😱 ¡Impactante! Harfuch captura a los asesin*s de las familiares de Mario Delgado: la verdad detrás de un doble fem*nicidio en Colima 🚨
La mañana del 31 de enero de 2026, Colima se despertó con la noticia de un doble fem*nicidio que dejó a la comunidad en estado de shock.
María Eugenia Delgado y su sobrina Sheila Amescua, conocidas por su dedicación a la venta de pasteles, fueron asesin*das en su hogar a las 4:30 de la madrugada.
Sin antecedentes crim*nales ni vínculos con el mundo delictivo, la brutalidad del ataque fue un recordatorio escalofriante de la vi*lencia que azota a México.
La puerta de su casa fue derribada por un grupo de hombres armds que entraron sin mediar palabra y dispararon a sangre fría, dejando a la comunidad devastada y confundida.
La escena del crim*n fue horrenda, con casquillos esparcidos por el suelo y las víctimas encontradas en sus habitaciones, sin posibilidad de defensa.
La noticia del vínculo familiar con Mario Delgado, secretario de Educación Pública, catapultó la historia a los titulares nacionales, generando una presión inmediata para encontrar justicia.
En respuesta, Harfuch activó un protocolo de inteligencia acelerada, movilizando recursos del Estado para dar caza a los responsables.
La investigación se llevó a cabo con una rapidez impresionante.
Gracias a las cámaras de seguridad, se identificó un vehículo sospechoso que había estado en las cercanías del lugar del crim*n.
Las comunicaciones interceptadas revelaron un patrón de actividad inusual vinculado a una célula crim*nal, lo que permitió a las autoridades trazar una ruta de escape y establecer conexiones con el crim*n organizado en la región.
La cacería culminó en la captura de seis hombres en una casa de seguridad, donde se encontró un arsenal de arm*s y evidencias que vinculaban a los detenidos con el ataque.
Las arm*s recuperadas coincidían con las utilizadas en el asesin*to de María Eugenia y Sheila, lo que reforzó la idea de que el ataque había sido premeditado y no un simple acto de vi*lencia al azar.

Las primeras declaraciones de los detenidos confirmaron que habían recibido órdenes específicas para llevar a cabo el ataque, lo que plantea serias preguntas sobre el motivo detrás de este brutal fem*nicidio.
Las hipótesis varían desde extorsiones hasta un mensaje político, pero lo que es innegable es que la vi*lencia se ha convertido en una realidad cotidiana para muchas familias en México.
El caso de María Eugenia y Sheila no es solo una tragedia aislada; es un reflejo de la lucha constante que enfrentan miles de familias en el país.
La desproporción de la vi*lencia contra las mujeres y la impunidad que rodea a estos crmnes es un tema que debe ser abordado con urgencia.
La respuesta rápida y efectiva de las autoridades en este caso es un rayo de esperanza, pero también resalta la necesidad de que se actúe con la misma determinación en cada caso de fem*nicidio.
Mientras la comunidad de Colima llora la pérdida de dos vidas inocentes, la captura de los responsables es un paso hacia la justicia.
Sin embargo, la pregunta que queda en el aire es: ¿qué sucederá con los autores intelectuales detrás de este crim*n? La lucha por la justicia continúa, y el Estado debe demostrar que está dispuesto a proteger a sus ciudadanos, independientemente de su estatus social o familiar.

La historia de María Eugenia y Sheila es un recordatorio de que cada vida perdida en la vi*lencia tiene un impacto profundo en la sociedad.
Es hora de que la justicia prevalezca y que se tomen medidas efectivas para erradicar la vi*lencia de género en México.
La captura de los asesin*s es solo el comienzo; ahora es fundamental que se sigan investigando las redes crim*nales que operan en la sombra, poniendo fin a la impunidad que ha permitido que estas tragedias continúen.