🚨 ¡Batalla Épca en Sinaloa: 113 Siarios Intentan Rescatar a “El Mantcas” de 97 Miltares! 💣
La mañana del 20 de enero de 2026, Sinaloa despertó envuelta en una tnsión que pocas veces se ha visto.
Lo que comenzó como un traslado de alto riesgo terminó convirtiéndose en una de las jornadas más crticas para la seguridad del estado.
Un grupo de 113 siarios, pertenecientes a una fracción del cártl de Sinaloa, intentó rescatar a Iván Valerio Sainz, alias “El Mantcas”, recientemente captrado por las fueras fedrales.

El escenario parecía sacado de una guerra irregular.
De un lado, decenas de hombres armdos, organizados en células móviles y coordinados por radio.
Del otro, 97 miltares desplegados estratégicamente para resguardar el pen*l y evitar cualquier intento de incursión.
La diferencia numérica era evidente, pero la preparación marcó la diferencia desde el primer momento.
La operación de rescte se activó apenas horas después de la captra de “El Mantcas” en Badirahuato, una zona históricamente vinculada al narotráfico.
La detención encendió las alertas dentro de la estructura crminal, que reaccionó con rapidez.
La consigna era clara y directa: recuperarlo antes de que fuera trasladado a un centro de máxima segurdad.
Los convoyes comenzaron a avanzar al amanecer.
Camionetas blinddas, hombres encapuchados y armmento pesado irrumpieron en los accesos cercanos al penl.
El objetivo era claro: romper el cerco y forzar la liberación.
Sin embargo, el ejérito mexcano ya había anticipado un escenario de alta violncia y había establecido posiciones defensivas clave.
El primer intercambio de dispros rompió la calma.
El sonido se propagó rápidamente, generando pánico en las comunidades cercanas.
Mientras los siarios intentaban avanzar, los miltares respondían con fuego controlado, evitando daños colaterales y cerrando cada posible punto de acceso.
La coordinación entre unidades fue decisiva para contener el avance.

Con el paso de los minutos, la ofensiva crminal comenzó a perder fuerza.
La falta de una estrtegia clara y la presión constante de las fueras armdas provocaron confusión entre los atacantes.
Algunos intentaron replegarse, otros buscaron rutas alternas, pero el cerco ya estaba cerrado.
El sonido de helicópteros sobrevolando la zona terminó por inclinar la balanza.
Al darse cuenta de que el rescte era imposible, los líderes de la operación ordenaron la retirada.
La huida fue desordenada, dejando atrás vehículos, arms y equpo.
El intento había fracasado.
Dentro del penl, “El Mantcas” permanecía bajo custodia, consciente de que su estructura externa no había logrado romper el control del Estdo.
El saldo fue contundente: el rescte fue frustrado y la seguridad del recinto se mantuvo intacta.
Más allá del resultado inmediato, el mensaje fue claro.
El crmen organizado aún conserva capacidad de reacción, pero enfrenta límites cuando se topa con una respuesta institucional coordinada.
Este enfrentmiento no solo expuso la magnitud del poder crminal, sino también la fragilidad del equilibrio en regiones donde el narotráfico ha impuesto su ley durante años.
Las repercusiones no tardarán en sentirse: reacomodos internos, posibles represlias y un aumento en la t*nsión territorial.

La historia de este día no termina con el repliegue de los atacantes.
Es un recordatorio de que la lucha contra el cr*men organizado sigue abierta, marcada por episodios de alta intensidad y decisiones que pueden cambiar el rumbo de comunidades enteras.
La pregunta sigue en el aire: ¿hasta cuándo continuará este ciclo y qué tan preparado está el país para romperlo definitivamente?