Dolor, Esperanza y Vallenato: La Historia que Cambió para Siempre la Vida de Jackson Barreto
En un pequeño rancho prestado por personas de buen corazón, vivía Jackson Barreto, un joven que había llegado desde Venezuela en busca de un nuevo comienzo.
Aunque el lugar era sencillo, para él significaba mucho tener un techo que pudiera llamar suyo, especialmente después de haber pasado por tantas adversidades.
Al llegar a Brasil, Jackson traía consigo muchos sueños y algunas pocas pertenencias, pero su vida pronto se tornó difícil cuando ladrones entraron en su casa y robaron todo lo que tenía.
Entre los objetos robados estaba su computadora, donde guardaba sus canciones favoritas, desde las tradicionales de su tierra hasta las románticas que sonaban en la radio.
Este robo fue un golpe duro para Jackson, pues esas canciones eran su conexión con su país y sus raíces.
![Así le cambió la VIDA al Venezolano Jackson Barreto de la voz kids Colombia [ Esta es su historia] - YouTube](https://i.ytimg.com/vi/YZpbcU8X4Yc/maxresdefault.jpg)
A pesar de las dificultades, Jackson no se rindió.
Cada día se despertaba con ganas de seguir adelante.
Fue así como descubrió el Mercabar, un mercado grande y lleno de vida donde podía usar su talento para la música.
Desde las primeras horas de la mañana, cuando el sol apenas comenzaba a salir, Jackson ya estaba allí, cantando entre los puestos que vendían frutas frescas, verduras coloridas y sacos de arroz y frijoles.
Sus canciones eran una mezcla de ritmos venezolanos y brasileños, creando un puente entre las dos culturas que ahora formaban parte de su vida.
Con el tiempo, los comerciantes del mercado comenzaron a esperar ansiosos la hora en que Jackson llegaba para cantar.
Los vendedores dejaban de lado sus quehaceres para escuchar esa voz que traía alegría a las mañanas.
Los niños que acompañaban a sus padres a hacer las compras quedaban encantados con el joven que cantaba con tanta pasión.
Después de conocer su triste historia, los vendedores comenzaron a devolverle sus canciones con comida.
Era un gesto simple pero lleno de significado.
Al final de cada día de canto, Jackson volvía a su pequeño rancho cargando varias bolsas con arroz, frijoles, harina para hacer pan, azúcar para endulzar el café y muchas otras cosas importantes para alimentarse bien.
Esta ayuda no solo saciaba su hambre, sino que también llenaba su corazón de esperanza.
Jackson tenía un gran sueño en su corazón: ser un cantante famoso.
Este deseo nació en Venezuela y creció durante los momentos difíciles en Brasil.
Con solo 11 años, mostró un coraje impresionante al decidir intentar su suerte en un programa de televisión muy conocido llamado “La Voz Kids Colombia 2021”.
Este programa recibía miles de niños de varios países de América del Sur que también soñaban con cantar.
Era un programa importante, con luces brillantes, cámaras por todas partes y un escenario enorme que podía poner nervioso a cualquiera.
Pero Jackson estaba listo para mostrar su talento.
Cuando llegó su turno de presentarse, Jackson estaba vestido de manera sencilla, con una camisa blanca y un pantalón de mezclilla.
Su ropa era humilde, pero su talento y su historia eran ricos.
Subió al escenario con pasos firmes, sosteniendo el micrófono con manos que antes cargaban bolsas de comida del mercado.
Lo que hizo en el escenario fue algo muy especial.
Además de cantar, contó su historia de vida, lo que emocionó a mucha gente en la audiencia.
Varios espectadores comenzaron a llorar al escuchar su relato.
Jackson habló con los ojos llenos de lágrimas sobre los días en que tuvo que cantar en la calle para conseguir comida y cómo la música siempre lo ayudó en los momentos difíciles.

