El Escándalo que Separó a Juan Gabriel y Rocío Dúrcal: Traición, Celos y un Hombre en Medio 💔
Durante la inigualable trayectoria de Juan Gabriel, hubo muchas estrellas que pasaron por su vida, pero existió una que lo marcó para siempre: Rocío Durcal.
Juntos fueron dos de las voces más importantes de México que surgieron en el siglo XX.
El lazo que unía a Juan Gabriel y a la estrella española parecía inquebrantable, llegando a grabar duetos que han traspasado generaciones y que siguen escuchándose hasta el día de hoy.
No obstante, de un momento a otro su amistad se rompió para siempre y su legado artístico quedó como un recuerdo doloroso de lo grandiosos que supieron ser juntos.
La pregunta obligada es, ¿cuál fue el motivo de la pelea? ¿Qué tan fuerte pudo ser el conflicto como para dejar atrás una amistad tan fuerte? ¿Acaso fueron motivos artísticos o quizá amorosos que implicaron a una tercera persona?

Rocío Durcal había nacido en España el 4 de octubre de 1944, en las cercanías de Madrid.
Sin embargo, cuando se encontraba en el auge de su carrera a principios de los años 70, decidió realizar un viaje a México, país que siempre llevó en su corazón y que cambió su vida para siempre.
Fue en su primera visita al país cuando conoció al divo de Juárez, a Juan Gabriel.
La atracción entre ambos fue instantánea, como si se conocieran desde toda la vida.
Rápidamente se hicieron amigos muy cercanos, a tal grado que ese mismo año decidieron realizar diversas colaboraciones de canciones en rancheras que resultaron por demás exitosas.
La gente podía sentir en sus letras y en la pasión con la que entonaban las melodías qué tan fuerte era esta nueva amistad.
En un gesto novedoso, Juan Gabriel le había dado permiso para cantar las canciones que él escribía y que se habían hecho tan populares como “Amor eterno” y “Déjame vivir”.
Tras la publicación de varios discos en 1977, siete años después de su llegada a México, Rocío le dedicó un álbum titulado “Canta a Juan Gabriel”, donde hacía una recopilación de los grandes éxitos del cantante.
Este disco fue considerado como un homenaje a su amistad y uno de los más importantes de la intérprete española.
En total, Juan Gabriel y Rocío Durcal realizaron siete álbumes juntos y un sinfín de espectáculos que los llevaron a pasar días enteros juntos.
De ahí en adelante, se consolidó una de las amistades del espectáculo más fuertes de la música latina.
Ambos vendieron millones de discos por todo el mundo y conformaron uno de los duetos musicales más queridos del público latinoamericano.
La misma Rocío Durcal reconoció en una emisión del programa “Cristina”, transmitido en la década de los 90 por Univisión, que su relación de amistad era tan sólida que solían mandarse extensas cartas, contarse secretos y detalles más allá de la vida profesional que nadie más sabía.
Sin embargo, también admitió que, dada la dureza de su carácter, tuvo algunas diferencias con el divo de Juárez.
Pero esto no es de extrañar; hasta las amistades más fuertes tienen sus traspiés.

Llegó un momento en que su conflicto puso a prueba la capacidad de ambos para conservar su relación fraterna.
Rocío afirmó y lamentó en diversas ocasiones que se había distanciado de Juan Gabriel, aunque nunca reveló las razones detrás de la disputa.
Según muchas versiones, el distanciamiento entre los cantantes se dio debido a que Juan Gabriel habría mandado a un equipo de televisión a grabar parte del rodaje del video musical de “La Guirnalda”, que en ese momento estaba grabando Rocío Durcal en Puerto Vallarta.
Aparentemente, esta aparición inesperada de las cámaras habría causado la molestia de la cantante, quien prohibió la entrada de la comitiva.
Furiosa, se contactó con su amigo y se lo recriminó de manera brusca, lo que habría hecho que ambos se molestaran.
Desde ahí, marcó su distancia con el cantante.
El rompimiento fue tal que ambos suspendieron una gira internacional de conciertos que tenían planeada, dejando a sus admiradores destrozados.
Si bien muchos aseguran que este suceso fue el quiebre de su amistad, otros manejan que se trató de una discusión por cuestiones discográficas y por diferencias muy fuertes.
Parece que esta teoría podría ser la más factible porque, tiempo después, y por problemas legales entre las disqueras, a Rocío Durcal se le prohibió cantar los temas del divo, hecho que fue deteriorando la relación de amistad que había entre ellos.
De ahí en adelante, transcurrió una década entera hasta que volvieran a estar juntos.
El deseado encuentro sucedió en 1997.
Regresaron a los escenarios y lanzaron el disco titulado “Juntos otra vez”, con el que prometieron cobrar fuerzas para complacer a su público de Latinoamérica y el mundo entero.
Sin embargo, su nueva música estuvo empañada por la intensidad de su conflicto y su inesperada reconciliación.
Pero, para desilusión de sus fans, al parecer todo había sido una pantalla y su supuesta segunda oportunidad jamás había sucedido.

