🚨 ¡Operativo Épico! 3 900 Soldados Capturan a 17 Scarios del CJG en un Caos Sin Precedentes

🚨 ¡Operativo Épico! 3 900 Soldados Capturan a 17 Scarios del CJG en un Caos Sin Precedentes

La madrugada del 16 de enero de 2026, mientras gran parte de Michoacán dormía bajo una calma engañosa, el terreno montañoso de la sierra de Cualcomán se convirtió en el escenario de uno de los despliegues federales más grandes y silenciosos de los últimos años.

No hubo anuncios, no hubo filtraciones, no hubo advertencias.

Solo movimiento calculado, órdenes claras y un objetivo único: cerrar el cerco sobre una de las células más peligrosas del CJG.

Según el informe oficial, casi 3 900 elementos del Ejército, Guardia Nacional y Maina participaron en el operativo.

No se trató de una incursión rápida ni de un patrullaje de rutina.

Fue una maniobra de control territorial total, diseñada para evitar cualquier posibilidad de fuga.

El sargento Mateo, uno de los mandos que participó en el despliegue, lo resume así:
“Esto no era una redada.

Era un cerco quirúrgico.

Cada minuto, cada paso, cada posición estaba calculada”.

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Días antes del operativo, Inteligencia Militar detectó movimientos atípicos en un rancho ubicado a unos 18 kilómetros al suroeste de Cualcomán.

Compras masivas de víveres, entradas nocturnas de camionetas blindadas y comunicaciones cifradas levantaron alertas.

No era una reunión cualquiera.

Se trataba, según el análisis posterior, de una junta de coordinación para rutas de trasiego de sstancias y respuestas armdas ante recientes acciones federales.

La orden fue clara: intervenir antes del amanecer.

A partir de las 22:00 horas del 15 de enero, columnas de infantería comenzaron a desplazarse desde distintos puntos.

Sin luces, con visores nocturnos y navegación satelital encriptada, los contingentes avanzaron hacia zonas de concentración previamente definidas.

El plan contemplaba un perímetro de más de 12 kilómetros de diámetro, con anillos concéntricos cerrándose de forma simultánea.

Drnes térmicos confirmaron la presencia de al menos 19 individuos arm*dos dentro del complejo.

Helicópteros Black Hawk y MI-17 permanecían en espera, listos para iluminación táctica y transporte de refuerzos.

“El factor sorpresa era vital”, explica Mateo.

“Un retraso de minutos podía significar una fuga”.

A las 05:45 horas, el 87 % de las fuerzas ya estaba en posición.

Las salidas naturales, brechas y caminos rurales habían sido bloqueados por vehículos tácticos y personal de la Guardia Nacional.

No había rutas libres.

No había cerros seguros.

No había oscuridad que protegiera.

A las 06:02 horas, reflectores de alta intensidad se encendieron de golpe.

El mensaje fue directo y repetido por altavoces: “Fuerzas federales.

Están rodeados.

Depongan arm*s y salgan con las manos visibles”.

Durante casi 40 segundos, solo hubo silencio.

Luego, gritos confusos.

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Cuando 17 scarios intentaron romper el cerco por el flanco noreste, utilizando tres pick-ups blindadas de manera artesanal, ocurrió algo que ningún plan táctico había previsto.

Aproximadamente a las 06:00 horas, un enjambre masivo de murciélagos emergió de cuevas naturales ubicadas a unos 300 metros del punto de fuga.

Desorientados por las luces, el ruido y la vibración de los motores, los animales descendieron en una nube oscura y densa sobre los vehículos.

“Fue caos puro”, describe el reporte.

Murciélagos chocando contra parabrisas, enredándose en antenas, golpeando rostros y brazos.

Algunos s*carios comenzaron a disparar al aire intentando ahuyentarlos, perdiendo control y coordinación.

Ese instante fue decisivo.

Aprovechando la confusión, los anillos internos avanzaron de inmediato.

Fuego controlado dirigido a neumáticos y motores detuvo las camionetas sin provocar explosiones.

En menos de tres minutos, los vehículos quedaron inmovilizados.

A las 06:09 horas, los 17 s*carios estaban en el suelo, desorientados, cubiertos de polvo y aún afectados por el enjambre.

Las órdenes fueron claras: armas abajo, manos en la cabeza.

No hubo margen para reorganizar resistencia.

El informe señala que los detenidos tenían entre 22 y 38 años y portaban chalecos tácticos con insignias del CJ*G.

The Autodefensas and Armed Criminal Groups of Chiapas, Mexico

 

El operativo no terminó con las capturas.

Equipos especializados ingresaron al rancho y estructuras aledañas.

El resultado fue contundente:

Más de 340 kg de m*etanfetamina empacada al vacío

28 kg de f*ntanilo en polvo

Cantidades adicionales de otras s*stancias

Arms largas, cargadores, grnadas

Vehículos bl*indados y de lujo

Más de 2 millones de pesos en efectivo y divisas

Todo fue documentado bajo cadena de custodia.

“Estas no son cifras abstractas”, explica el sargento.

“Son miles de dosis que no llegarán a las calles”.

Con los 17 detenidos trasladados en helicópteros a instalaciones de alta seguridad, el perímetro se mantuvo activo hasta bien entrada la mañana.

No se registraron bajas federales.

Analistas coinciden en que el golpe no fue solo operativo, sino simbólico.

El CJG basa gran parte de su poder en la narrativa de control, impunidad y dominio territorial.

Un despliegue de casi 4 000 elementos, ejecutado sin filtraciones y con resultados inmediatos, rompe esa percepción.

“El mensaje es claro”, concluye Mateo.

“Cuando el Estado coordina inteligencia, recursos y voluntad, ningún grupo cr*minal es invisible”.

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Interceptaciones posteriores revelaron comunicaciones internas del CJ*G marcadas por confusión y sorpresa.

No esperaban un despliegue de esa magnitud ni un cierre tan preciso.

Las rutas identificadas quedaron interrumpidas y la célula operativa quedó prácticamente desarticulada.

Para la población local, el amanecer trajo un silencio pesado, distinto.

No era calma absoluta, pero sí la sensación de que algo había cambiado.

“La paz sigue siendo frágil”, reconoce el informe.

“Pero la imp*unidad ya no es total”.

El operativo en la sierra de Cualcomán no fue un golpe aislado.

Representa una estrategia de asfixia territorial, donde la sorpresa, la inteligencia y la coordinación pesan más que la confrontación abierta.

La imagen final es casi simbólica:
17 s*carios esposados, vehículos inmovilizados, un rancho asegurado… y un enjambre de murciélagos dispersándose lentamente al amanecer.

Una combinación improbable entre táctica militar y naturaleza que selló un mensaje contundente: el cerco se puede cerrar, y cuando se cierra, no hay salida.

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