⚡ ¡Impactante! La audaz fu*a del Marro y el espectacular ope*ativo que terminó en un fuselaje humeante: así lo detuvieron. 🔥
La madrugada del 1 de febrero de 2026, un heicóptero arillado se deslizó por los cielos de Guanajuato en un intento desesperado por li*erar a “El Marro” de su celda de má*ima seguridad.
Este intento de res*ate no fue solo un acto de desesperación, sino una declaración de gu*rra por parte de los remanentes del cár*el de Santa Rosa de Lima.
“El Marro”, quien había sido sometido por 80 so*ados de élite solo días antes, se encontraba en un módulo de ais*amiento que prometía ser su pri*ión definitiva.
Sin embargo, sus cómplices estaban decididos a sacar a su líder a cualquier costo.

La planificación del res*ate comenzó casi de inmediato después de su traslado.
El tiempo era esencial, y los lugartenientes del cár*el se reunieron en secreto para trazar un plan audaz.
Contactaron a un piloto mercenario con experiencia en vuelos de con*rabando, ofreciéndole una suma considerable de dinero por un solo vuelo: entrar al penal, extraer a “El Marro” y llevarlo a un lugar seguro en la sierra.
Lo que no sabían era que desde el momento en que “El Marro” fue ais*ado, Omar García Harfuch había activado un protocolo de vi*ilancia aérea.
Ra*ares móviles del e*ército mexicano monitoreaban cada objeto volador en un radio de 80 kilómetros alrededor del penal.
La alerta se activó cuando el helicóptero de res*ate se acercó a la pri*ión, y en cuestión de minutos, Harfuch movilizó un op*erativo militar sin precedentes.
A las 4:02 de la mañana, el helicóptero Bell 412 emergió de la oscuridad, y lo que siguió fue un des*liegue militar impresionante.
Cuatro helicópteros Black Hawk ar*illados despegaron simultáneamente, listos para in*erceptar la aeronave de res*ate.
La tensión en el aire era palpable mientras los so*ados se preparaban para un en*rentamiento que cambiaría el rumbo de la gu*rra contra el nar*otráfico.
El helicóptero de res*ate descendió rápidamente y, en un acto de precisión militar, los si*arios descendieron por cuerdas, in*iltrándose en el penal.
Sin embargo, la in*erferencia en las cámaras de vi*ilancia dejó a las autoridades con un vacío de información crítico, lo que complicó la respuesta inicial.
Pero el tiempo apremiaba, y el comando de res*ate no estaba dispuesto a dejar es*apar su única oportunidad.

Lo que ocurrió a continuación fue una serie de eventos que desatarían una ca*ería aérea.
A las 4:08, los Black Hawk se elevaron en busca del helicóptero fu*itivo.
La persecución se convirtió en un en*rentamiento real, con rá*agas de a*etralladora y maniobras evasivas que desafiaban la lógica.
El piloto del Bell 412, en un intento desesperado por es*apar, realizó maniobras arriesgadas, pero la física estaba en su contra.
A las 6:43 de la mañana, el Black Hawk líder logró establecer contacto visual y, tras recibir la orden de fu*ego, disparó contra el helicóptero de res*ate.
Las ba*as impactaron, y el Bell 412 comenzó a caer en picada hacia una cañada rocosa.
El impacto fue devastador, y el fu*elaje se convirtió en un campo de escombros hu*eantes.
Los equipos de fu*rzas especiales descendieron rápidamente hacia el lugar del accidente, listos para asegurar la ca*tura de “El Marro”.
Lo que encontraron fue un panorama de destrucción y caos, pero también la oportunidad de recuperar a uno de los ca*os más buscados de México.
“El Marro”, una vez más, se encontraba en manos del Estado, pero esta vez, más derrotado y más roto que antes.
La ca*tura de “El Marro” no solo representa un golpe a su figura, sino también a la estructura del cár*el de Santa Rosa de Lima.
La magnitud de los recursos invertidos en el intento de res*ate revela la desesperación de una organización que, a pesar de su sofisticación, no pudo escapar de la vi*ilancia y la determinación del Estado.
La historia de su re*aptura es un recordatorio de que, en la gu*rra contra el nar*otráfico, el cielo no es un refugio seguro.

El op*erativo exitoso de Harfuch envía un mensaje claro a los cár*eles: el Estado está dispuesto a actuar con rapidez y contundencia.
La ca*tura de “El Marro” y la desarticulación de su intento de res*ate marcan un hito en la lucha contra el nar*otráfico en México, y aunque la batalla continúa, este episodio demuestra que la determinación del Estado puede prevalecer ante la audacia del cri*en organizado.
La pregunta que queda es: ¿cuántos más intentos de este tipo se llevarán a cabo en el futuro, y cómo responderá el Estado? La historia apenas comienza a desarrollarse, y el próximo capítulo promete ser igual de intenso.