El programa tenía tres jueces importantes, y todos quedaron impresionados con la bonita y fuerte voz de Jackson.
Cada juez era un cantante famoso con años de experiencia en la música.
Escuchaban con atención mientras Jackson cantaba, mostrando sorpresa y admiración.
Pero fue el cantante Andrés Cepeda, muy famoso en Colombia, quien más disfrutó de lo que vio.
Tan pronto como Jackson comenzó a cantar, Andrés giró su silla al instante, un gesto que significa que el jurado quiere al candidato en su equipo.
Después de una emotiva conversación en el escenario, Jackson eligió formar parte del equipo de Andrés Cepeda.
Andrés se conmovió tanto con la historia del niño que hizo una promesa muy especial: además de ser su profesor en el programa, también prometió ayudar a Jackson a comenzar su carrera de cantante de verdad.
Esto significaba que le enseñaría todo lo que sabía, le presentaría personas importantes en la música y le daría oportunidades para mostrar su talento.
Era más que una simple promesa; era la puerta a un futuro nuevo abriéndose.
Andrés veía en Jackson no solo a un niño con una hermosa voz, sino a alguien con una fuerza interior admirable.
Participar en “La Voz Kids” cambió completamente la vida de Jackson.
El niño que antes cantaba en las calles para conseguir comida ahora estaba en uno de los programas de televisión más importantes de Colombia, con la oportunidad de hacer realidad su sueño.
Las mismas canciones que cantaba en el mercado ahora resonaban en un escenario enorme, llegando a millones de personas a través de la televisión.
Después de su primera canción, que ya había hecho que todos lo quisieran mucho, Jackson tenía guardada una sorpresa especial.
Con una sonrisa tímida pero llena de coraje, regresó al centro del escenario y dijo: “Me encanta cantar como Diomedes Díaz, el rey del vallenato de Colombia, y quiero cantar esta canción especialmente para ti, Natalia”.
Sus palabras, dichas con cariño y respeto, hicieron que todos prestaran aún más atención.

El vallenato es un tipo de música muy popular en Colombia que cuenta historias del pueblo y habla de amor de una manera muy especial.
Jackson eligió cantar “Tú eres mi reina”, una de las canciones más bonitas y famosas que Diomedes Díaz compuso.
Cuando comenzó a cantar, transformó el escenario del programa en un pedacito de Colombia, trayendo toda la energía y emoción del vallenato.
Su interpretación fue tan conmovedora que Natalia Jiménez, una cantante española, no pudo evitar sonreír mientras lo escuchaba.
Jackson demostró que conocía bien la historia del vallenato y respetaba profundamente este legado musical.
A pesar de haber nacido en Venezuela, su voz joven le daba un toque especial a la canción, mezclando el respeto por la tradición con una energía nueva y fresca.
Era impresionante ver cómo lograba transmitir toda la emoción de una canción tan tradicional siendo tan joven.
La vida de Jackson cambió de manera inesperada cuando conoció a Esther Molina, una mujer colombiana dueña de una tienda de celulares en Arauca, una ciudad muy cerca de la frontera con Venezuela.
Esther comenzó a notar a un niño que pasaba frente a su tienda todos los días.
Había algo especial en él, y un día, cuando Jackson entró en su tienda pidiendo permiso para cantar, Esther vio su humildad y educación.
Desde ese día, la tienda se llenó de música y alegría.
A medida que Jackson compartía su historia de vida con Esther, la conexión entre ellos creció.
Esther decidió hacer algo importante y fue al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar para convertirse en la madre de Jackson.
Después de muchos trámites, logró ser oficialmente su madre, y así nació una hermosa relación entre ellos.
Sin embargo, la vida de Jackson no estuvo exenta de dificultades.
Un año después de su participación en “La Voz Kids”, enfrentó el momento más doloroso de su vida: la pérdida de su hermana, una adolescente de solo 15 años, quien luchó contra múltiples condiciones de salud.
Esta tragedia marcó profundamente la vida de Jackson, quien comenzó a dedicar sus presentaciones a la memoria de su hermana, transformando su dolor en arte e inspiración para ayudar a otros.

A pesar de los desafíos, Jackson continuó su carrera musical, llevando su mensaje de esperanza a través de la música.
Su historia se convirtió en un símbolo de perseverancia, mostrando que los sueños pueden hacerse realidad cuando uno se dedica y no se rinde.
Con su voz dulce y fuerte, no solo canta, sino que toca el corazón de todos los que lo escuchan.
Jackson Barreto es más que un cantante talentoso; es un símbolo de esperanza para todos aquellos que creen que la música puede cambiar el mundo, un corazón a la vez.
Su viaje nos enseña que los sueños no tienen fronteras y que el amor por el arte puede construir puentes donde antes solo había muros.
Su historia es una hermosa canción que sigue resonando e inspirando a otras personas a no rendirse en sus sueños, recordándonos que, incluso cuando comenzamos cantando en las calles, podemos tocar el cielo con las manos.