La Corte Suprema de Justicia de Colombia investiga a Alirio Barrera, jefe de debate de Paloma Valencia, por un caso de presunto acoso.

 

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La Corte Suprema de Justicia de Colombia ha abierto una investigación por presunto acoso sexual contra Alirio Barrera, jefe de debate de la candidata presidencial Paloma Valencia.

La denuncia, presentada por una mujer que trabajaba en la Gobernación de Casanare, acusa a Barrera de haberla agredido sexualmente en 2016.

Esta situación ha tomado relevancia tras la denuncia pública de Valencia contra el exviceministro de Igualdad, quien renunció después de ser acusado de un acto similar.

Sin embargo, las reacciones de Paloma Valencia frente al caso de Barrera han sido completamente ausentes, lo que ha generado indignación entre sectores políticos y sociales.

El silencio de Paloma Valencia sobre la denuncia contra su jefe de debate, Alirio Barrera, ha levantado muchas interrogantes.

Mientras ella fue rápida en condenar el supuesto acoso sexual del exviceministro de Igualdad, no ha hecho ninguna declaración respecto al caso que involucra a Barrera.

La denunciante ha relatado en sus declaraciones cómo Barrera la agredió a la fuerza en la oficina de la Gobernación de Casanare, un testimonio desgarrador que se ha mantenido en silencio, incluso cuando el senador fue reelecto.

“Me agarró de las manos y me besó sin mi consentimiento. No podía gritar, solo hacía ruidos de rechazo”, expresó la víctima en su testimonio.

 

Los líos de Alirio Barrera, jefe de debate de Paloma Valencia - Colombia Informa Violencia Patriarcal

 

El caso de Barrera ha puesto en evidencia un patrón de comportamiento en la política colombiana, donde los casos de acoso sexual se dejan de lado dependiendo de la filiación política de los involucrados.

El político, que es parte del partido Centro Democrático, está siendo investigado por la Corte Suprema, y a pesar de la gravedad de la denuncia, muchos se preguntan por qué las autoridades y los medios de comunicación no han dado la misma cobertura al caso.

La indignación crece, ya que, a pesar de las graves acusaciones, Barrera sigue siendo una figura relevante en la política del país, respaldado por su partido.

Este silencio por parte de Paloma Valencia se convierte en un tema de debate entre los ciudadanos, quienes exigen una postura clara sobre el caso.

Mientras Valencia continúa liderando la campaña presidencial de su partido, su omisión frente a un caso tan serio como el de Barrera es vista como un acto de complicidad.

“Las víctimas no deben ser usadas solo cuando sirve para atacar al gobierno”, afirmó una activista en redes sociales, haciendo referencia a cómo se utiliza la denuncia por acoso sexual dependiendo de la conveniencia política.

Mientras tanto, las redes sociales y los medios de comunicación alternativos continúan exigiendo una respuesta de Paloma Valencia, quien hasta ahora ha guardado silencio sobre las acusaciones que involucran a su equipo cercano.

El caso no solo pone en duda la integridad de Barrera, sino también la actitud de la candidata frente a los derechos de las mujeres, especialmente cuando el caso afecta a su propio partido.

Este tipo de omisión por parte de figuras políticas es precisamente lo que perpetúa el ciclo de impunidad frente a los abusos de poder y violencia sexual en Colombia.

 

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