😳 ¡Increíble! Harfuch revela la captura de 11 criminales en Tultitlán y Coacalco: el peligroso vínculo con la policía 💔
El relato de la balacera y el operativo que llevó a la detención de 11 individuos comienza en los municipios de Tultitlán y Coacalco, donde la violencia había alcanzado niveles intolerables.
Las autoridades, mediante un trabajo de inteligencia y coordinación entre diversas instituciones, lograron desarticular tres bandas criminales que operaban con total impunidad.
Los detenidos están vinculados a al menos 16 homicidios cometidos entre octubre de 2025 y enero de 2026, y su modus operandi era particularmente brutal: extorsiones, cobro de piso y asesinatos de quienes se oponían a sus actividades delictivas.

Entre los capturados se encuentra Lucio N, alias “el señor del sombrero”, quien no solo era un criminal, sino que ocupaba un cargo de confianza en la policía municipal de Tultitlán.
Este individuo, encargado de las operaciones de inteligencia policial, usaba su posición para dirigir a su banda criminal y planificar emboscadas, traicionando gravemente la confianza de la ciudadanía.
Su captura, junto a la de Enrique N, otro policía que actuaba como sicario, evidencia la infiltración del crimen organizado en las fuerzas del orden.
El operativo, ejecutado por elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional y la Guardia Nacional, fue meticulosamente planeado y se llevó a cabo sin incidentes.
En menos de dos horas, los 11 objetivos fueron asegurados, y durante los cateos se encontraron armas, drogas y documentos que revelan la estructura de las bandas.
Este éxito es un claro mensaje de que el gobierno está decidido a combatir la corrupción y la violencia desde sus raíces.
La violencia en Tultitlán y Coacalco no era un fenómeno aislado; era parte de una guerra territorial entre bandas criminales que luchaban por el control del narcomenudeo.
Las víctimas de esta lucha no solo eran miembros de bandas rivales, sino también inocentes que se encontraban en el lugar equivocado en el momento equivocado.
La historia de un joven repartidor que fue ejecutado por negarse a trabajar como halcón para los portales es solo una de las muchas tragedias que han marcado a la comunidad.

Las investigaciones han revelado un patrón de homicidios que se caracteriza por la brutalidad y la falta de piedad.
Los crímenes no eran simplemente ajustes de cuentas; eran actos de terror diseñados para mantener el control sobre la población.
Los comerciantes que se negaban a pagar derecho de piso y los taxistas que rechazaban transportar drogas se convertían en víctimas de una violencia implacable.
El caso del “señor del sombrero” es emblemático de la traición que enfrenta la sociedad.
Un hombre que debía proteger a los ciudadanos se convirtió en su verdugo, utilizando su posición para llevar a cabo actividades criminales.
Esta infiltración de la corrupción en las fuerzas policiales es un desafío que las autoridades están decididas a enfrentar.
Harfuch, en su informe, enfatizó que la captura de estos criminales es solo el comienzo.
Las investigaciones continúan y se espera que se realicen más detenciones en relación con estas bandas.
La lucha contra el crimen organizado en el Estado de México es compleja, pero el compromiso del gobierno es firme.
“No vamos a permitir que quienes juran proteger a los ciudadanos sean los mismos que los asesinan”, afirmó Harfuch, dejando claro que la depuración de las corporaciones policiales es una prioridad.

La escalada de violencia en la región ha generado un ambiente de terror entre los habitantes de Tultitlán y Coacalco.
La desconfianza hacia las autoridades es palpable, especialmente cuando se descubre que algunos de quienes debían protegerlos eran cómplices de los criminales.
Sin embargo, la detención de estos 11 individuos representa una luz de esperanza en medio de la oscuridad.
El Estado de México es un territorio disputado por múltiples cárteles y bandas criminales, lo que complica aún más la situación.
La presencia de organizaciones como el Cártel Jalisco Nueva Generación y la Familia Michoacana ha creado un entorno de violencia constante.
Las autoridades están trabajando arduamente para desmantelar estas estructuras y devolver la seguridad a la población.
El compromiso de Harfuch y su equipo es claro: “Vamos a seguir operando de manera coordinada con las entidades federativas para evitar la impunidad y fortalecer la seguridad de la población”.
Este operativo es una muestra de que, a pesar de los desafíos, el gobierno está decidido a luchar contra el crimen organizado y la corrupción.

Los 11 detenidos enfrentan graves cargos y se encuentran bajo la custodia de las autoridades, donde se les informará de sus derechos y se determinará su situación jurídica.
La evidencia en su contra es sólida, incluyendo testimonios, registros telefónicos y evidencia forense que los vincula directamente con los homicidios investigados.
El mensaje es claro para aquellos que piensan que pueden actuar con impunidad: “Si eres policía y trabajas para el crimen organizado, tu caída es cuestión de tiempo”.
La lucha por un Estado de México más seguro y libre de criminales continúa, y cada detención es un paso hacia ese objetivo.
La historia de este operativo es un recordatorio de que, a pesar de la adversidad, hay una lucha constante por la justicia y la seguridad.
La población de Tultitlán y Coacalco puede comenzar a respirar un poco más tranquila, sabiendo que las autoridades están trabajando para desmantelar las bandas criminales que han aterrorizado sus comunidades.

Este es solo el comienzo de una batalla más amplia contra el crimen organizado en el Estado de México.
La coordinación entre el gobierno federal y las autoridades locales es fundamental para lograr un cambio real y duradero.
La lucha por un México sin miedo y sin impunidad continúa, y cada día es una nueva oportunidad para avanzar hacia un futuro más seguro.