto y cariño.

“He pensado en ustedes durante estos tres años y medio de gobierno.

Gobernar para los más vulnerables es mi prioridad”, afirmó Petro, mientras su voz temblaba por la emoción.

La conexión entre el presidente y los habitantes de calle fue palpable, y muchos de ellos se sintieron valorados por primera vez en mucho tiempo.

 

Palabras del presidente Gustavo Petro durante el Encuentro de Navidad con  habitantes de calle

 

“Casi se le salen las lágrimas al presidente Gustavo Petro”, comentaron los asistentes, quienes observaron cómo el mandatario se conmovía al ver a las personas que a menudo son olvidadas por la sociedad.

El almuerzo se convirtió en un espacio de reflexión y unidad, donde la dignidad de cada persona fue reconocida.

“Así nos pongan presos, así nos persigan, así nos calumnien.

Ustedes en mi corazón son los primeros”, continuó Petro, reafirmando su compromiso con los más necesitados.

La atmósfera en la Casa de Nariño era de alegría y esperanza.

Los habitantes de calle, junto con miembros de la población desplazada y otros grupos vulnerables, se sentaron a la mesa para compartir no solo comida, sino también historias y sueños.

“Esta linda chaqueta me la regalaron los habitantes de calle”, dijo Petro, mostrando un gesto de humildad y agradecimiento hacia quienes lo rodeaban.

“Demostrando que todo puede superarse.

El ser humano siempre vence las dificultades”.

A medida que avanzaba la tarde, el presidente instó a todos a recordar la importancia de la libertad y el amor.

“La libertad nace primero en los pobres”, enfatizó, mientras instaba a los asistentes a luchar por un mundo mejor.

“No dejemos que la codicia nos domine.

Todos necesitamos vida y amor”.

Su discurso, lleno de pasión y sinceridad, resonó en el alma de quienes lo escuchaban.

 

Encuentro de Navidad con habitantes de calle

 

El evento no solo fue una comida; fue un símbolo de esperanza en un país que enfrenta numerosos desafíos.

En un momento en el que muchos se sienten desilusionados, Petro ofreció un rayo de luz.

“Este gobierno, el gobierno del cambio, los considera los primeros”, aseguró, mientras los aplausos llenaban el aire.

Mientras la noche avanzaba, el presidente continuó compartiendo su visión de un futuro donde la solidaridad y la empatía sean la norma.

“Hay que recordar a San Francisco de Asís, quien dijo que los últimos serán los primeros”, reflexionó, haciendo hincapié en que la verdadera riqueza no se mide en bienes materiales, sino en el amor y el respeto que mostramos hacia los demás.

El almuerzo concluyó con un mensaje de unidad y esperanza.

“Feliz Navidad para todos ustedes.

No importa si hay riqueza o no, lo importante es que podamos dar un abrazo a nuestra familia”, dijo Petro, cerrando el evento con un llamado a la bondad y la generosidad.

“Seamos buenas personas, porque el mundo ya está lleno de malas”.

Así, en una tarde que prometía ser solo otra celebración navideña, el presidente Gustavo Petro dejó una huella imborrable en el corazón de los habitantes de calle y de todos los presentes.

Un acto que, sin duda, será recordado no solo como un almuerzo, sino como un momento de conexión y humanidad en medio de la adversidad.

La Navidad en Colombia se celebró este año con un mensaje claro: la verdadera grandeza se encuentra en la compasión y el amor hacia los demás.

 

El regalo de navidad: Gustavo Petro organizó una cena con ex habitantes de  calle a las puertas de la casa de Nariño

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