El productor musical Gustavo Farías señaló que incluso la portada del álbum, en la que se ve juntos a ambos posando, fue resultado del Photoshop porque no había manera de tenerlos juntos en una misma sala sin que los rencores del pasado salieran a flote.
El productor recordó que cuando presentaron el álbum, el enojo era tal que ni siquiera pudieron dirigirse la palabra.
El divo salía del lado izquierdo y ella del lado derecho para no cruzarse ni por casualidad.
Mitzi, el diseñador de vestuario y amigo cercano de Rocío Durcal, afirmó que Juan Gabriel tenía un carácter muy distinto al que mostraba en los escenarios.
Según él, el divo era soberbio y ególatra y trataba muy mal a Rocío Durcal.
Aunque el cantante impulsó la carrera de la española, llegando a escribirle canciones y producirle discos, el trato personal habría sido muy conflictivo.
En varias ocasiones, Mitzi le preguntó a Rocío por qué permitía que Juan Gabriel la humillara, y la cantante simplemente sonreía y no respondía.
Aunque se dice que hubo un segundo intento de recuperar su amistad años después, volvieron a distanciarse y no lograron arreglar sus diferencias.
Tristemente, esa enemistad entre ambos se la llevaron consigo tras su fallecimiento.
Rocío Durcal murió en el año 2006, producto de un cáncer de útero.
Fue en ese momento cuando el divo de Juárez organizó un concierto con el fin de honrar a Rocío, recordando los tiempos en que ambos eran inseparables.
No obstante, aunque muchos se conmovieron con su gesto y lo tomaron como una reconciliación esperada, esto causó el enojo de Shila, la hija de Rocío Durcal, quien dijo a los medios que le pareció poco fiel que el cantante le haya hecho un homenaje cuando nunca le había mandado un mensaje o siquiera la había llamado a su amiga mientras estaba en su lecho de muerte.
Sin embargo, Carmen, la otra hija de Rocío, dijo que en ningún momento vio que el distanciamiento fuera tan profundo.

Lo sorprendente es que muchos creen que todo esto sucedió por un hombre y no cualquier hombre.
En el año 2008, a dos años del fallecimiento de la cantante, Joaquín Muñoz, el ex asistente y abogado de Juan Gabriel, dio a conocer una publicación titulada “Juan Gabriel y yo”, en la que explicaba que las razones del distanciamiento entre Rocío y el cantante se debían a la supuesta infidelidad de su entonces esposo, Junior, con el divo de Juárez.
Al parecer, su amistad se había hecho trizas cuando Rocío encontró a su mejor amigo y a su esposo acostados en su cama.
Ante esta versión, los abogados de Juan Gabriel reaccionaron de inmediato y acusaron de difamación a Muñoz.
El productor de Juan Gabriel, Gustavo Farías, desmintió que esto fuera real, tildando estas declaraciones de amarillistas y asegurando que su enemistad se trató de una lucha de egos.
Juan Gabriel nunca admitió públicamente su orientación sexual, aunque siempre hubo rumores y especulaciones de que era homosexual.
Así termina la historia de dos íconos de la música que, a pesar de su talento y de la conexión que una vez compartieron, nunca pudieron reconciliar sus diferencias.
La vida de Juan Gabriel y Rocío Durcal es un recordatorio de que las relaciones, incluso las más profundas, pueden verse afectadas por el ego, los malentendidos y las circunstancias.
Mientras ambos vivieron, nunca más se volvieron a contactar y el conflicto quedó sin resolver y sin paz.