La muerte de Yeison Jiménez ha dejado un vacío inabarcable en la música popular, pero más allá de las luces, los escenarios de El Campín y los premios internacionales, existe una historia de esfuerzo puro que nació en los pasillos de la central de abastos más grande de Colombia.
Este jueves 15 de enero de 2026, mientras el país procesa el duelo por el trágico accidente aéreo en Paipa, la emisora W Radio ha logrado contactar a una pieza clave en los inicios del artista: Néstor Sánchez, el hombre que le dio su primer empleo cuando Yeison no era más que un joven soñador con la “cachuchita” lista para recibir monedas tras cada canción.

En una entrevista cargada de nostalgia y respeto, don Néstor recordó cómo conoció a un Yeison de apenas 17 años que llegó a Corabastos buscando una oportunidad para sobrevivir.
Aquella vida “guerreada”, como se conoce popularmente en Colombia al trabajo arduo de los “coteros” (cargadores), fue el crisol donde se forjó el carácter del “Aventurero”.
La revelación de Sánchez es contundente: Yeison era una persona “intachable”, cuya sencillez no se vio alterada por los 50 millones de pesos que llegó a cobrar por concierto años más tarde.
De empapelar huacales al estrellato: El regaño que cambió su destino
Don Néstor relató con detalle los primeros pasos del cantante en su local, una cafetería llamada Casaverde.
“Él llegó cuando recibíamos aguacates de la costa.
Había que empapelar los huacales para que la fruta no se dañara.
Un trabajador mío le enseñó el oficio”, recordó Sánchez.
Sin embargo, la pasión de Yeison por la música era tan desbordante que, en un principio, se convirtió en un obstáculo para su rendimiento laboral.
En una anécdota que hoy resulta paradójica, don Néstor confesó que llegó a despedir a Yeison de su trabajo.
“Lo eché porque se la pasaba cantando a todo momento y no le paraba bolas al negocio.
Le dije: ‘Si usted sigue así, no me sirve’.
Le pagué sus 25,000 pesos diarios y él me suplicó que no lo echara porque necesitaba el sustento”.
Tras esa confrontación, llegaron a un acuerdo: Yeison trabajaría y, en sus momentos de descanso, Néstor le permitiría poner sus pistas para cantar en las cuatro cafeterías que el empresario manejaba en Abastos.
Fue allí donde el público de la plaza, entre bultos de comida y madrugadas gélidas, se convirtió en su primer jurado.
El hombre que nunca olvidó el sabor del mercado
Uno de los aspectos que más resaltó Néstor Sánchez fue la lealtad inquebrantable de Yeison hacia quienes le tendieron la mano.

A pesar de convertirse en un fenómeno de masas, el artista solía volver a Corabastos no como una estrella, sino como un compañero más.
“Un día vino y me pidió que le cerrara el negocio solo para él y sus antiguos colegas.
Compró como 10 botellas de whisky y a cada uno de los que trabajaron con él escogiendo aguacates les regaló de a 500,000 pesos”, relató Sánchez conmovido por la generosidad del intérprete.
La relación entre ambos trascendió lo laboral para convertirse en una amistad familiar.
Yeison, nacido en Manzanares, Caldas, siempre puso a su madre y a su hermana como el motor de su esfuerzo.
Sánchez fue testigo de cómo el sustento de Corabastos mantenía a la familia Jiménez, y cómo, años después, el propio Yeison le pedía consejos sobre inversión en finca raíz durante encuentros casuales en vuelos nacionales.
“Era como de la familia, un hijo más para nosotros”, subrayó el dueño de Casaverde.
Un duelo familiar entre caballistas
Don Néstor, quien comparte con Yeison la pasión por los caballos, recibió la noticia del accidente a través de un amigo común en el gremio caballista de Anolaima.
“Me llamaron y no lo podía creer.
Es un golpe muy duro, se siente como si se hubiera muerto un familiar directo”.
Para Sánchez, la definición de Yeison Jiménez es simple pero profunda: un hombre sencillo, trabajador y, por encima de todo, una persona “querida por todo Colombia” que supo elevar el nombre de su pueblo y de la gente trabajadora de la plaza.
Este 15 de enero de 2026, la historia de Yeison Jiménez se cierra con el testimonio de quienes lo vieron sudar para comprar su primera pista musical.
El legado del “Aventurero” no está solo en sus 70 canciones, sino en la “cachuchita” que hoy simbólicamente sigue llena del cariño de un pueblo que lo vio crecer entre aguacates y sueños.
¿Crees que el éxito de un artista se define más por su talento o por la humildad de no olvidar sus orígenes como lo hizo Yeison Jiménez? ¿Qué mensaje le enviarías a don Néstor y a los trabajadores de Corabastos que hoy lamentan esta pérdida? Te leemos en los comentarios.