La Vida Trágica de Alejandro Ciangherotti: Famoso en Pantalla, Rechazado en la Vida Real 💔

La Vida Trágica de Alejandro Ciangherotti: Famoso en Pantalla, Rechazado en la Vida Real 💔

Para el público, Alejandro Ciangherotti era el inolvidable villano azul, el actor capaz de plantarse frente a leyendas como Pedro Infante sin temblarle la voz.

Pero detrás de los aplausos, detrás de la agudeza y la presencia imponente, había un hombre atormentado por una reputación que lo perseguía a donde fuera.

Sus propios cuñados no lo soportaban.

Los familiares murmuraban sobre él.

Los colegas lo llamaban arrogante, grosero, imposible de tratar.

Algunos incluso decían que era un payaso que no sabía cuándo detenerse.

¿Qué fue lo que realmente ocurrió con este actor complicado, brillante y tantas veces incomprendido? ¿Y cómo llegó un hombre amado por el público, pero rechazado por quienes lo rodeaban, a un final tan desgarrador?

Alejandro Ciangherotti

 

La historia de Alejandro Ciangherotti  no comenzó en México, aunque muchos lo supongan.

En realidad, nació en Buenos Aires, Argentina, en 1912.

Un detalle sorprendente para los fans que siempre lo consideraron un producto del cine mexicano.

Si viviera hoy, ya habría superado con creces el siglo.

Pero la verdad es que rastrear sus primeros años es difícil.

Mucha de la documentación de personas nacidas entre 1900 y 1920 se perdió durante la agitación de la Revolución Mexicana, dejando vacíos en la historia de numerosos actores de esa época.

Lo que sí sabemos es que Alejandro llegó a México siendo muy joven, probablemente en su adolescencia tardía o a inicios de sus 20, y casi de inmediato se lanzó al mundo del espectáculo.

En aquel tiempo, el cine apenas estaba tomando forma, así que, como muchos pioneros, comenzó en los teatros de carpa, caravanas itinerantes que llevaban espectáculos a los barrios obreros de México y de toda América Latina.

Estas compañías podían pasar meses o años de gira, razón por la cual tantos intérpretes de esa generación nacieron en lugares inesperados: Colombia, Perú, El Salvador, Estados Unidos.

A medida que el cine mexicano empezó a consolidarse, Alejandro pasó de las carpas a la pantalla.

Los registros indican que en 1926, con unos 23 años, apareció en su primera película, “The Heart of Glory”, una producción mexicano-estadounidense en la que actuó junto a Manuel Calvo y Eduardo Burgoa.

Los detalles sobre su edad exacta varían según la fuente.

Algunos afirmaban que tenía solo 14, otros 18 o 20.

Pero esas inconsistencias solo reflejan lo incompletos que solían ser los archivos fílmicos de la época.

Lo que sí es seguro es que Alejandro llamó la atención.

Era joven, atractivo y carismático, cualidades que atraparon a una actriz naciente que era 2 años menor que él, Mercedes Díaz Pavia.

Y aquí es donde la historia da un giro extraordinario.

Mercedes no era una actriz cualquiera.

Era la menor de los 10 hijos de Domingo Díaz García, originario de Galicia, y de Irene Pavía Soler, nacida en Valencia.

Los hijos de esta pareja se convertirían en una de las dinastías más poderosas del entretenimiento mexicano.

Alejandro Ciangherotti - SensaCine.com.mx

 

Aunque legalmente su apellido era Díaz, todos adoptaron el apellido materno para su vida artística, transformándose en los legendarios hermanos Soler: Julián, Fernando, Andrés, Domingo, gigantes de la Época de Oro, y sus talentosas hermanas Irene, Gloria, Elvira y la más joven de todas, Mercedes.

La familia Soler era una fuerza artística itinerante, mucho antes de convertirse en realeza cinematográfica.

Recorrieron América Latina e incluso partes de Europa con su propia compañía teatral.

Los nacimientos ocurrían donde la gira los alcanzara.

Por eso, Mercedes no nació en México, sino en Los Ángeles, California, durante una de sus presentaciones en Estados Unidos.

Como la bebé de la familia, Mercedes era adorada y ferozmente protegida por sus cuatro hermanos mayores.

Era talentosa, consentida y rodeada de algunos de los artistas más influyentes de la época.

A este núcleo unido, famoso por su lealtad familiar, llegó el joven actor argentino Alejandro Ciangherotti.

A pesar de la tensión entre Alejandro y los hermanos Soler, Mercedes y Alejandro continuaron sus carreras, trabajando en compañías teatrales itinerantes y en los primeros proyectos cinematográficos.

En 1939, todo cambió cuando Mercedes quedó embarazada durante una gira en Colombia.

En un hotel, dio a luz a su primer hijo, Fernando Chianguerotti, quien más tarde sería conocido como el gran actor Fernando Luján.

Después del nacimiento, la pareja se estableció en la Ciudad de México, donde Mercedes decidió abandonar su carrera actoral para dedicarse a la crianza de sus hijos y apoyar las ambiciones de su esposo.

Alejandro, por su parte, se convirtió en un hombre estricto, pero también en un buen padre, protector y responsable.

Sin embargo, la tensión con los hermanos Soler nunca desapareció.

Alejandro Ciangherotti, retrato de perfil, actor | Mediateca INAH

 

A mediados de los años 30 y principios de los 40, Alejandro se convirtió en una presencia constante en el cine mexicano, aunque siempre en papeles secundarios.

Mientras tanto, sus cuñados, los hermanos Soler, continuaban ascendiendo como grandes estrellas.

Alejandro no podía evitar notar la diferencia.

Su carrera, aunque sólida, nunca alcanzó el mismo nivel de reconocimiento que la de sus cuñados.

A pesar de esto, Alejandro se mantuvo en la industria, apareciendo en películas como “Bohemios”, “Canaima”, “Carta de Amor” y “Canta Claro”.

Su papel más icónico llegó con “Los tres huastecos”, donde interpretó al villano El Coyote, un personaje que lo inmortalizó en la memoria colectiva del cine mexicano.

La vida de Alejandro tomó un giro trágico con la muerte de su esposa, Mercedes, en 1971.

La pérdida lo devastó, y solo dos años después, Alejandro anunció su nuevo matrimonio con Margarita Díaz Mora, una joven escritora.

La diferencia de edad y la controversia sobre el nuevo matrimonio generaron un escándalo en el medio artístico, especialmente entre los hermanos Soler, quienes desaprobaban la relación.

A pesar de la tensión familiar y las habladurías, Alejandro continuó su carrera, pero la sombra de su pasado y las críticas lo siguieron.

Aunque su talento era indiscutible, la percepción de su personalidad complicada lo aisló de sus colegas y de su propia familia.

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Alejandro Ciangherotti falleció el 29 de agosto de 1975, a los 64 años, dejando atrás una carrera marcada por el talento, la controversia y una lucha constante por el reconocimiento.

A lo largo de su vida, apareció en 57 películas y 18 telenovelas, dejando un legado que perdura en la memoria del cine mexicano.

Su vida fue un reflejo de la complejidad del ser humano, un hombre amado por el público pero incomprendido por quienes lo rodeaban.

La historia de Alejandro Ciangherotti nos recuerda que detrás de cada personaje, detrás de cada aplauso, hay una vida llena de desafíos, sacrificios y anhelos que a menudo quedan ocultos en la sombra.

Su legado, aunque marcado por la tragedia, sigue vivo en las memorias de aquellos que disfrutaron de su arte y recordarán al villano inolvidable que supo tocar los corazones de millones.

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