😢 ¡Desgarradoras Palabras de Despedida! La Mamá de Yeison Jiménez Rinde Tributo a Su Hijo en un Homenaje Emotivo.
El ambiente en el Movistar Arena es denso, cargado de emociones y recuerdos mientras los asistentes se preparan para rendir homenaje a Yeison Jiménez.
En medio de este tributo, Doña Lucy se convierte en la voz del amor y el dolor, guiando a los presentes a través de sus sentimientos más profundos.
“Les voy a pedir un minuto de silencio por estos seis angelitos que se fueron al cielo”, comienza, estableciendo el tono de respeto y solemnidad que se espera en un momento tan significativo.

Con una fuerza admirable, Doña Lucy comparte su orgullo como madre: “Mi hijo se fue al cielo a servirle a Dios”.
Sus palabras son un recordatorio de la conexión eterna que existe entre ellos, una relación marcada por el amor y la admiración mutua.
“Siempre se fue diciendo, ‘mi mamá es una guerrera, mi mamá es una berraca'”, cuenta, evocando la imagen de un hijo que valoraba a su madre por su sacrificio y dedicación.
Sin embargo, el dolor es palpable.
“Hoy estoy aquí parada, hasta ayer, se los juro con todo el dolor de mi alma que yo decía, ‘no voy a poder cumplirle a mi hijo'”, expresa con la voz entrecortada.
La valentía de Doña Lucy brilla a pesar de su tristeza.
“No sentía fuerzas, sentía que no tenía el valor de esa berraquera que él decía”, revela, mostrando la lucha interna que enfrenta al tener que despedir a su hijo.
Pero en medio de la tristeza, hay un mensaje de esperanza.
“Hoy con orgullo le digo, ‘hijo mío, huela tranquilo, ve al cielo porque acá está tu heroína, acá está tu mamá'”, dice, reafirmando su compromiso de cuidar de la familia que Yeison dejó atrás.
La fuerza de su amor se siente en cada palabra, y el público no puede evitar sentirse conmovido por su dedicación y valentía.

A medida que Doña Lucy continúa, sus palabras se convierten en un homenaje no solo a Yeison, sino a todos los que han perdido a un ser querido.
“Quiero agradecerle a los músicos, a los que fueron compañeros de trabajo de él.
Gracias por quedarse acá”, dice, reconociendo la importancia de la comunidad en momentos de dolor.
“Él escogió, como les dije, sus angelitos para ir a cumplir, a servirle a Dios con ellos al cielo”.
La conexión entre madre e hijo es inquebrantable.
“Hijo, te quiero prometer que en lo que Dios me preste la vida, sea mucho o sea poco, estaré para estar pendiente de tus hijos, de tu esposa”, promete, mostrando su compromiso de mantener viva la memoria de Yeison y cuidar de su legado.
“Hasta donde Dios me dé vida y salud y fuerzas, ahí voy a estar, hijo mío, como la berraca, como la guerrera”, afirma con determinación.
En un momento de profunda reflexión, Doña Lucy comparte que, en los días previos, comenzó a escuchar una canción que la conmovía profundamente.
“Y la escuchaba y la escuchaba, pero nunca pensé que era para despedirte a ti”, confiesa, revelando cómo la música se convierte en un medio para expresar el dolor y el amor que siente.
“Te prometo que el día que nos encontremos, te la cantaré, mi amor”, dice, cerrando su discurso con una promesa que resuena con un sentido de esperanza y amor eterno.
El homenaje a Yeison Jiménez no solo es un adiós, sino una celebración de la vida y el legado de un hombre que tocó los corazones de muchos.
Las palabras de Doña Lucy, llenas de amor y fortaleza, se convierten en un faro de esperanza para todos los presentes, recordándoles que, aunque la vida puede ser breve, el amor que compartimos con nuestros seres queridos perdura para siempre.
En este emotivo tributo, la comunidad se une para recordar a Yeison, y la figura de su madre se alza como un símbolo de amor incondicional y resiliencia.